más de 28.000 personas en lille

El Mundial a la medida de Francia solo puede arruinarlo un 'maracanazo'

Francia, el mejor equipo de todos los tiempos, quiere alargar su impresionante dominio con una victoria en un campeonato que ha sido diseñado a su medida

Foto: El Francia-Isladia de Lille batió el récord de asistencia a un partido de un gran torneo internacional (Imago)
El Francia-Isladia de Lille batió el récord de asistencia a un partido de un gran torneo internacional (Imago)

El sábado, 28.010 personas llenaron las gradas del Estadio Pierre-Mauroy de Lille para ver cómo Francia ganaba a Islandia en los octavos de final del Mundial. Esa cifra es el récord en un partido de balonmano en ese país y en un gran torneo internacional. El anterior récord eran los 23.000 espectadores que presenciaron la final del Mundial de 1999 en El Cairo (Egipto). "Tengo 40 años y nunca había jugado ante tanta gente", reconoció Thierry Omeyer, el eterno portero de 'Les Experts'.

Lo vivido en la ciudad del norte de Francia, que se repetirá este martes en los cuartos de final contra Suecia, es también una demostración de fuerza del anfitrión, como lo está siendo un campeonato organizado a su medida. Todo está planificado para que la selección francesa levante su sexto título de campeón del mundo el próximo domingo 29 de enero en el AccorHotels Arena de París (antes conocido como París-Bercy), el mismo escenario donde hace 16 años ganó el segundo e inauguró un dominio que le ha llevado a convertirse en el mejor equipo de todos los tiempos. Desde 2001 ha ganado 13 medallas en campeonatos internacionales, incluidos cuatro oros mundiales, dos olímpicos y cuatro europeos.

Imagen del Estadio Pierre-Mauory de Lille durante el Francia-Islandia de este sábado (@Hand2017)
Imagen del Estadio Pierre-Mauory de Lille durante el Francia-Islandia de este sábado (@Hand2017)

Que todo el torneo está supeditado a la actuación francesa lo demuestra el hecho de que las sedes de los partidos de octavos y cuartos de final estaban en el aire hasta que se decidiera la clasificación del grupo A. Todo para que Francia jugara ambas eliminatorias en Lille fuera cual fuera su posición. "Lo han hecho a su medida, eligiendo el día para cada partido suyo (...) Al resto nos han colocado de aquella manera", dijo Jordi Ribera antes del Mundial en una entrevista en 'Marca'.

"Ellos son los favoritos en todas las competiciones, y jugando en casa creo que aún más", dice Valero Rivera, que conoce bien a los jugadores franceses. El extremo español jugó seis años en el Nantes, equipo con el que se enfrentó en muchas ocasiones a los jugadores franceses, y ahora comparte vestuario en el FC Barcelona Lassa con tres de ellos. "El país se está volcando con ellos, siempre lo hace, pero esta vez más", afirma Rivera. En su opinión, Francia estará muy motivada por jugar en casa, pero también tendrá que gestionar la presión de no poder fallar ante su público.

Eduardo Gurbindo, lateral del Nantes, comparte esa apreciación. "Todo el mundo está muy expectante. Nosotros, que jugamos en su liga, hemos visto que llevan muchos meses haciendo actos de esponsorización del Mundial. Creo que ellos tienen que notar esa presión, pero de igual forma creo que son profesionales y van a ir igual que si el campeonato fuera en otro país", dice. El navarro es uno de los cuatro jugadores españoles que juegan en la liga francesa. Los otros tres son David Balaguer (que también juega en el Nantes), Iosu Goñi (Pays d'Aix HB ) y Dani Sarmiento (Saint-Raphaël).

Cuatro veces más licencias que España

El campeonato francés ha sido un destino habitual de los jugadores españoles durante los últimos años, en los que la crisis económica ha golpeado con fuerza a la Asobal. En Francia, en cambio, la liga ha mejorado, en parte por el éxito de la selección, al que se ha sumado la irrupción del millonario proyecto del PSG. Ambos factores permiten que casi toda la selección juegue en Francia. El equipo parisino tiene a 7 internacionales (aunque Luka Karabatic dejó el equipo por lesión). Cuatro juegan en el Montpellier, el otro pilar del equipo nacional. Solo hay cuatro jugadores que compiten fuera, y tres lo hacen en el Barça: Sorhaindo, Mem y N'Guessan.

"Tienen una fama y una caché increíbles. Los jugadores franceses en su propio país están muy bien vistos, muy valorados y muy mimados", resume Gurbindo. Su compañero en el Nantes, Balaguer, va más allá: "Los tienen como dioses". "En Francia, el balonmano es el segundo deporte", afirma el extremo catalán, desde 2015 en el Nantes, actual subcampeón de la Copa EHF y segundo clasificado esta temporada en la liga francesa. Quizá no sea el segundo, porque el rugby tiene mucho tirón al norte de los Pirineos, pero el balonmano es muy importante en Francia. Cuenta con más de medio millón de licencias, según los últimos datos publicados por la federación nacional. España, en cambio, no llega a las 100.000 (92.716).

Si lo ajustamos a la población, en Francia hay casi 8.000 licencias de balonmano por cada millón de habitantes, mientras que España no supera las 2.000. En 20 años, desde el título mundial de 1995, el número de practicantes se ha duplicado. "Cuando llegué a Francia sí que me sorprendió un poco. En España no se le da tanta publicidad. En Francia tienen a los jugadores muy en cuenta, a cualquiera lo conocen en todos lados. Los medios hablan más de balonmano y otros deportes que no son el fútbol", explica Iosu Goñi.

Un equipo en continua renovación

Esa amplia base ha permitido a la selección francesa renovarse con el paso de los años sin que su dominio se haya resentido. El equipo elegido por los seleccionadores Didier Dinart y Guillaume Gille, dos históricos del balonmano francés, mezcla veteranía y juventud. Hay leyendas como Daniel Narcisse, Nikola Karabatic u Omeyer, el único jugador que puede decir que ha ganado todas las medallas francesas desde 2001, pero también jugadores jóvenes como Mem, Fabregas, Remili y Lenne, todos nacidos a partir de 1995. "Evidentemente se va renovando, pero creo que los pilares son jugadores con muchísima experiencia", analiza Goñi.

Nikola Karabatic es la gran estrella del balonmano francés y uno de los mejores jugadores del mundo (Stephane Mahe/Reuters)
Nikola Karabatic es la gran estrella del balonmano francés y uno de los mejores jugadores del mundo (Stephane Mahe/Reuters)
El pivote Ludovic Fabregas es una de las nuevas estrellas francesas (Eddy Lemaistre/EFE-EPA)
El pivote Ludovic Fabregas es una de las nuevas estrellas francesas (Eddy Lemaistre/EFE-EPA)

En un Mundial de balonmano, jugar en casa pesa mucho. De las ocho últimas ediciones, en siete el país organizador llegó a las semifinales (la excepción es el campeonato de 2003 celebrado en Portugal). Y en tres ocasiones ganó el oro: Francia 2001, Alemania 2007 y España 2013. El Mundial está diseñado como una fiesta del balonmano francés. Antes del campeonato, la organización anunció que ya tenía más de 430.000 espectadores garantizados, una cifra que se superará durante la competición. En la edición celebrada el 2007 en Alemania, el país que más aficionados mueve en el balonmano, la asistencia total se quedó en poco más de 300.000, una cifra similar a la del Mundial de Qatar en 2015. Con esos datos, una derrota francesa en casa estaría a la altura del 'maracanazo'.

"Es difícil ganar al equipo que juega como local porque tiene un gran apoyo detrás, y eso te da un plus de energía en muchísimos momentos", comentó el capitán español, Raúl Entrerríos, a este periódico antes del campeonato. "Pero también tienen una responsabilidad grande por tener que ganar sí o sí, y eso en determinados momentos les puede presionar", añadió el asturiano sobre la selección francesa. Hasta el momento, no parece que esté notando la presión: lo ha ganado todo y avanza con paso firme hacia la final de su Mundial. Además, algunos de sus principales rivales ya han dicho adiós.

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