la pujante esperanza de la halterofilia nacional

El sueño de Noelia Caballero: ¿Tiene España una nueva Lydia Valentín?

En el Mundial Sub 17 de halterofilia que se celebra en Penang (Malasia), la única representante española será Noelia Caballero Manzanares. La chica que quiere ser como Lydia Valentín

Foto: Noelia Caballero durante una competición (Foto: Federación Española de Halterofilia)
Noelia Caballero durante una competición (Foto: Federación Española de Halterofilia)

Sola ante el peligro. Tal cual. Con Lydia Valentín como poderoso ariete de la halterofilia española, detrás de la campeona aparece una joven figura que aspira a seguir la laureada estela de nuestra medallista olímpica. Durante estos días de octubre se celebra en Penang (Malasia) el Mundial Sub-17 y la delegación de España no puede ser más exigua. Será Noelia Caballero Manzanares (categoría de 69 kilos) la única que represente a nuestro país en esta competición. Acompañada por Matías Fernández Fernández (seleccionador nacional) y Clara Remedios Ruano (jueza), afronta un campeonato en la que espera dar esas primeras pinceladas para demostrar, también a sí misma, que en el futuro puede estar a la altura de la gran referencia de este deporte en España en los últimos años.

Nacida en Molins de Rey (Barcelona), su vida ha dado un vuelco total hace apenas unos días. Se ha trasladado a Madrid, donde ya vive en el CAR de la capital. Lejos de su familia y sus amigos. Con sólo 17 años. Con tres oros obtenidos (arrancada, dos tiempos y total olímpico) hace unas semanas en el Campeonato de Europa de su categoría disputado en Polonia, ahora toca afrontar la prueba del algodón en su primera cita mundialista. Séptima en el ránking, colgarse una medalla son palabras mayores, aunque se apunta a Noelia como firme candidata a quedar entre las cinco primeras. “Es mi primer Mundial y la ilusión es máxima”, dice entusiasmada a este periódico, ya desde tierras asiáticas.

Noelia ganó tres oros en el último Europeo Sub 17 (Foto: Federación Española de Halterofilia)
Noelia ganó tres oros en el último Europeo Sub 17 (Foto: Federación Española de Halterofilia)

Un flechazo

Todos los días se entrena al lado de la gran Lydia. Se fija en todos los detalles, escucha consejos y aprende a la carrera para alcanzar algún día la cima. Todo empezó por casualidad, como muchas cosas. Un buen día, con 10 años, se encontraba en el bar de su tía y un cliente habitual del barrio, entrenador de halterofilia, le lanzó el guante: “¿Te gustaría probar?”. Noelia lo recogió al vuelo. El técnico, David Soria, “me vio aptitudes”, recuerda la joven y prometedora haltera. Aquel breve encuentro dio un giro radical y absoluto a su existencia. Y para siempre, porque en aquella época, reconoce la atleta, “no me gustaba nada de nada. Con la halterofilia encontré lo que me faltaba en la vida, fue un flechazo”. 

“Cambió mi vida. Pasé de ir al colegio sin más a cada vez dedicarle más tiempo a la halterofilia”, evoca. Ahora, ya integrante del selecto grupo de deportistas instalados en el CAR de Madrid, su vida está enfocada claramente a convertirse en una haltera de élite. Entrena de lunes a sábado y descansa los domingos, con tres días más intensos al tener doble sesión de trabajo. Campeona de España Sub-15, Sub-17 y Júnior, tiene los libros siempre a su lado porque no olvida los estudios. Todavía no sabe hacia dónde enfocará su vida universitaria; debe elegir entre educación social y periodismo deportivo. Si le da por lo último, apunta, “será para dar voz a los deportes minoritarios”. Y es que tuerce el gesto cuando ve que en cualquier informativo el fútbol lo invade todo.

Los inicios de esta aventura no fueron sencillos. A su madre le disgustó que su pequeña se pusiera a levantar pesas a diario, mientras en el colegio tuvo que escuchar algún comentario fuera de lugar. “Se te va a poner cuerpo de hombre”, reconoce Noelia que llegó a escuchar a su alrededor. Pero ella miraba a otra parte, visualizaba el futuro y le gustaba lo que veía. “Yo siempre contestaba que me daba igual lo que dijeran de mí”, resalta rebobinando la historia de su corta vida. Ahora muchos han tenido que cerrar la boca y enterrar todo lo que la dijeron. Empezando por su madre, “ahora mi primera fan”. No estará arropada en Malasia por ningún familiar ni amigo, pero seguro que el aliento le llega desde su entorno más cercano.

Lydia Valentín posa con la medalla de bronce ganada en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (EFE)
Lydia Valentín posa con la medalla de bronce ganada en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (EFE)

Voluntad y afición

Matías Fernández Fernández, máximo responsable técnico de la Federación Española de Halterofilia (FEDEHALTER) opta por la mesura, también por la cordura, a la hora de valorar la figura de la joven haltera. Nadie mejor que él para saber que alcanzar la cima como ha hecho Lydia Valentín es de una gran dificultad. “En Penang afronta su primer Mundial y vamos a ver cómo se desenvuelve en una cita de este nivel”, dice en conversación con El Confidencial. “En el futuro puede ser una buena levantadora, pero será el tiempo el que se encargue de demostrarlo o no”, añade. Reconoce que “la progresión de Noelia ha sido importante en los últimos años, pero será en los próximos cuando se pueda decir algo concreto; hay que ver cómo se adapta a la vida de un CAR”. “No es lo mismo vivir sola que estar acompañada por familiares y amigos a diario”, subraya.

Noelia afronta con entusiasmo esta nueva fase de su vida, vital para saber si tiene opciones de llegar a la 'jet' de la halterofilia. Desde luego, tiene a su lado a una profesora de primera categoría, una Lydia Valentín a la que considera “un ejemplo a seguir. Es fuente de motivación”. “Me apoya, me da consejos... Yo voy a hacer todo lo que pueda con el fin de que algún día pueda ser como ella“, desvela Noelia. “Se me pusieron los pelos de punta cuando la vi participar en los pasados Juegos de Río”, apunta emocionada. “Algunos días estoy cansada por los entrenamientos y echo en falta a los míos, pero no me aburre el trabajo diario”, destaca la atleta. “Pero quien algo quiere, algo le cuesta”, resume a modo de filosofía de vida.

“Se ve a diario que es una haltera que quiere llegar, que afición no le falta. Siempre muestra una gran ilusión”, recalca Matías, pero repite una y otra vez: “el alto rendimiento es otra cosa, aunque espero que le vaya bien...”. Tiene claro que hay que trabajar bastante con Noelia porque como en el caso de cualquier deportista, no se sabe qué deparará el futuro. La madurez, el desarrollo, que se asiente... “En fin, ya veremos hasta dónde puede llegar”, indica. Y, por supuesto, eso de compararla con Lydia Valentín son palabras mayores. “Pocas pueden alcanzar su nivel, aunque con voluntad y afición, nunca se sabe lo que puede suceder en el futuro”, remata el técnico español.

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