KOSTA KARAGEORGE SUFRIÓ GRAVES DAÑOS CEREBRALES

¿Prohibir el fútbol americano entre jóvenes? Un nuevo suicidio reabre el debate en EEUU

Los graves daños cerebrales de Kosta Karageorge, de sólo 22 años, como consecuencia del fútbol americano, provocaron un suicidio que ha reabierto la polémica

Foto: Kosta Karageorge, con su equipo.
Kosta Karageorge, con su equipo.

El fallecimiento de Kosta Karageorge ha vuelto a abrir el debate en Estados Unidos: ¿hay que prohibir el fútbol americano en las universidades? Con sólo 22 años, el joven jugador de los Ohio State Buckeyes sufría graves trastornos mentales por culpa de la práctica de este deporte, que han derivado en un suicidio que ha vuelto a teñir de sandre el deporte base de Estados Unidos.

Pese a su corta edad, se había visto obligado a no poder llevar a cabo una vida normal como consecuencia de las importantes lesiones sufridas practicando este deporte, que han acabado con el suicido del joven deportista.

El tackle defensivo de los Buckeyes había visto cómo su vida daba un cambio radical hacía poco menos de un mes. Acostumbrado a recibir golpes como consecuencia de su posición en el campo, el jugador ya había sufrido varias conmociones cerebrales a pesar de su corta edad. Pero un par de semanas atrás, había recibido un último y definitivo impacto durante el transcurso de un partido con su universidad. Tan importante fue que no sólo se vio obligado a dejar el campo aquel día, sino que las secuelas serían para toda su vida, un hecho con el que no pudo luchar y decidió huir.

"Confusión mental, desorientación, incapacidad para concentrarse, cambios de humor, en definitiva, sentía que ya no era él". Esta dura reflexión la hacía su hermana, Sophia Karageorge, en The Columbus Dispatch, después de saberse que el jugador había desaparecido de su casa sin más motivo aparente que el de su propia enfermedad. Pocos días después después, la policía de Ohio confirmaba que había encontrado en un vertedero el cuerpo sin vida del joven de 22 años: tal y como confirmaron los cuerpos de seguridad, Kosta Karageorge falleció de un disparo que él mismo se propinó.

Por desgracia, éste no es el primer caso de jóvenes jugadores con drásticas consecuencias tras haer practicado fútbol americano: de un tiempo a esta parte, en Estados Unidos se ha abierto el debate sobre la idoneidad de que un deporte de tanto contacto como éste lo realicen jóvenes en plena formación. Muertes como consecuencia directa de impactos o asociada a los problemas mentales derivados de las contusiones cerebrales han provocado que el país norteamericano se haya sensibilizado con este tipo de casos, una larga y trágica lista a la que se ha sumado Karageorge.

Tal y como informó El Confidencial hace algún tiempo, en Estados Unidos hay un importante debate abierto sobre el fútbol americano. El número de muertes como consecuencuas de trumatismos cerebrales es realmente elevado. Según un estudio de la Universidad de Virginia Tech, un jugador recibe, como mínimo, cuatro impactos en su cabeza de más de 100 kilos. ¿Cuál es el resultado? Ni tan siquiera las protecciones son capaces de evitar que se destruyan las conexiones neuronales, lo que provoca daños irreparables en el cerebro que se manifiestan de muy diferente manera.

Devastador mensaje de despedida

Pocas horas después de desaparecer de su casa, el joven mandaba un devastador mensaje a su madre, tal y como confirmaron las autoridades: "Lo siento si soy una vergüenza para ti, pero estas lesiones en la cabeza me han arruinado por completo", escribía en un SMS. Por desgracia, las consecuencias de los golpes provocaron graves daños en el jugador, que le impedían no sólo jugar al fútbol americano, sino hacer vida normal. Tan profundas fueron sus heridas que no se vio con fuerzas de seguir hacia adelante, optando por el suicido como solución a sus problemas.

Desaparecido desde hacía un par de días, la noticia del fallecimiento de Kosta Karageorge tenía lugar sólo un día después de que su equipo derrota a Michigan State, su gran rival en el fútbol americano, lo que les permitirá luchar por el título del Big 10 -una de las conferencias de la NCAA-. Quién sabe si fue uno de los desencadenantes de la muerte del joven jugador, cuya vida había cambiado radicalmente por culpa de las distintas contusiones cerebrales sufridas a lo largo de su carrera. La pelota está en el tejado de las autoridades norteamericanas: sólo ellas pueden erradicar el problema.

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