acabó por detrás de hosszu

Mireia Belmonte, plata en 400 estilos, firma su mejor Mundial y se convierte en leyenda

La nadadora española completó el mejor Mundial de su carrera: tres medallas, incluido el ansiado oro que logró en los 200 mariposa. Hosszú fue inalcanzable este domingo en los 400 estilos

Foto: Mireia Belmonte cerró el mejor Mundial de su carrera: un oro y dos platas. (Reuters)
Mireia Belmonte cerró el mejor Mundial de su carrera: un oro y dos platas. (Reuters)

Mireia Belmonte es la subcampeona del mundo en los 400 metros estilos. La catalana logró su tercera medalla en el Mundial de Budapest y firmó su mejor participación con un oro en los 200 mariposa y dos platas en 1.500 libres y los 400 libre, superando la de Barcelona 2013, donde consiguió dos platas y un bronce. Y todo con 26 años, una edad que hasta hace poco suponía una barrera insalvable para las nadadoras, y con un catarro que le ha amargado la vida en Budapest. Pero Mireia ha sabido sobreponerse a todo y ya tiene una nueva medalla que confirma lo enorme, lo extraordinaria que es.

Nadando al lado de Katinka Hosszú, que ganó con un tiempo de 4:29.33 —récord de los campeonatos— ante el delirio de su público, y de la canadiense Sydney Pickrem, que fue bronce, la de Badalona supo aguantar en su peor 100, el de espalda, para no perder en ningún momento la cara a la final, ante el empuje también de las japonesas en lo que mejor se les da; la braza. Pero Mireia, que pasó en cuarta posición en el último largo de braza, arrasó en el parcial de crol, su especialidad junto a la mariposa, para conquistar así su sexta medalla en unos mundiales de natación.

Los 400 estilos no son una prueba más para la española. Siendo los 200 mariposa su prueba fetiche, los 400 estilos —todo un rompecabezas, un tetris en el que hay que combinarlo todo de la manera más eficaz posible— marcaron un antes y un después en su carrera en Londres 2012, donde terminó la última en la final cuando era la primera prueba en la que participaba. Supo reponerse y ganó dos platas en los 200 y 800 libres, pero a partir de entonces comenzó a entrenarse con Fred Vergnoux y todo cambió. En los Mundiales de Barcelona un año después ya logró la plata detrás de Hosszú, que también tenía cuentas pendientes con esta prueba, ya que en Londres concluyó cuarta y estuvo a punto de abandonar la natación, deprimida. Su marido y desde entonces entrenador, Shane Tussup, le hizo cambiar de opinión y en su casa ha hecho doblete con los 200 y 400 estilos.

Katinka Hosszú ganó una nueva medalla ante su público. (EFE)
Katinka Hosszú ganó una nueva medalla ante su público. (EFE)

No hay que olvidar tampoco que en los últimos Juegos de Río, Belmonte consiguió el bronce en los 400 estilos por solo 15 centésimas tras unos 50 últimos metros agónicos con los que abrió el medallero español. Fue la primera alegría. Y ahora, en Budapest, ha sido la última para la natación nacional, que tiene en la catalana el único oasis en medio de un desierto. Junto a ella, sólo Jessica Vall logró clasificarse para la final en las dos pruebas en las que participó, los 100 y 200 braza.

Miriea Belmonte está a otro nivel. A uno sideral en comparación con el resto de nadadores españoles. Y su voracidad competitiva promete emociones fuertes de cara a los próximos Juegos de Tokio, donde según su entrenador “llegará hasta donde quiera”. Porque ella es esa clase de fiera, de campeona. Es, simplemente, la mejor.

Adiós al Mundial

En la última jornada del Mundial Sarah Sjostrom le ha peleado el trono a Katie Ledecky, con tres oros y una plata en las pruebas individuales igual que la americana (en 400, 800 y 1.500 y plata en los 200 libres), y ganó su última final de 50 metros libres, donde el sábado había conseguido un nuevo récord mundial además del que ya había batido en los 100 libres el primer día de campeonato en la posta del relevo 4x100. La sueca es, sin duda, la reina de la velocidad y tiene las plusmarcas mundiales también en 50 y 100 mariposa -del 2014 y 2016 respectivamente-. Una maravilla.

Además, fue el día en el que Lilly King y Julia Efimova sellaron la paz en la final de los 50 metros braza, donde la estadounidense logró un nuevo récord del mundo -ya había batido el de los 100- por ocho centésimas. Después de acusar a la rusa de tramposa y de ignorarse en la final de los 100, Efimova había asegurado que King la felicitó tras ser oro en 200, pero las cámaras no lo habían registrado. Esta vez, a la vista de todos, las dos se felicitaron en la piscina.

Chase Kalisz celebra su victoria y récord este domingo. (EFE)
Chase Kalisz celebra su victoria y récord este domingo. (EFE)

En la natación masculina, Chase Kalisz se proclamó campeón del mundo en los 400 estilos -ya fue oro en los 200- con la tercera mejor marca de todos los tiempos y batiendo el récord de un Mundial que tenía Michael Phelps con una fantástica marca de 4.05.90, mientras que el francés Camile Lacourt se despidió de la natación por la puerta grande con su tercer título mundial en los 50 espalda. En los 1.500, Paltrinieri sufrió para conquistar el oro de los 1.500 libres en una carrera en la que el ucraniano Romanchuk no se le despegó en ningún momento.

Por último, en los relevos cayó el segundo récord mundial de la tarde con el relevo 4X100 estilos femeninos donde Estados Unidos con Baker, King, Worrel y Manuel no tuvieron rival con un tiempo de 3:51.55, mientras que en masculinos Caeleb Dressel fue vital para el oro de su equipo en los 100 mariposa después de una extraordinaria posta de braza de Adam Peaty -otra de las sensaciones del Mundial- para Gran Bretaña en 56.91.

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