ROSA ROMERO, PILOTO DEL EQUIPO HIMOINSA

"En el Dakar no hay más mujeres porque es una carrera inmensamente cara"

Rosa Romero es una mujer que ya acumula cinco participaciones en el Dakar. Es una de las pocas que pueden presumir de haber terminado la prueba más dura del mundo... e inmensamente cara

Foto: Rosa Moreno (Himoinsa Racing Team).
Rosa Moreno (Himoinsa Racing Team).

Hay que estar alerta: el Dakar es la carrera más complicada, exigente y extrema del mundo. Para afrontarla es necesario tener pasión, astucia, constancia, técnica, mucha ilusión y una buena dosis de experiencia. Estos ingredientes son, precisamente, el ADN del Himoinsa Racing Team 2016 que se presentó este lunes en Madrid. Iván Cervantes, Gerard Farrés, Antonio Gimeno, Rosa Romero y Dani Oliveras sobre el escenario. Cinco pilotos, cinco historias, cinco ilusiones. Himoinsa crece y presenta una estructura potente y equilibrada con las máximas aspiraciones para la próxima edición Dakar. Cinco espíritus luchadores perfectamente compenetrados para enfrentarse al desafío más extremo del mundo del motor.

'El Confidencial' ha tenido la oportunidad de charlar con Rosa Romero, una mujer que ya acumula cinco participaciones en la carrera más dura del mundo. Afirmar que su vida gira en torno a los motos no es ninguna exageración si tenemos en cuenta que su marido es Nani Roma. Ayuda tener a un campeón de su calibre en casa: “Sí, mucho. Además, él al dedicarse profesionalmente tiene una serie de recursos de los que yo no dispongo. Por ejemplo, él entrena en el CAR, tiene psicólogos que le ayudan, nutricionistas, médicos… Todo lo que él se prepara, me lo cuenta y yo intento aplicarlo a mi pequeña escala con mis recursos. Me ayuda un montón”. Aunque parezca imposible, en casa logra desconectar “aunque a los niños también les gusta competir. Todos nos entendemos: cuando tengo una carrera y el pequeño me dice que no quiere que me vaya, le contesto que él cuando corre también se lo pasa muy bien y que mamá también”.

 

 

Rosa es una de las pocas heroínas que pueden presumir de haber participado y terminado un Dakar: “Es una pena, hay muy pocas mujeres. El año pasado, entre motos y quads había casi 200 participantes y éramos tres chicas. Es casi un 1%. Hay muchas mujeres capacitadas para hacerlo y hacerlo bien, pero es una carrera muy difícil. Supongo que poco a poco irán entrando y se irán abriendo puertas y oportunidades. Debe ser así”. La piloto del Himoinsa tiene claras las razones: “El primer inconveniente es el presupuesto. Es una carrera inmensamente cara y sin un patrocinador o alguien que te ayude, es muy difícil. En otras disciplinas como el enduro o el motocross, que intento practicar para entrenar, empieza a haber bastantes chicas. Cuando les propongo ir a hacer un raid, me dicen que no tienen la moto, el presupuesto, la licencia… Son muchos factores”.

Rosa Romero en acción (Himoinsa Racing Team).
Rosa Romero en acción (Himoinsa Racing Team).

A la hora de definir el Dakar, Rosa Romero no duda: “Es una carrera muy dura y lo pasas muy mal. La recompensa de poder terminarlo te llena mucho y una vez que has terminado uno, dices: por qué no voy a hacer otro, por qué no lo voy a intentar si seguro que lo disfruto más y es diferente. Cada año tienes la misma ilusión”. Además, cree que “si hicieran una carrera más fácil, con menos presupuesto y todo más ameno… no se valoraría tanto” y afirma que su atractivo reside en “la dureza, la dificultad y el hecho de que es una sola prueba al año. Si te pasa algo, tienes que esperar y preparar todo durante otro año para volver a intentarlo. Hay otras carreras que también son raids, pero duran una semana y si te pasa algo un día, te penalizan y puedes seguir en la jornada siguiente, tienes esa oportunidad. En el Dakar no, cuando te pasa algo ya no puedes continuar. Todo esto hace que sea una prueba muy preparada, muy meticulosa y muy bien estudiada”.

Si hay algo en lo que todos los pilotos coinciden es en la dureza de la prueba. A lo largo de la competición, se topan con numerosas dificultades aunque para Rosa la mayor es “estar en el Dakar. Para mí es complicado: al equipo de Nani no les gusta mucho que yo esté compitiendo porque para ellos es su negocio, es su piloto y yo lo entiendo. El hecho de poder conciliar todo mi entorno para que pueda disfrutar la prueba, es lo más difícil. Una vez que estás allí, lo otro lo haces como sea”. Metida en faena y con el Dakar 2016 a la vuelta de la esquina, Rosa se confiesa “un poco decepcionada” por lo que le espera en esta edición: “Me hacía mucha ilusión la parte de Perú. Sabía que allí me encontraría dunas y un terreno más beneficioso que las pistas rápidas; además mi moto es más ligera, corre menos y si es un poco técnico, me viene bien. La clave es intentar gestionar los primeros siete días para superarlos sin que te pasen cosas que te retrasen y te hagan invertir más horas de la cuenta. Así es cómo se podrá llegar bien a la segunda semana que será dura por el calor y por el terreno”.

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