acaba octava en la final de los '200 braza'

Jessica Vall se queda sin medalla y Caeleb Dressel ya tiene a tiro a Michael Phelps

Jessica Vall se queda sin medalla en la final de los 200 braza. La catalana, que hizo el sexto mejor tiempo en la semifinal, fue octava. Yulia Efimova consiguió el oro.

Foto: Jessica Vall se clasificó con el sexto mejor tiempo. (EFE)
Jessica Vall se clasificó con el sexto mejor tiempo. (EFE)

Jessica Vall dejó de soñar en la final de los 200 metros braza. La otra esperanza para la natación española no pudo subirse al podio en Hungría. La catalana fue octava. La española consiguió el sexto mejor tiempo en la semifinal. Yulia Efimova consiguió el oro, como estaba previsto. El Mundial de Budapest, por otra parte, ha alumbrado un nuevo fenómeno, un Caeleb Dressel que amenaza al mismísimo Phelps.

La aparición estelar de Dressel eclipsó el resto de la jornada en el 'Duna Arena' de Budapest en la que hay que destacar que la campeona olímpica Simone Manuel venció en los 100 libre a Sarah Sjostrom por tres centésimas y que en la final de 200 braza Efimova cumplió con los pronósticos y se llevó el oro, mientras que la española Jessica Vall, que fue bronce en Kazan, terminó octava. La catalana no pudo aguantar el ritmo de Shi Jinglin y Lily King, que le arropaban en la piscina, en los últimos 50 metros. "He apretado en el primer 100, estaba cerca, pero me la tenía que jugar si quería ganar medalla", indicó Vall al final de la prueba. Para ella, estar en las dos finales (100 y 200 braza) supone cumplir el objetivo ya que en Río se quedó en semifinal.

Caeleb Dressel es la nueva estrella

Además, en los 200 espalda el ruso Rylov se proclamó campeón con récord de Europa incluido, igual que su compatriota en los 200 braza. Y en los 4x200 Gran Bretaña revalidó el oro con una última posta de James Guy sensacional que trasladó a Rusia a la segunda posición. Pero Caeleb Dressel es la nueva estrella. En la tarde del viernes, confirmó que lo que había hecho en las eliminatorias por la mañana no era por casualidad. El norteamericano rebajó una centésima su marca de 100 mariposa y la dejó en 50.07. Tiene a tiro el récord mundial de Michael Phelps conseguido en Roma en el 2009 con 49.82, algo que parecía imposible; primero porque se trata del mito de Phelps y segundo porque lo consiguió con el bañador de plástico que más tarde fue prohibido y que ayudaba, y mucho, a mejorar las marcas. Con bañador textil Dressel tiene la mejor marca de la historia. Casi nada.

Dressel pasó los primeros 50 metros en 23.26, 10 centésimas menos que Phelps en Roma, pero en la última piscina bajó algo el ritmo y terminó en 50.07. Eso sí, haciendo las últimas seis brazadas sin respirar, con la cabeza metida bajo el agua, lo que habla de su increíble fortaleza y resistencia. Pero es que además lo consiguió 25 minutos después de nadar y lograr la mejor marca en los 50 metros libres con 21.29, estableciendo así un nuevo récord estadounidense. Se mire por donde se mire, es una barbaridad. Una bestia. Una fuerza de la naturaleza.

Caeleb Dressel tiene a tiro a su compatriota Michael Phelps. (Reuters)
Caeleb Dressel tiene a tiro a su compatriota Michael Phelps. (Reuters)

Ni el cansancio puede Caeleb Dressel

Es tal el empuje de Dressel que va dejando cadáveres a su paso. En los 50 libres su compatriota Nathan Adrian se quedó fuera de la final, siendo el ruso Morozov el que más se le acercó con 21.49. En los 100 mariposa, Chad Le Clos se quedó corto en la última brazada y tampoco estará en la final del sábado. El único que le puede inquietar es el británico James Guy que tocó la pared en 50.67 y la nueva estrella de la natación húngara, con solo 17 años Kristof Milak que lo hizo en 50.77. El actual campeón olímpico Joseph Schooling que privó a Phelps de su última medalla en unos Juegos en Río, consiguió la cuarta mejor marca. Las dos finales serán de infarto.

El gran enemigo de Caeleb Dressel, que reza y se santigua antes de tirarse a la piscina, puede ser el cansancio ya que este sábado volverá a tener menos de media hora entre una final y otra, pero por lo visto en las semifinales y la final, no tiene pinta de dar el petardazo, sino al revés. Su salida es la mejor y nada con enorme potencia, menos estético que Phelps, pero con similar destreza.

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