POR LA MAÑANA, SE LEVANTÓ "MAL, MUY RESFRIADA"

Mireia Belmonte, oro en los 200 mariposa en el Mundial de natación de Budapest

Mireia Belmonte supo soportar la presión, el enorme ruido ambiental que, lógicamente animaba a su estrella Hosszu, y logró por fin lo que tanto anhelaba, lo único que le faltaba: el oro

Foto: Mireia Belmonte fue plata en los 1.500 metros libres del Mundial de Budapest. (EFE)
Mireia Belmonte fue plata en los 1.500 metros libres del Mundial de Budapest. (EFE)

Lo ha conseguido. Mireia Belmonte es la campeona del mundo en los 200 metros mariposa después de una carrera excepcional, plena de emoción, en la que supo dosificar sus fuerzas de manera milimétrica y que dominó desde el segundo largo, en el que ya tocó pared la primera, hasta el último en el que aguantó el asedio de la alemana Franzesca Hentke que le iba comiendo centímetros. Pero no. La catalana supo soportar la presión, el enorme ruido ambiental que, lógicamente animaba a su estrella Katinka Hosszu, y logró por fin lo que tanto anhelaba, lo único que le faltaba: el oro en un Mundial. El tercero de un nadador español después de López Zubero en el 91 y de su ídolo cuando era una niña: Nina Zhivanevskaya en el 93.

No hay, y lamentablemente costará un tiempo, otra como ella. Con su feroz competitividad, su capacidad de sacrificio, su hambre insaciable de títulos. Después de hacer historia en los Juegos de Río convirtiéndose en la primera mujer en la historia de la natación española en conseguir un oro no se durmió en los laureles, se tomó el tiempo justo para relajarse y regresó de las vacaciones antes de tiempo para pedirle a Fred Vergnoux que le diera caña, que quería lo que le faltaba: el oro en un Mundial. En Barcelona logró dos platas y un bronce y se perdió los últimos de Kazan por una bursitis en los dos hombros. “Es una espina que tengo clavada” había repetido tantas y tantas veces la de Sabadell desde entonces. Pues ya está. Fuera la puñetera espina.

Se levantó "mal, muy resfriada"

Mireia tocó la pared en 2.05.26, más lenta que en Río, cuando ganó el oro en 2.04. 85, pero más rápida que ninguna de las finalistas. En las semifinales aparentemente había dado ya buenas sensaciones con el tercer mejor tiempo, pero cuando salió de la piscina afirmó que había tenido sensaciones extrañas, que se había encontrado rara. La nadadora tiene una manía, un miedo recurrente: resfriarse. Ya sea invierno o verano siempre va con un pañuelo al cuello. Los aires acondicionados de los hoteles son su peor enemigo y siempre teme llegar al día D a la hora H constipada. Pues su peor temor se hizo realidad ya que reveló tras ganar, en declaraciones a TVE: “Por la mañana me he levantado mal, muy resfriada, me encontraba fatal”.

Y a pesar de todo, y tal y como vaticinó Fred Vergnoux, ha demostrado la clase de campeona que es. Una superlativa a años luz de cualquier otra u otro en nuestro país. Campeona olímpica y del mundo en los 200 mariposa en plena madurez deportiva y personal. Una fiera que no se amilanó ni ante la incógnita de Hosszu, que fue bronce ante su público enfervorecido, ni ante el empuje de la alemana Hentke, que había marcado el mejor tiempo del año, ni ante un resfriado de última hora que le hizo temer lo peor.

“Aún no me lo creo, estoy asimilándolo”, fue lo primero que dijo ante las cámaras de TVE. En la piscina se llevó las manos a la boca, emocionada y después se abrazó a Vergnoux, algo más que su entrenador. Mireia ya es de oro también en un Mundial. Mireia Belmonte ya es leyenda.

Jessica Vall, a la final de los 200 braza

Mireia está a otro nivel, pero la única esperanza para la natación española además de ella es la de Jessica Vall, que se clasificó para la final de 200 braza con el sexto mejor tiempo. ¿Que es difícil hacer podio? Sí. ¿Que es imposible? No. El oro, salvo sorpresa mayúscula, está adjudicado para Yulia Efimova, pero Vall ya dio la campanada en los últimos mundiales de Kazan en unos extraordinarios 50 últimos metros donde logró la medalla de bronce, la única entonces de la delegación española. Lily King, campeona de los 100 donde logró además récord del mundo, se clasificó en última posición, por una centésima solo. Así que por soñar que no quede.

Del resto de la jornada brilló el joven estadounidense Caeleb Dressel, que ganó el oro y con el récord de su país a sus 20 años en los 100 metros libres, y Chase Kalisz con 23, que ganó en los 200 estilos. La natación norteamericana se va regenerando después de la inmensa pérdida del monstruo Michael Phelps y de su brillante escudero Ryan Lochte.

Mientras, en las mujeres Etiene Medeiros hizo historia al ganar los 50 metros espalda convirtiéndose en la primera mujer brasileña en lograr un título mundial. Sarah Sjostrom hizo el mejor tiempo en las semifinales de los 100 libre seguida por la campeona olímpica Simone Manuel a ocho décimas y Katie Ledecky se colocó su cuarta medalla de oro tras ganar el 4X200 con Estados Unidos con la mejor posta de todas las participantes.

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