se llevó la copa del mundo de snowboardcross

Lucas Eguibar, de La Concha al Globo de Cristal pasando por Candanchú

"Lo que ha pasado hoy (por ayer), que me han eliminado en cuartos, ha sido una putada, porque dependía de los demás", cuenta el donostiarra. Es el primer español que gana la Copa del Mundo

Foto: Eguibar, tras recibir el globo de cristal (Foto: Oriol Alos)
Eguibar, tras recibir el globo de cristal (Foto: Oriol Alos)

Lucas Eguibar ganó el oro en el Campeonato del Mundo Júnior de snowboarcross el 3 marzo de 2013. Seis días más tarde se subió por primera vez al podio de una prueba de la Copa del Mundo al acabar tercero en Arosa (Suiza). En enero de 2014, subió un escalón más: fue segundo en Vallnord-Arcalís (Andorra). Un mes más tarde, en Sochi (Rusia), ganó todas sus carreras excepto la semifinal y acabó séptimo en sus primeros Juegos Olímpicos. Hace una semana, en Veysonnaz (Suiza), ganó por primera vez una prueba de la Copa del Mundo. Y ayer, en La Molina, se llevó el título, primero que consigue un español en snowboard. Y aún tiene 21 años.

"Normal no es. Yo creo que soy el más joven en ganar un Globo de Cristal", comentaba en conversación con El Confidencial horas después de lograr un hito en el deporte español, poco habituado a tener éxito en las estaciones de esquí. Ese Globo de Cristal, trofeo que identifica al ganador de las copas del mundo que organiza la Federación Internacional de Esquí, no es el primero de un deportista que compite por España, pero como si lo fuera: el único precedente es el triunfo del hispano-alemán Johann Mühlegg en esquí de fondo en el año 2000, antes de su sanción por dopaje.

"Iba como primero y con una cierta ventaja", relata sobre la última prueba Eguibar, "pero lo que ha pasado hoy (por ayer), que me han eliminado en cuartos, ha sido una putada, porque dependía de los demás". El donostiarra llegó a La Molina con 1.800 puntos tras vencer en la primera prueba de la Copa del Mundo y ser segundo en la segunda. El canadiense Kevin Hill, con 1.200, era su rival más cercano, pero fue eliminado antes. Y los siguientes, el ruso Nikolay Olyunin y el australiano Alex Pullin, no consiguieron los puntos suficientes. Pullin acabó tercero, pero si hubiera quedado primero habría ganado el Globo de Cristal. "Ahí he tenido suerte", dice Eguibar, que se llevó el título con 2.090 puntos bajo la intensa nevada que caía en la estación catalana.

Fue después del Campeonato del Mundo de Kreischberg (Austria), donde acabó 25º, cuando el snowboarder de San Sebastián se planteó ir a por todas. "Vimos que podíamos hacer un gran trabajo. Seguí entrenando para darlo todo en esta Copa del Mundo", comenta. La edición de este año ha sido muy extraña: de cinco pruebas entre diciembre y marzo se ha pasado a tres en menos de dos semanas por la suspensión por motivos meteorológicos y económicos de las citas en Montafon (Austria) y Squaw Valley (Estados Unidos).

"Han sido dos carreras en un sitio donde me fue muy bien, y luego esta tercera. Vamos a decir que sí, que me ha beneficiado. No sabemos lo que habría pasado si hubiese participado en más carreras", dice.

Una labor de equipo

La semana pasada, Eguibar ganó por primera vez en la Copa del Mundo (Efe)
La semana pasada, Eguibar ganó por primera vez en la Copa del Mundo (Efe)

Eguibar habla siempre en primera persona del plural. El éxito le ilumina a él, pero está sustentado por el trabajo del equipo nacional, del que es la cara visible junto a Queralt Castellet, que ganó la plata en halfpipe en el Mundial. "No sólo yo, sino todo el equipo nacional, estamos teniendo muy buenos resultados. Es un buen momento para decirle a la gente que hay tres españoles compitiendo a nivel mundial y que uno de ellos ha ganado el circuito mundial. Es una manera de que la gente empiece a seguirlo", explica el donostiarra. "Es un deporte bastante minoritario que muchísima gente en España no conoce", añade.

El nuevo ganador de la Copa del Mundo de snowboardcross es de una región sin estaciones de esquí -no las hay en el País Vasco-, pero eso no impidió que sus padres le calzaran los esquíes a los 2 años en uno de los viajes familiares a la estación de Candanchú, en el Pirineo Aragonés. A los 7 probó con la tabla de snowboard. Y hasta hoy. "A los 15 me presenté a un campeonato de España, vieron que iba bien y me invitaron a probar una semana después en unos entrenamientos con el equipo nacional", recuerda.

En ese momento comenzó una carrera que le ha llevado a ganar el Globo de Cristal, objetivo que ya se marca para el próximo invierno. "Ya miramos a la temporada que viene. Tendremos otra vez el circuito de la Copa del Mundo, que esperamos que sea más largo que el de este año. Esperamos estar otra vez donde estamos ahora", explica. Para más adelante queda la cita olímpica de Pyeongchang 2018. "Hay tiempo para mejorar. Poco a poco vamos a ir entrenando, viendo cómo van estos años, y ya veremos cuando nos acerquemos a los Juegos Olímpicos". Antes espera aprovechar la visibilidad de este título y que los patrocinadores aparezcan.

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