MINNEAPOLIS ORGANIZA EL EVENTO EN 2018

Cumplir los infinitos caprichos de la NFL, el precio de organizar la Super Bowl

No es fácil cumplir las condiciones para ser la sede de la final de la Super Bowl debido a las exigencias de la NFL. Minneapolis será la organizadora en 2018

Foto: Imagen del estadio de los Vikings donde se disputará la final de la Super Bowl en 2018 (Foto: Minnesota Vikings).
Imagen del estadio de los Vikings donde se disputará la final de la Super Bowl en 2018 (Foto: Minnesota Vikings).

Todas las ciudades de Estados Unidos quieren albergar la Super Bowl, el evento más importante del deporte americano. El partido decisivo por ganar la NFL se asemeja a una final de la Champions League. Sin embargo, tener ese privilegio es duro de conseguir, pues no es fácil cumplir las condiciones para ser la sede. Minneapolis será la organizadora en 2018 y éstas son algunas de las obligaciones que tendrá que cumplir para contentar a la Liga de Fútbol Americano (NFL).

El diario Minneapolis Star-Tribune tiene en su mano la lista 153 páginas de solicitudes y demandas para la celebración del partido. A los requisitos establecidos por la NFL, además de los habituales de seguridad, existen también otras cuanto menos curiosas. Las obligaciones van desde tener dos locales para jugar a los bolos gratis, hasta cajeros automáticos en los que se acepte de manera preferente las tarjetas de crédito 'partners' o patrocinadas de la liga. También se pide que los hoteles de los equipos televisen los partidos de NFL durante todo un año antes del gran evento.

La palabra, 'sin coste' o 'de manera gratuita para la NFL’ aparece 150 veces en el dossier de requisitos. Si para organizar un Mundial o unos Juegos Olímpicos las exigencias son altas, para poder ser la sede del partido de fútbol americano más importante del año no se quedan atrás. El comité organizador estará compuesto por un importante hombre de negocios local junto a gente de la ciudad con influencia política, económica y social. Los asientos deben tener medio metro de ancho y al menos debe haber 70.000 localidades, todas ellas con respaldo y reposabrazos. Se calcula que 100.000 visitantes llegarán a la ciudad para el evento, lo que implica una gran cantidad ingresos para la misma. Las entradas las gestiona la NFL, y los ingresos son para la dicha organización, nada para los organizadores.

Además, los menús de las zonas Vips del estadio deberán ser especiales y con un descuento del 30% para los palcos asignados por la liga y para los trabajadores de la NFL. La empresa designada para servir el catering se compromete a servir productos de los patrocinadores oficiales y no de otras marcas. Los menús que estarán a la venta y los precios deben de ser aprobados por la competición. 

 

Otros requisitos son las 35.000 plazas de parking, la disponibilidad de 20 carteles promocionales de la Super Bowl en los lugares de la ciudad designados por la Liga y tener a su disposición tres campos de golf de calidad para poder hacer su torneo benéfico, algo de lo que Minnesota podrá escabullirse debido al duro invierno. Junto al golf, dos boleras para otra fiesta privada de la mejor liga del mundo. La cobertura móvil deberá estar garantizada en todas las zonas relevantes de la ciudad; en caso de no ser así, la ciudad instalará -y pagará- antenas portátiles para garantizar el servicio telefónico durante el partido y todos los eventos que se celebran alrededor de éste durante el fin de semana.

La final de la Super Bowl es el evento más importante del calendario deportivo americano y la NFL tiene sobrada experiencia. Otro de sus requisitos, y que hace siempre con el fin de adaptarse a la ciudad 16 meses antes de la final, es que un comité de 180 personas de la liga, patrocinadores y periodistas visitarán Minneapolis durante un fin de semana a cuenta del comité organizador. Y todo rodeado de un gran lujo.

A veces, la NFL tiene exigencias que se conceden sólo por ser dicho organismo y, por ello, considera que se deben cumplir. Es lo que implica cubrir una Super Bowl. El comité organizador declaró al The Star-Tribune que cuenta con “30 millones de dólares que ya le han prometido empresas privadas y que se utilizarán para ayudar a compensar los gastos públicos para la puesta en escena del juego”.

El informe es un claro reflejo de lo increíblemente organizada que está la Super Bowl. Y también muestra lo que espera la ciudad anfitriona de este proceso que culmina con el partido más importante y más visto del año. Todo, con una idea clara: la NFL no pone un dólar.

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