De Rivas a Murillo de Río Leza, el deporte femenino tiene su sitio en la periferia
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La apuesta decidida revierte en grandes alegrías

De Rivas a Murillo de Río Leza, el deporte femenino tiene su sitio en la periferia

Localidades periféricas apuestan con decisión por el deporte femenino. Un hecho que, si los recursos económios acompañan, revierte en grandes alegrías

placeholder Foto: Las jugadoras del Rivas Ecópolis posan exultantes ante los medios tras conseguir su primer título de la Liga Femenina de baloncesto. (Efe)
Las jugadoras del Rivas Ecópolis posan exultantes ante los medios tras conseguir su primer título de la Liga Femenina de baloncesto. (Efe)

A simple vista, poco tienen en común Rivas, Murillo de Río Leza y San Sebastián. Pero aquí estamos para establecer un nexo de unión entre tan dispares puntos de la geografía española. En todos los casos, hablamos de localidades periféricas, alejadas de las oportunidades que supuestamente podrían desprenderse de las grandes capitales y que apuestan de manera decidida por el deporte femenino en sus diferentes vertientes. Una decisión que, siempre los billetes lo han permitido, ha revertido en éxitos rotundos. Si hace unas semanas hablábamos de que el mejor waterpolo femenino del mundo se jugaba en una piscina de Sabadell, los últimos logros de Rivas Ecópolis (baloncesto), Bera Bera (balonmano), Club Natación Sabadell (waterpolo), Embalajes Blanco Tramek Murillo (voleibol) constatan el ascenso de estos equipos, que, con esfuerzo y sacrificio, han logrado, en mayor o menor medida, la gloria.

El pasado sábado a las 17.00, un autobús partió de la localidad riojana de Murillo de Río Leza destino Pamplona previo paso por Logroño para apoyar al Embalajes Blanco Tramek Murillo, el orgullo de un pueblo de apenas 1.800 habitantes. En el polideportivo de la Universidad de Navarra las discípulas de Carlos Carreño no dieron opción a las pamplonicas del GH Leadernet y finiquitaron por la vía rápida (3-0) la eliminatoria para llevar la primera Superliga a sus vitrinas. El colofón soñado a un año cargado de éxitos en el que ya habían conseguido alzarse con la Supercopa y la Copa de la Reina. Y todo, en apenas tres años desde que en 2011 lograra el ascenso procedente de la Superliga 2.

En la final, la jugadora del conjunto riojano Daniella da Silva fue designada mejor más valiosa. A sus 32 años, la atacante brasileña, que cumple su quinta temporada en la entidad, décima en España, es ya una institución en Murillo. Se encarga de entrenar al equipo Infantil. Con él ha ganado los Juegos Deportivos de La Rioja de esta temporada. “Dani está totalmente integrada en el club y en Murillo. La conoce todo el mundo en el pueblo y no hay más que ver la relación que tiene con las niñas, es una vecina más”, explica a la web ‘Larioja.com’ el director deportivo del club, Carlos Arratia. Capitana y auténtica líder de una gran familia que día a día da forma a una pasión irrefrenable. El club mantiene relaciones con distintos colegios e institutos de Murillo y de Logroño con la intención de promover el voleibol y formar nuevos talentos.

Aunque el Murillo brille por encima del resto, en el también localidad riojana de Haro (unos 12.000 habitantes) tiene su sede el Haro Rioja Voley, otro de los grandes del voleibol patrio. “Ahora pasa un mal momento, pero sólo en lo económico porque su filosofía de jugadoras jóvenes me parece muy respetable. El Haro volverá a la élite”, destacaba el seleccionador nacional, Pascual Saurín, que en su día estuvo a un paso de dirigir al Murillo, un club al que “cualquier entrenador vendría con los ojos cerrados”. Y es que el éxito de los equipos riojanos se cimenta en un apoyo incondicional a la cantera, sin duda, el origen de todo.

En el caso del Rivas, el adiós del Ros Casares después de ganar la Euroliga en 2012 suponía el fin de una etapa de dominio casi hegemónico del equipo valenciano. Se abrió entonces el abanico y Rivas dio un paso al frente reclamando su parte del pastel, situándose a la altura del Perfumerías Avenida, el segundo en discordia en el bipartidismo impuesto junto al Ros Casares. Así las cosas, el pasado sábado, el pabellón Cerro del Telégrafo veía como el equipo madrileño se proclamaba campeón de la Liga Femenina por primera vez en su historia tras derrotar a Perfumerías Avenida (62-59) en el segundo envite del playoff. Como ya ocurriera en el primer partido, disputado en el pabellón de Würzburg, las pupilas de José Ignacio Hernández doblegaron a las vigentes campeonas vengándose en la final cosechada el pasado curso.

Las salmantinas, campeonas de la fase regular con un balance de 18-4, no pudieron trasladar su dominio cuando la ocasión lo requería. Con su victoria, las madrileñas se unen al Pool Getafe, Celta Banco Simeón, Ros Casares, Barcelona y Perfumerías Avenida como el sexto equipo que figura el palmarés de la competición. A pesar de no llegar a los 80.000 habitantes según el último censo, la ciudad de la periferia cuenta con una reconocida afición por el deporte, ya sea masculino o femenino. Dentro de sus confines, una de las ciudades con mayor potencial de crecimiento en los últimos tiempos también acoge al Club de Béisbol y Sófbol de Rivas Vaciamadrid y, desde el año 2000, a los Rivas Osos de la liga nacional de fútbol americano.

Sustituyendo la canasta por una portería, desde que los problemas económicos ahogaran al Itxako, el conjunto más laureado del balonmano femenino en la última década, en San Sebastián, las chicas del Bera Bera dominan el balonmano patrio con una superioridad digna de mención. La pasada campaña rubricaban la mejor temporada de su historia, consiguiendo Liga, Copa y alcanzó los cuartos de final de Recopa. Un empuje deportivo que, unido a una rueda de provechosas conversaciones en busca de financiación con instituciones del territorio guipuzcoano y del Gobierno Vasco, sirvió para aceptar el reto de inscribir al equipo en la Champions, la máxima categoría contiental del balonmano femenino, por primera vez en su historia.

El testimonial triunfo en los seis encuentros disputados fue lo de menos. En el seno del equipo la sensación era de satisfacción por la competitividad mostrada ante unos rivales exigentes y de mucha entidad. Tras el aperitivo europeo, en marzo lograban su cuarta Copa de la Reina, segunda consecutiva al no apiadarse del Rocasa, equipo canario con sede en Telde, la ciudad más antigua de la isla de Gran Canaria, donde también se han venido haciendo bien las cosas en los últimos tiempos. En la competición doméstica, el pasado domingo, las chicas de Imanol Álvarez dieron un nuevo paso de cara a revalidar el título de Liga tras superar por 32-25 al Kukullaga Etxeberri.

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Así las cosas, a tres jornadas del final, el Bera Bera podría cantar el alirón si el próximo sábado (18.00 horas) logra vencer en el Pabellón de los Sueños de Alcobendas al Helvetia y el Rocasa, segundo, cae frente al Porriño. Cuestión de tiempo que coja forma un nuevo éxito para un equipo que es la envidia del balonmano femenino. “Nosotras somos unas afortunadas, porque estamos en un equipo que va con los pagos al día, pero sé que no siempre está siendo así”, reconocía hace un año Eli Pinedo. Con gran parte del combinado nacional emigrando para jugar en mercados más apetitosos (Francia y Alemania principalmente), la extremo izquierdo forma, junto a sus compañeras Ana Isabel Martínez y Patricia Elorza, la representación de un equipo en auge, bronce en el Mundial (2011) y bronce en los Juegos de Londres (2012).

La crisis ahogó al Torrejón

El caso del equipo femenino de fútbol del Torrejón de Ardoz, el A.D. Torrejon C.F., no tiene un final tan bonito. El pasado mes de julio, el club del Corredor del Henares decidía renunciar a su plaza en Primera División al no poder conseguir un patrocinador que se hiciese cargo de los 60.000 euros necesarios para costear los viajes durante toda la temporada. Pero todavía había más. El conjunto madrileño también rechazaba jugar en Segunda, centrando sus esfuerzos en las categorías de fútbol base. Cantera de grandes jugadoras españolas como Saray Gracía, Noelia Megías o Laura Codonal, y destino temporal de cracks mediáticas como Milene Domingues, el equipo fue un habitual de las grandes competiciones nacionales, situando en el mapa a esta localidad de poco menos de 130.000 habitantes.

La compleja coyuntura económica venía nublando el futuro del equipo desde hacía tiempo. Ya en 2007, cuando eran capaces de competir de tú a tú con las mejores de la Superliga, las jugadoras del equipo se desnudaban en una curiosa iniciativa a fin de conseguir un patrocinador y recaudar fondos que les permitieran seguir compitiendo en la máxima categoría. Por aquel entonces, los 150 euros al mes para gasolina que recibía cada jugadora no daban para nada. Pese a las vicisitudes, siguieron en la pomada hasta que en 2011, tras ser uno de los equipos que fundaran la categoría, se consumó el descenso. “Ha sido una mala temporada. El tema económico nos ha ahogado, pero intentaremos volver pronto”, se lamentaba en su día el presidente Fernando Matas. Dos años después, pese a vencer sobre el verde y haber apostado decididamente por el equipo femenino, la dichosa crisis daba al traste con el sueño de las chicas del conjunto torrejonero.

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