LA EXPANSIÓN DE UN DEPORTE TECNOLÓGICO

La mejor fórmula para volar ha costado siete millones de euros y es 'made in Spain'

Un constructor reciclado, un ingeniero y un paracaidista han dado forma a un nuevo modelo de negocio, un nuevo deporte, que se ha implantado en el noroeste de Madrid

“En 2002, divisamos que se nos venía encima una burbuja inmobiliaria y comenzamos a escuchar posibles inversiones que no tuvieran nada que ver con el ladrillo. Nos llegó este novedoso modelo de negocio y...”. Jerónimo Rosa es un constructor reciclado que abandonó la edificación de casas en primera línea de playa para ser el principal inversor de los casi siete millones de euros que ha costado Madrid Fly, un túnel de viento pionero en Europa situado en Las Rozas que permite volar (abre al público en marzo) y que representa la punta de un iceberg tecnológico del que está detrás Isaac Prada, creador del KERS e ingeniero de Renault durante los títulos de Fernando Alonso. Este innovador proyecto completa su '100% made in Spain' con Alberto Fuertes, campeón del mundo de paracaidismo e impulsor de la idea, que tuvo que nacionalizarse británico para poder competir internacionalmente.

“Hace poco, vino un inversor australiano a nuestras instalaciones y nos dijo: 'He probado 21 túneles del viento de todo el mundo y no hay ninguno como este". En cierto modo, este es un pequeño milagro comparable al que muchas veces observamos en el mundo del deporte: cómo pudo brotar una Carolina Marín en bádminton, un Gómez Noya en triatlón, un Alonso en Fórmula 1, un Seve Ballesteros en golf, un Manolo Santana en tenis… Cómo una empresa española con cinco empleados -KeelWit- ha podido diseñar el mejor túnel de viento de Europa y uno de los mejores de todo el mundo si en su país de origen el I+D+i es un 'deporte' casi desconocido.

Es el más grande del Viejo Continente, con 4,6 metros de ancho y 18 de alto, y por eso, hasta que abra sus puertas al público, Madrid Fly ya ha acogido a decenas de especialistas europeos para probar qué tal ha quedado el sueño que un día tuvo el paracaidista Alberto Fuertes, tres veces subcampeón de Europa de vuelo 'indoor': “¿Y por qué no hacer un túnel en España?”. Contactó con KeelWit y les planteó la idea. Estos la desarrollaron en un ordenador y la implementaron con patentes por las que ahora preguntan desde otras partes del globo. Estructuras y Diseños SA -Jerónimo- puso el capital para hacer realidad el diseño nacido de un simulador, y tal inversión pretende recuperarla en unos seis años.

Grúas gigantescas para un milimétrico trabajo

La obra es colosal e incluso llamó la atención del Discovery Channel como para filmarla, algo que no se pudo llevar a cabo por las mismas razones que un equipo de Fórmula 1 no graba cómo fabrica su monoplaza (los rivales no pueden saber por qué son mejores). El desafío fue diario: desde el manejo de una grúa de más de una tonelada que debía encajar una pesada pieza de ocho metros de largo sin margen de error, a utilizar materiales de construcción según el tiempo requerido y teniendo en cuenta la climatología de la zona. Como los creadores y artistas del aparato, todos los materiales y su procedencia son nacionales.

 

Todo se calculó al milímetro para ser lo más eficiente posible, ya que la energía necesaria cuando la maquinaria funciona a su máxima potencia llega a ser similar a la que utiliza un tren de alta velocidad. El gasto en generar la velocidad deseada por los cuatro megaventiladores -entre 180 km/h y 300 km/h, dependiendo de las condiciones físicas y habilidades deportivas del volador- es de varias decenas de miles de euros al mes. De ahí que cada segundo cuente y que entrar en el túnel para volar esté también perfectamente controlado. Para uso deportivo, militar, terapéutico y de ocio, el vuelo 'indoor' es una práctica (negocio) en expansión, y en España esta será la tercera instalación tras una en Alcantarilla (Murcia, exclusiva del Ejército) y otra en Empuriabrava (Girona).

El Confidencial ha probado este túnel de Madrid Fly y la incomparable sensación de volar que proporciona. Es un deporte único, delicado, donde mover un dedo -como una reacción en cadena- afecta al equilibrio del resto del cuerpo. La teoría del todo. Habiendo experimentado con anterioridad el paracaidismo en tándem, como explica Alberto 'Superman' Fuertes, la magia es la misma “si cerramos los ojos”. Después de conocer cómo se ha levantado tan magna infraestructura, observar tal edificio resulta tan admirable como las vistas de un salto desde el cielo.

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