TERCER PILOTO triunfador EN COCHES Y MOTOS

Por qué Nani Roma es el justo ganador del Dakar... y Peterhansel lo sabe

Diez años después de su victoria en moto, Roma también gana en cuatro ruedas. Pero los últimos días posiblemente le amargaron un merecido triunfo

Foto: Nani Roma y su copiloto Michel Perin celebran su primer triunfo en la categoría de coches (Efe).
Nani Roma y su copiloto Michel Perin celebran su primer triunfo en la categoría de coches (Efe).

18 enero de 2007, decimosegunda etapa del Dakar, de Ayoun-el Atrous a Kayes. Luc Alphand acababa de recortar tres minutos en la general al líder, su compañero Stéphane Peterhansel. La diferencia se reducía ya a solo 6:29 minutos. “Tenemos que ser muy cuidadosos los tres próximos días y mantener nuestra concentración, hay un gran espíritu dentro del equipo”, explicaba por entonces Dominique Seryeis, director del equipo Mitsubishi: “Tendré una conversación esta noche con Isao Torii (responsable del fabricante japonés) y discutiremos la estrategia. Las etapas en el África Negra son muy estrechas y técnicas, y no queremos una lucha entre nuestros dos pilotos. Son muy profesionales y entenderán la situación”. Alphand no volvió a moverse ni a inquietar al francés y finalmente Peterhansel logró la victoria.

En esta ocasión, Nani Roma ganó el Dakar porque fue el mejor hasta que el propietario de Mini, BMW, detuvo la pugna entre sus pilotos, con idéntico temor al de Mitsubishi en 2007. Un fabricante invierte en competición para lograr los objetivos de comunicación y marketing marcados por su estrategia empresarial. Poco le importa quién logre la victoria. Tras la etapa de Antofagasta, la diferencia llegó a solo 2:15 a favor de Roma. BMW temía que sus dos pilotos pudieran  regalar la victoria a Nasser Al Attiyah, incorporado al equipo a última hora gracias a su chequera.

El mejor hasta que llegó la decisión

Pero, ¿quién era el piloto que marchaba en cabeza cuando BMW evitó la lucha fratricida? No era Peterhansel, como en aquel 2007. O como el Dakar del pasado año, cuando hubo órdenes de equipo a favor del francés y fue  escoltado por Roma en las etapas finales para cubrir cualquier eventualidad mecánica o incidente en las dunas que pudiera sufrir. El piloto español perdió por ello el tercer puesto.

No, en esta ocasión el líder era Nani Roma, y ganó merecidamente porque encabezaba la clasificación cuando decidieron los intereses de una multinacional.  Roma fue el mejor en la primera semana, la más dura de esta edición. Llegó al día de descanso con 33 minutos de ventaja sobre Peterhansel. Fue el más consistente durante los días previos. Sufrió menos pinchazos que sus rivales. Su copiloto, Michel Perin, estuvo espléndido navegando, especialmente en la quinta jornada, cuando supo encontrar aquel maldito ‘way point’ ante el que se eternizaron todos los favoritos. Lideraron durante ocho etapas, más que ningún otro piloto. 

 

Spain's nani roma drives his mini during the 12th stage of the dakar rally 2014, from el salvador to la serena
Spain's nani roma drives his mini during the 12th stage of the dakar rally 2014, from el salvador to la serena

Diferentes grados de presión, diferente estrategia

 Cierto es que el Dakar se puede perser hasta en el último día. Y sí, Peterhansel comenzó a comer terreno a Roma a partir de la jornada de descanso. Estuvo esplendido durante cinco etapas, rodando al límite sin errores.  El francés podía permitirse un ataque total sin miedo a romper. Ha ganado once dakares y, como él mismo reconoció, uno más o menos no importaba. Su presión era cero.Por el contrario, Nani Roma debía medir sus riesgos en la pista. Se jugaba su primera victoria en coches para convertirse en el tercer ganador en dos y cuatro ruedas. Para colmo, el catalán sufrió más pinchazos que su compañero en la segunda semana, y acusó la presión en algunos momentos 

¿Hubiera ganado a Peterhansel a Roma en los tres últimos días? Podía haber sido el caso, pero también su contrario. O que los dos pilotos hubieran terminado fuera de carrera, porque  el catalán no tenía más opción ya que morir matando. Fue aquí cuando entraron en juego los intereses de la marca, que no quiso pagar el precio de averiguar quién de los dos se imponía al otro.  Como tantas veces ha ocurrido en el pasado.

Una mala gestión de las órdenes...y los intereses del propio Dakar

BMW afrontaba la misma situación que Mitsubishi en 2007,  como en su día Citroën, Peugeot o Volkswagen.  En esta ocasión, sin embargo, todo se gestionó pésimamente. Cuando el pasado martes la diferencia entre ambos quedó reducida a doce minutos pudo haberse parado la pugna, evitando llegar a los dos minutos de la jornada del miércoles, una decisión que dejaba espacio a interpretar fácilmente como un favor hacia Nani Roma y  una cuchillada hacia Peterhansel.

Para más inri, el piloto francés aprovechó la situación antes de la etapa del jueves para desvelar públicamente y con poca elegancia la decisión de BMW.  Su mano derecha parecía aceptar las órdenes, pero la izquierda decidió agotar sus posibilidades durante dos días esperando un error de Roma. Llegó a decir ante las cámaras que si Nani se quedaba en una duna, no iba a parar para ayudarle. Al final, Peterhansel siempre tendría la opción de parar ante la meta para respetar las órdenes, como así hizo en el último día. Sin olvidar que la dirección de carrera también jugó su papel para que no le 'mataran' los días finales de la prueba. Pero esta es otra historia.

Se organizó así una gran polvareda mediática que parecía deslegitimar el triunfo de Roma. Pero solo para aquellos que desconocen la dinámica del Dakar. "Merecía esta victoria” insistío el piloto español con lágrimas en los ojos en la meta. Por supuesto que Nani Roma ganó con toda justicia. Lo sabe como nadie quien mejor conoce las reglas del juego, el propio Stephane Peterhansel. Así ganó en 2007.

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