UNA ENFERMEDAD CRÓNICA CAMBIA SUS HÁBITOS

Javier Illana: tres veces olímpico y dos inyecciones al mes de la Seguridad Social

La medicina le procura una vida normal aunque su actividad deportiva ha debido cambiarse desde que la enfermedad crónica espondilitis anquilosante apareció por su cuerpo a finales de 2014

Foto: Javier Illana en un salto desde los 3 metros en Barcelona 2013.
Javier Illana en un salto desde los 3 metros en Barcelona 2013.

“Precisamente lo escribí para que la gente pudiera conocer la vida de un deportista y, sobre todo, de una persona normal. No por ser deportista me hace especial”. El saltador de trampolín Javier Illana mostró este miércoles en un encuentro digital con los lectores de El Confidencial algunas pinceladas de su libro 'No es el cuerpo, es la mente'. La frase que abre este artículo lleva directamente al tratamiento que está recibiendo a consecuencia de su espondilitis anquilosante, por la cual debe recibir una inyección cada dos semanas que es sufragada por la Seguridad Social (cada pinchazo son varios centenares de euros). Como él dice, no es “especial”, es un español más… aunque con tres juegos olímpicos a sus espaldas, entre otros servicios a la Rojigualda.

A sus 30 años, Illana lleva más de media vida subido a un trampolín -“sobre todo al de 10 y al de 3, aunque se me dio mejor el de 3… el de 10 acojona”- y cerca de tres lustros en la élite mundial. Durante este tiempo, como indica el título de su libro, ha aprendido que cualquier figura que desee realizar con su esculpido cuerpo ha de perfilarse con una cabeza saludable y concentrada. “Al final, cada jornada de salto son bastantes horas porque entre salto y salto se suele esperar unos 40 minutos. En ese tiempo la mente debe seguir igual de concentrada que cuando se salta”. Quizás esta es la parte más compleja de su trabajo y lo más 'sencillo' sea coger martillo y cincel en el gimnasio para diseñar su silueta.

“Mejor que me haya pasado ahora y no con 20”

Partiendo de la potestad que tiene la cabeza en cada salto de trampolín, ¿está lista la mente de Javier Illana para competir al mismo nivel de siempre en sus cuartos juegos olímpicos? Últimamente, el madrileño ha debido frenar sus entrenamientos en Canadá (donde vive) para atender a su enfermedad crónica y el preolímpico para Río está a la vuelta de la esquina. “Esto es un bache como otro cualquiera. Siempre hay que sacar el lado bueno de las cosas y mejor que me haya pasado ahora y no con 20 años. No hay que venirse abajo simplemente aceptarlo y vivir la vida que es de lo que se trata”.

Ha saltado muy alto. Con un bronce en el Europeo de 2010 (1 metro) y dos cuartos puestos en el mismo campeonato continental (2010 -3 metros- y 2011), además de sus tres JJOO y multitud de citas internacionales, haga lo que haga en este 2016 su palmarés es uno de esos que brotan sin saber cómo en la Piel de Toro. Resulta difícil creer que un español no haya faltado a ninguna gran cita a nivel mundial en un deporte tan minoritario como el salto de trampolín.

Javier Illana, este miércoles en El Confidencial.
Javier Illana, este miércoles en El Confidencial.

 

Relevo, en la cantera, de momento no hay a este nivel. Quizás mejoren los que están o haya más flechazos como el suyo: “Fue amor a primera vista. Lo vi por la tele y en ese momento supe que era lo que quería practicar”, explicó en El Confidencial cuando fue preguntado por cómo le dio por dedicarse a esta disciplina.

Hace un par de años dio otro salto, en este caso a la pequeña pantalla gracias al programa '¡Mira quién salta!', el cual hizo que aumentase su popularidad y el número de fichas entre los jóvenes que quisieron imitar -con mejor tino- las peripecias de los concursantes entrenados por Illana. “Gracias a toda una vida saltando he podido participar en un programa de televisión y dar a conocer el deporte de los saltos a toda España. Creo que da igual por dónde te conozcan, el caso es que te conozcan”.

Dé o no dé el salto en Río 2016, el deseo de Illana es continuar con su vida normal que le proporciona el medicamento de la Seguridad Social, terminar sus estudios de grado superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red, seguir disfrutando de los videojuegos y tratar de continuar unido a los trampolines para enseñar a las generaciones que vienen cómo la mente debe controlar el cuerpo antes, durante y después de un salto desde un trampolín.

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