Kanō Jigorō, padre del judo: el 'camino suave' de un deporte basado en el respeto
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Kanō Jigorō, padre del judo: el 'camino suave' de un deporte basado en el respeto

Kanō fue el primer miembro asiático del Comité Olímpico Internacional (COI), medio siglo antes de que fuera aprobado como deporte olímpico oficial. Hoy Kanō Jigorō cumpliría 161 años

Foto: Kanō Jigorō, padre del judo
Kanō Jigorō, padre del judo

No la vida de todas las figuras históricas reciben un 'doodle' de Google, pero la de Kanō Jigorō lo hace este jueves, 28 de diciembre, en el que 161.º aniversario de su nacimiento. Nacido este mismo día en 1860, a Kanō Jigorō se lo recuerda por su papel como educador, atleta... y fundador del judo. Director de educación primaria para el ministerio de Educación de Japón entre 1898 y 1901 y presidente de la Escuela Normal Superior de Tokio durante dos décadas, Kanō Jigorō tuvo un importante papel a la hora de llevar el judo y el kendo a la programación de las escuelas públicas japonesas en la década de 1910.

Fue, además, pionero en deporte internacional: fue el primer asiático en formar parte del Comité Olímpico Internacional (COI), al que perteneció desde 1909 hasta 1938, fue también representante oficial de Japón en la mayor parte de los Juegos Olímpicos celebrados entre 1912 y 1936 y portavoz principal de la candidatura de Japón en los Juegos de 1940. Su trayectoria le llevó a recibir la Primera Orden al Mérito y la Gran Orden del Sol Naciente y el Tercer Grado Imperial.

¿Cómo nació el judo?

De muy pequeño ya era considerado un niño prodigio, pero también sufría abusos por parte de compañeros debido a su tamaño: medía algo menos de metro sesenta y pesaba poco más de 40 kilos. Para desarrollar su fuerza, decidió estudiar ju-jutsu, un arte marcial basado en la defensa sin armas, para lo cual contó con el maestro y exsamurái Fukuda Hachinosuke —más tarde, Kanō serviría como maestro de la nieta de esta, Keiko Fukuda, la judoka femenina con más rango de la historia—. Fue precisamente en un combate de ju-jutsu cuando nació el judo: Kanō incorporó una técnica hasta entonces desconocida para llevar a su oponente, mucho más grande que él, a la lona: este movimiento, conocido como 'kata guruma', un movimiento de lanzamiento manual que había aprendido en un libro sobre lucha occidental.

Eliminando las técnicas más peligrosas del ju-jutsu, Kanō creó el judo, un deporte basado en la seguridad, la cooperación y la filosofía personal del propio Kanō: uso máximo eficiente de la energía y prosperidad mutua, de uno mismo y de los demás. El nombre que eligió para su deporte viene de la combinación de dos caracteres, jū (柔), que significa 'flexibilidad', y dō, que literalmente significa 'el camino' pero de manera figurada podría significar 'método': "Al unir todas las cosas buenas que había aprendido de diversas escuelas, y añadirle mis propios inventos y descubrimientos, ideé un nuevo sistema para la cultura física y el entrenamiento moral", escribió el propio Kanō allá por 1898.

placeholder Una estatua de Kanō Jigorō a la entrada del Instituto de judo Kodokan, en Tokio (Japón)
Una estatua de Kanō Jigorō a la entrada del Instituto de judo Kodokan, en Tokio (Japón)

En 1982 Kanō abrió su propio 'dojo' (gimnasio de artes marciales), el Instituto Kodokan, en Tokio, y un año más tarde abrió las puertas de este deporte también a las mujeres. En 1915 dio su propia definición del deporte: "Es el camino para el uso más alto y más eficiente de la energía física y mental. A través del entrenamiento en las técnicas de ataque y defensa del judo, el deportista nutre su fuerza física y mental y, gradualmente, incorpora la esencia del 'camino del judo'. Por lo tanto, el objetivo final de esta disciplina es que sea utilizada como medio para alcanzar la autoperfección y, de aquí en adelante, hacer una contribución positiva a la sociedad".

Tres años más tarde hizo una apreciación a su definición, recordando que si bien en el pasado los practicantes de ju-jutsu tenían como objetivo aumentar su fuerza, no se consideraba la manera en la que ésta podía ser usada. "Del mismo modo los que practican judo hoy en día no hacen el suficiente esfuerzo por comprender el objetivo final de la disciplina; se pone demasiado énfasis en el proceso más que en el objetivo, y muchos solo quiere estar más fuertes para poder derrotar a sus contrincantes. Por supuesto, no niego la importancia de querer volverse fuerte o hábil, sin embargo hay que recordar que esto solo es parte de un proceso para alcanzar un objetivo mayor: el valor de todas las personas depende de cómo se pasen la vida y en qué contribuyan a la sociedad".

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