un escándalo de incalculables consecuencias

Rusia resucita el tenebroso episodio de dopaje de la pastilla azul de la RDA

“Es un caso parecido al de la RDA; el grado de corrupción es muy alto”, reconoce a El Confidencial Enrique Gómez Bastida, director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte

Foto: El mundo del atletismo vuelve a estar bajo sospecha. (EFE)
El mundo del atletismo vuelve a estar bajo sospecha. (EFE)

Fue la etapa más negra de la historia del deporte. Durante años, muchos deportistas de la República Democrática Alemana (RDA) asombraron al mundo con unos espectaculares resultados que años después se revelaron sucios, logrados a golpe de pastillas con un dopaje de Estado diseñado desde las alturas. Las pastillas azules de Oral-Turinabol (anabolizante) fueron durante más de 20 años compañeras inseparables de miles de deportistas alemanes, época en la que récords y decenas de medallas daban gloria al país. Todas manchadas… Ahora se ha abierto un capítulo que apunta igual de tenebroso, con el atletismo ruso señalado por haber actuado de similar manera.

Con la reunificación alemana, el masivo y escandaloso engaño vio la luz. Y con el tiempo, las consecuencias en forma de dolencias se manifestaron en el físico de los deportistas. Malformaciones, cáncer, niños discapacitados… Aquella tenebrosa etapa no ha sido olvidada por muchos que, a través de la Asociación de Ayuda para las Víctimas del Dopaje (DOH), siguen luchando para que los afectados por aquellas masivas prácticas sean atendidos de las dolencias (físicas y psíquicas) que todavía sufren a diario. Ines Geipel, exvelocista y presidenta de esta asociación, ha manifestado en alguna ocasión que “aquello fue una catástrofe” porque “los cuerpos fueron destruidos, pero también las almas”.

“Es un caso muy parecido al de la RDA”, reconoce en conversación con El Confidencial Enrique Gómez Bastida, director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD), al valorar el episodio del atletismo ruso. “Es un paso más en la corrupción extrema; estoy sorprendido y abrumado”, apunta, añadiendo que “parece que es un hecho auspiciado por el propio Estado, como sucedió en la República Democrática Alemana. No obstante, he de decir que se han dado pasos de gigante por parte de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) para detectar capítulos como este, con una situación de presión por parte de deportistas rusos que han denunciado estos hechos”.

Mariya Savinova y Ekaterina Poistogova, medallistas en Londres salpicadas por el escándalo. (EFE)
Mariya Savinova y Ekaterina Poistogova, medallistas en Londres salpicadas por el escándalo. (EFE)

Internados en centros psiquiátricos

En aquella República Democrática Alemana, se calcula que unos 15.000 atletas fueron incluidos en un programa de dopaje intensivo. Todos ellos engañados, pensando que ingerían complementos alimenticios y vitamínicos para mejorar su rendimiento. Pero la realidad era otra. “Todos nosotros éramos jóvenes, y por lo tanto ingenuos. Todos queríamos que nuestro rendimiento creciera y poder viajar por el mundo”, relató Geipel hace tiempo, señalando que “todo quedaba camuflado como complemento medicinal. ¿Cómo íbamos a saber la realidad?”. Un buen número de aquellas víctimas todavía espera una justa indemnización; algunos se quedaron en el camino mientras otros sufren duras secuelas físicas y hay quienes están internados en algún centro psiquiátrico. Un drama que sigue vigente para muchos.

Es uno de los mayores escándalos que han salpicado al mundo del deporte. Dopaje de Estado en toda regla a la vista del duro informe emitido por la AMA, que acusa a la Federación Rusa de Atletismo de prácticas reiteradas. Una comisión independiente llegó a esta conclusión después de una larga investigación, y su presidente, Richard Pound, no dejó dudas al respecto. “¿Respaldado desde el Estado? Pienso que no hay otra conclusión posible“, ha dicho sin titubear. “No puede haber ocurrido sin que las autoridades estatales lo supiesen”, recalcó. Un caso que recuerda en casi todo al de la República Democrática Alemana. Gómez Bastida pone en valor “el trabajo que hace el periodismo de investigación”, pues recuerda que “en el caso del atletismo en Rusia, el trabajo de investigación se puso en marcha tras un documental emitido por una cadena de televisión alemana”.

Un oficial de Control Antidopaje (OCD) reconoce en privado a este periódico que “la Federación Rusa de Atletismo siempre ha estado bajo sospecha”, subrayando su extrañeza por que “el escándalo haya saltado tres años después de los Juegos Olímpicos de Londres”, cita en la que muchas medallas ganadas por varios atletas rusos están en entredicho. La AMA ha solicitado sanción a perpetuidad para cinco entrenadores y cinco deportistas. Entre los primeros, está Viktor Chegin, líder de la potente marcha rusa durante un tiempo. Mientras, entre los atletas, hay dos con medalla olímpica en Londres 2012: Mariya Savinova y Ekaterina Poistogova. Igualmente, otras, casos de Anastasiya Brazdyreva, Kristina Ugarova y Tatyana Myazina, están en el punto de mira. La AMA pide para las cinco una sanción a perpetuidad, igual que para cinco entrenadores.

En la imagen, la atleta Heidi Krieger, que tuvo que someterse a una operación de cambio de sexo. (Imago)
En la imagen, la atleta Heidi Krieger, que tuvo que someterse a una operación de cambio de sexo. (Imago)

Los tentáculos de la corrupción

Aquel dramático capítulo negro de la historia del deporte marcó a la siguiente generación, a los hijos/as de los atletas que hicieron del dopaje parte fundamental de sus vidas. Los casos de abortos se multiplicaron, mientras diferentes enfermedades marcaban la vida de los afectados. Un caso es especialmente señalado, el de la atleta Heidi Krieger. Con apenas 16 años empezó a tomar Oral Turinablol, pensando que era un complejo vitamínico. Tiempo después, su cuerpo empezó a cambiar. “Varió mi estructura muscular, me creció mucho vello, mi voz se tornó más grave y empezaron a cambiar mis órganos genitales”, recordó hace años.

La vida de  Krieger se convirtió en un drama diario. Las hormonas y anabolizantes cambiaron de tal manera su físico que tuvo que retirarse al no poder soportar el dolor en algunas zonas de su cuerpo. Era mujer, pero parecía un hombre. En 1997 se sometió a una operación de cambio de sexo. Pasó a llamarse Andreas y se casó con Ute Krause, nadadora que también fue víctima del dopaje de Estado de la RDA. Desde hace años, se entrega de manera anual la Medalla Heidi Krieger, premio que se otorga a los alemanes que luchan contra el dopaje.

Insiste Bastida en que “la AMA lidera esta batalla con pasos firmes y decididos, pero es una lucha que no tiene fin como otras de estas características”, donde los tentáculos corruptos llegan a cualquier lugar. “Cuando entra en juego el lucro económico, se abre una puerta que no tiene final”, recalca. “Me escandalizan ya pocas cosas, pero en este caso sí lo estoy un poco por el alto grado de corrupción. Pero repito que es un capítulo más de la firme lucha de la AMA; creo que hay motivos de sobra para confiar en este organismo”. “Este trabajo pone de manifiesto la importancia que tiene que los deportistas denuncien. Hablamos de uno de los casos más graves que han sucedido, que pone de manifiesto el verdadero significado del dopaje como forma de corrupción de todas las estructuras del deporte”, destaca Bastida para finalizar.

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