EL VIRUS DEL ZIKA CREA EL PÁNICO EN BRASIL

Un mosquito pone en jaque los Juegos de Río

Los Juegos Olímpicos se van a disputar sí o sí en Río de Janeiro pero, poco a poco, una amenaza seria ha empezado a tomar cuerpo en Brasil: el virus del Zika que, cada vez, empieza a ser más peligroso

Foto: Agentes de la secretaría municipal de salud de Río desinfectan la ciudad para evitar el virus Zika (Efe).
Agentes de la secretaría municipal de salud de Río desinfectan la ciudad para evitar el virus Zika (Efe).

Habrá Juegos Olímpicos sí o sí, por mucho Zika que circule por tierras brasileñas. El director médico del Comité Olímpico Internacional (COI), Richard Budgett, lo ha dicho alto y claro: Río 2016 no va a ser cancelado ni aplazado, y se desarrollará como está previsto entre el 5 y el 21 de agosto. Tampoco va a haber recomendaciones oficiales de no viajar a Brasil, excepto para mujeres embarazadas. "Ninguna de las autoridades, ya sea la Organización Mundial de la Salud (OMS) o los ministerios del Gobierno brasileño, han dicho que deberíamos cancelar los Juegos Olímpicos", declaró Budgett el pasado 11 de febrero. "Nuestra prioridad es proteger la salud de los atletas. El COI no es complaciente. Nos lo tomamos muy en serio. Estamos haciendo todo lo posible para contener y reducir el problema antes de los Juegos", añadió.

Desde el pasado año, Brasil es el epicentro de una epidemia de Zika que afecta a más de 20 países en América Latina. De momento, en Brasil cerca de 1,5 millones de personas ya han contraído esta enfermedad y hay más de 4.000 casos reconocidos de microcefalia en bebés y fetos. Se trata de una posible consecuencia de este virus, aunque todavía no ha sido demostrada científicamente una relación directa entre el Zika y la malformación craneal que conllevaría. Los especialistas de la OMS han declarado la emergencia mundial y están desaconsejando que las mujeres embrazadas visiten estos países. Las palabras de Budgett pueden ser consideradas una respuesta a las declaraciones demoledoras de la futbolista estadounidense Hope Solo a la revista 'Sports Illustrated' sobre sus dudas de viajar a Río de Janeiro. "Si los JJ OO fuesen hoy, yo no los disputaría. No sé cuándo llegará la hora de tener hijos, pero me reservo mi derecho a tener niños saludables. Las mujeres no deben ser forzadas a tomar decisiones que puedan afectar la salud de sus hijos", señaló recientemente Solo, portera de la selección femenina de fútbol.

El mensaje de alerta de Solo no es un caso aislado. El Comité Olímpico de los Estados Unidos (USOC) anunció hace escasos días que contratará a dos especialistas en enfermedades contagiosas para orientar a aquellos atletas olímpicos que se muestren preocupados por el virus. En enero, este mismo organismo divulgó que los atletas que estén ansiosos por la situación sanitaria de Brasil pueden plantearse libremente la posibilidad de no viajar a Brasil. "Ellos dicen que nadie tiene motivos para sentirse obligado a ir (a Río de Janeiro)", explicó el director deportivo de la Federación de Hípica de EEUU, Will Connell. "Si algún atleta se sintiese de esta forma, está claro que puede decidir no acudir", agregó. La reacción del Comité Olímpico Brasileño fue inmediata. Tras certificar que "arantiza la seguridad de atletas y turistas" -por cierto, sin detallar cómo- se mostró incrédulo ante la eventualidad de que algún atleta decida quedarse fuera de la competición por miedo al contagio del Zika.

El portavoz de Río 2016, Mário Andrada, anunció que el comité organizador mandará una carta a todos los comités y federaciones deportivas internacionales para explicar con todo lujo de detalles cómo están lidiando con la epidemia de Zika. "Nuestro trabajo es intentar calmar los ánimos. El pánico está comenzando a ser exagerado. Estamos investigando los hechos para asegurar que no haya preocupaciones innecesarias", afirmó Andrada. El Comité de Río 2016 no para de recordar que en Río de Janeiro se están haciendo inspecciones diarias con el objetivo de eliminar focos del Aedes aegypti, el mosquito responsable de transmitir el virus Zika, y que esta práctica continuará durante la celebración de los JJOO. Por su parte, el Gobierno brasileño asegura que en agosto es invierno en el país tropical. Esto quiere decir que es una época seca, durante la cual el mosquito Aedes aegypti se reproduce mucho menos, algo que debería contribuir a reducir el riesgo de contagio. Incluso el médico jefe de Río 2016, João Grangeiro, señaló, con datos históricos en la mano, que la incidencia del mosquito diminuye sensiblemente a mediados de abril, quedando cerca de cero a partir de junio. 

Rousseff visita Río de Janeiro en su campaña contra el Aedes Aegypti (Efe)
Rousseff visita Río de Janeiro en su campaña contra el Aedes Aegypti (Efe)

El Zika empieza a notarse en el turismo

Todo esto no parece ser suficiente para algunos países. El presidente del Comité Olímpico de Kenia, Kipchoge Keino, informó esta semana desde Nairobi que está considerando la posibilidad de no enviar a sus atletas a Río de Janeiro en plena emergencia Zika. "Obviamente, no nos vamos a arriesgar si el virus Zika llegase a un nivel epidémico. Ellos tienen que garantizar que el país es seguro para poder recibir a los atletas. A no ser que las instalaciones estén libre de la enfermedad, no iremos a Río", señaló Keino, que fue bicampeón olímpico en 1968 y 1972. Horas más tarde, el mismo Comité rectificó, alegando que están seguros de que para agosto habrá una solución. Este incidente diplomático revela el desasosiego que este virus semidesconocido ha sembrado entre las federaciones y comités de todo el planeta. La crisis del Zika ya se empieza a notar en el turismo, unos de los pocos sectores de la maltrecha economía brasileña que hasta ahora estaba aguantando el tirón con normalidad. De momento, se ha registrado un 1% de cancelaciones en los paquetes turísticos del Carnaval, pero algunos economistas aseguran que esta tendencia puede aumentar en los próximos meses. 

Por lo pronto, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se prepara para una visita a Río de Janeiro el próximo 13 de febrero para apoyar públicamente la campaña de concienciación contra el Zika que 220.000 efectivos del Ejército brasileños van a poner en marcha. Es una visita política y mediática que difícilmente mejorará las condiciones de la precaria sanidad pública en la ciudad olímpica. Este sector está literalmente en la UVI por la crisis financiera que atraviesa el estado de Río de Janeiro, la peor de las últimas dos décadas. Con un déficit de 1.400 millones de reales (325,5 millones de euros), la sanidad de Río tuvo que recibir una inyección de emergencia de 387 millones de reales (90 millones de euros) a finales de diciembre para hacer frente a la epidemia de dengue y del virus Zika. La situación es tan dramática que en enero el presidente del Sindicato de los Médicos de Río (SinMed), Jorge Darze, convocó a los principales medios de comunicación internacionales para alertar a las personas de otros países que pretenden visitar Río de Janeiro durante los JJOO: "Si se ponen enfermos aquí, van a tener dificultades para ser tratados", señaló. 

Cabe destacar que el virus Zika no es la principal amenaza para la salud de los atletas olímpicos. En agosto de 2015, 13 atletas de la Federación Americana de Remo padecieron una misteriosa intoxicación tras participar en el Campeonato Mundial Júnior de Remo en la Laguna Rodrigo de Freitas, en el marco de los eventos de prueba pre-olímpicas disputados en Río de Janeiro. Los expertos señalaron como principal causa la contaminación de la Bahía de Guanabara, escenario de la competición olímpica de vela y objeto de una agria polémica por los vertidos tóxicos que llegan desde el primitivo sistema de alcantarillado de la Cidade Maravilhosa.

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