CORRERÁ FINANCIADO POR AL ATTIYAH

Un héroe llamado Philippe Croizon: al Dakar sin manos ni pies

Su objetivo no es ganar la prueba de coches, sino demostrar que se puede llegar muy lejos aunque existan limitaciones físicas. Philippe Croizon es minusválido y un ejemplo

Foto: El francés de 48 años Philippe Croizon.
El francés de 48 años Philippe Croizon.

Quería morirme”. Fue rotundo en 2012 cuando la BBC le preguntó por sus sentimientos cuando sufrió una terrible descarga eléctrica de 20.000 voltios en 1994 cambiando una antena del tejado de su casa de Vienne (oeste de Francia). Philippe Croizon se quedó sin extremidades superiores ni inferiores, y por un tiempo sin ánimo ni ilusión por seguir viendo a su mujer y dos niños pequeños. Tenía 26 años y su minusvalía física había reducido su moral a la mínima expresión. Tumbado en su cama del hospital, vio cómo una mujer cruzó a nado el Canal de la Mancha y aquella inspiración le cambió la vida. Este 2 de enero, participará en el Rally Dakar con un 'buggy' en el que su energía se ha combinado con el micromecenazgo y 100.000 euros de su 'rival' Al Attiyah.

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Este francés lleva más de 20 años viviendo “sin hacerme preguntas”. A los 48 años, será novato en la arena del Dakar, pero uno de los mayores expertos de la prueba en lidiar con situaciones límite. El desafío psicológico de reponerse de la amputación de sus cuatro extremidades fue el primer paso de otros tantos que ha dado para que su oficio termine siendo el de 'aventurero', aunque la mayor parte del tiempo la dedique a dar charlas en conferencias o empresas mandando un mensaje optimista de la vida con su experiencia.

Un héroe llamado Philippe Croizon: al Dakar sin manos ni pies

Cruzó a nado el Canal de la Mancha

En 2010, fue la primera persona con una cuádruple amputación en cruzar a nado el Canal de la Mancha; en 2012, se propuso unir los cinco continentes a través de sus estrechos y nadó los casi 20 kilómetros entre Wutung (Papúa Nueva Guinea, Oceanía) y Pasar Skow (Indonesia, Asia); otros tantos kilómetros al cruzar el Mar Rojo para 'coser' Asia y África; los 14 kilómetros entre Tánger y Tarifa, y los cuatro que separan América de Asia de la isla de Diomedes (Alaska) y la de Ratmanov (Rusia). “Estoy muy orgulloso por todos aquellos que tienen una minusvalía y que pusieron en mí sus esperanzas. A ellos les digo que todo es posible con voluntad de superarse. Somos todos iguales, válidos e inválidos de todos los continentes”.

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Su mensaje de hace cuatro años caló en la sociedad francesa —en 2011, recibió la distinción más importante en Francia, la medalla de la Legión de Honor, de las manos de Nicolas Sarkozy— y su nombre comenzó a ganar el mismo respeto que logró este año cuando impresionó en el Rally de Marruecos con su decimoquinto puesto por las dunas del Sáhara. Había participado en otras pruebas previas sobre pistas de tierra y barro, como la Baja Aragón, pero debía comprobar cómo se desenvolvía por las montañas de arena fina con su 'joystick' en su 'buggy' BMW. El asombro de los presentes por su pilotaje fue lo que culminó con la apuesta en forma de patrocinio —Qatar— por parte de Nasser al Attiyah. El galo se la había jugado al gastar las últimas gotas de su presupuesto en esta prueba marroquí, con la esperanza de lograr experiencia a cambio de un último empujón tras una buena actuación. La jugada le salió perfecta y en unos días tomará la salida en Asunción, en el que Marc Coma calificó como el “Dakar más duro jamás realizado en Sudamérica”.

Un héroe llamado Philippe Croizon: al Dakar sin manos ni pies

Héroes de apellido Llovera, Esteve, Prieto...

¿Qué tiene el Dakar? “Algo tiene que todos volvemos. Hay veces en la carrera que desearías estar en casa, lo pasas mal, pero cuando acaba, ya quieres regresar”, confesó recientemente la piloto Laia Sanz. Ese atractivo es el que ha impulsado a otros héroes con minusvalías, como Albert Llovera, Isidre Esteve o Alberto Prieto, a participar alguna vez (repitiendo este año, en el caso de Llovera y Esteve). Estos nombres solo son algunos ejemplos, pero no los únicos. Si hace años la organización era un tanto remisa ante la participación de estos pilotos tan especiales, por motivos de seguridad, ahora son el mejor ejemplo del espíritu de superación y su equipo —con independencia de su bandera de procedencia— tiene millones de seguidores por todo el mundo.

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A Philippe le esperan 9.000 kilómetros de coraje a altas temperaturas, con la mitad del recorrido a una altura media de unos 3.500 metros y mucha navegación: un 98% del recorrido será fuera de pista, una circunstancia en que la serenidad y cabeza para afrontar situaciones límite serán vitales. Habrá que estar atentos a la increíble aventura del piloto con el vehículo número 352.

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