tardó quince minutos en descender

El vicepresidente de Google salta desde 41 kilómetros y bate el récord de Baumgartner

El vicepresidente de Google Alan Eustace, de 57 años, saltó desde una altura de 41.150 metros y batió el récord fijado hace dos años por Felix Baumgartner

Foto: Alan Eustace rompió la barrera del sonido (EFE).
Alan Eustace rompió la barrera del sonido (EFE).

El 14 de octubre de 2012, el deportista de alto riesgo Felix Baumgartner se convirtió en el primer ser humano en romper la velocidad del sonido en caída libre, al saltar desde una altura de 39.068 metros. Un registro que quedó hecho trizas el pasado viernes. El vicepresidente de Google, Alan Eustace, de 57 años, saltó desde una altura de 41.150 metros y batió el récord fijado hace dos años por el austríaco.

Eustace ascendió en un globo de helio sobre el desierto de Nuevo México (EE.UU.) y se lanzó en caída libre alcanzando una velocidad máxima de 1.322 kilómetros por hora, rompiendo la barrera del sonido y superando así también en velocidad el récord de Baumgartner. “Fue increíble. Fue divino. Se podía ver la infinidad del espacio y las diferentes capas de la atmósfera, algo que no había visto antes”, reconoció Eustace al New York Times.

El ejecutivo de Google llevaba un traje presurizado como el de los astronautas diseñado especialmente para soportar altitudes y velocidades extremas como las que ha soportado durante la caída libre, antes de desplegar el paracaídas. Eustace, que tardó dos horas en ascender en globo aerostático hasta el punto elegido para acometer la caída, descendió en tan sólo un cuarto de hora.

James Hayhurst, director de competiciones de la Asociación de Paracaidistas de Estados Unidos (USPA), fue el encargado de verificar y dar validez al registro. Tras acreditarlo, sólo tuvo palabras de asombro. “Creo que están apurando los límites del espacio que un hombre común puede compartir”. Nacido en un barrio de clase obrera de Orlando, fue durante las décadas de los sesenta y setenta. Por entonces, su familia se reunía en el centro espacial Kennedy, las instalaciones de la NASA para el lanzamiento de vehículos espaciales en Cabo Cañaveral, para presenciar cómo los cohetes salían hacia el espacio. Algo que le marcó y le acabó llevando a ser piloto y paracaidista. Después, acabó como diseñador de hardware en Digital Equipment Corporation durante 15 años antes de empezar a trabajar en Google en 2002.

 

Vídeo: el salto de Alan Eustace

Un hombre autosuficiente

El salto se enmarca en un proyecto de la corporación Paragon Space Development dedicado a la exploración de la estratosfera. Eustace llevaba más de tres años planeando un reto que ha contado con una particularidad. Al contrario de lo que ocurriera en otros grandes desafíos (véase el caso de Baumgartner), el ‘loco’ Eustace no contó con la financiación y el patrocinio de ningún mecenas. Y eso que Google no dudó en hacer de mecenas con uno de sus máximos dirigentes. Declinó el ofrecimiento. Quería llevar su locura por su cuenta. Con total hermetismo, se puso manos a la obra junto a un grupo de colaboradores. Juntos trabajaron en en el diseño del traje, los sistemas de soporte, el paracaídas y la tecnología del globo.

El camino no fue sencillo y contaron con varios obstáculos. La temperatura fue quizá una de las asignaturas más complicadas. Al superar la barrera de la atmósfera, no hay nada que proteja contra el calor solar, por lo que el traje necesitaba resistir altas temperaturas. Su equipo también descubrió que los movimientos tenían que ser los opuestos a los que normalmente hacen los paracaidistas. Para ir hacia la derecha tenía que girar hacia la izquierda, y para subir, tenía que inclinarse hacia abajo. Afortunadamente todo salió a pedir de boca. Además, el traje iba equipado con varias cámaras GoPro con las que capturas imágenes espectaculares .Un material que al término de estas líneas todavía no ha visto la luz pero que promete pasar a la historia de la humanidad.

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