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La encrucijada de Álex Márquez y el reto de moldear el futuro de Ducati junto a Marc
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La encrucijada de Álex Márquez y el reto de moldear el futuro de Ducati junto a Marc

La temporada 2025 de MotoGP ha demostrado que el primer terrícola detrás del extraterrestre Marc Márquez es su hermano Álex. Es el primer candidato a sucederle

Foto: Álex desató la locura en su llegada a Cheste. (EFE/Manuel Bruque)
Álex desató la locura en su llegada a Cheste. (EFE/Manuel Bruque)
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De tanto repetirse la cantinela de que si el menor de los hermanos Márquez no tenía lo que hay que tener para batir a su ilustre hermano, llegó un momento que tuvieron que aparecer las preguntas incómodas: ¿Dónde está el resto de pilotos? ¿Dónde está el resto de Ducati? Marc Márquez es el mejor piloto de la actualidad y, sin duda, uno de los tres mejores de la historia. Y el hecho —no la opinión— es que Álex ha sido el único que le ha inquietado en 2025. Fin.

El pasado diciembre, en un encuentro que El Confidencial tuvo con Álex Márquez, se habló de la importancia del momento al que se enfrentaba. El catalán avisaba de que iba a dar un salto adelante, que aceptaba el reto de consagrarse como uno de los mejores y sí, ha cumplido lo prometido con creces. Las bocas de los dubitativos ya están cerradas. Logrado el reto, viene ahora el desafío de afrontar uno más grande aún: pelear con su hermano por el título, compartiendo la misma moto oficial.

"Repetir este año ya sería algo muy bueno", admite Álex con la humildad que le caracteriza. "Intentaremos hacer un fin de semana sólido, ya he conseguido todo lo que tenía que conseguir este año". Y es verdad. Ser campeón del mundo era la gran misión pero, con una moto semioficial y con su hermano en pista, era muy poco realista aspirar a ello. Ahora, logrado el subcampeonato y habiéndose estrenado como piloto ganador de Grandes Premios, toca pensar en el siguiente gran reto.

Álex llega a Valencia con la tranquilidad del deber cumplido. Al año en el que dejó de ser el hermano de puede ponerle un broche de oro con un triunfo. Pero la mente, casi seguro, está ya más puesta en el martes posterior a la prueba final del Mundial. Es el día donde probará la GP26, la moto oficial Ducati que compartirá con Marc. Comienza otra historia que puede ser crucial para el futuro de la marca italiana: dos hermanos, dos estilos de conducción, pero una misma moto.

El dilema de la evolución

Las desventuras de Pecco Bagnaia, un grandísimo piloto, no lo olvidemos, nos demuestra hasta qué punto la falta de feeling con una moto puede tener consecuencias catastróficas. En MotoGP, el ser o no ser a nivel de competitividad de una moto está en un margen muy estrecho. Cuando llevas la ingeniería a sus límites y más allá, el ordenador puede decirte que esa máquina es mejor, pero si el piloto no es capaz de manejarla, de nada sirve el esfuerzo tecnológico. El peligro es fiar la evolución de la moto al estilo de Marc, porque solo el heptacampeón de Cervera es capaz de manejarla.

El dilema para Ducati no es menor. Han sido campeones mundiales, lo tienen todo para volver a serlo, pero una dependencia excesiva de Marc Márquez podría ser suicida. La lesión sufrida por Marc no ha llegado en un momento inoportuno, pero es un aviso de que el riesgo de quedarte sin tu piloto estrella por unas carreras está ahí. Las terribles lesiones de Jorge Martín han sido un mazazo terrible para las aspiraciones de Aprilia, pero la moto en manos de Marco Bezzecchi también ha sido competitiva.

Si Ducati hace una moto que el año que viene se adapta solo al estilo inimitable de Marc Márquez, va a sufrir Alex, va a sufrir Pecco y va a sufrir cualquier piloto que se suba a ella. El próximo martes tendremos alguna pista de por dónde van los tiros técnicos en Ducati, pero solo la fotografía real no se tendrá hasta febrero de 2026. Es importante recordar que, debido a su lesión, Marc no va a estar presente en los tests, por lo que el vital feedback técnico de la nueva moto va a venir de Álex y Pecco. No es una cuestión menor.

La realidad es que, a pesar de estar en el mejor momento de su carrera deportiva, Marc Márquez tiene 32 años y eso en motociclismo significa que la fecha de la retirada está relativamente cerca. Marc es tan rematadamente bueno que, si las lesiones le respetan, todavía tiene unos años buenos por delante, pero el futuro a largo plazo de Ducati no pasa por él. O no debería pasar. Hemos visto a grandes campeones que, de la noche a la mañana, deciden parar si la mayoría de objetivos importantes se han logrado.

La era post Marc

Realmente, a Marc le queda un título por ganar en MotoGP para quedar por delante de las grandes leyendas. Superaría en 2026 a Valentino Rossi en número de títulos totales e igualaría a Giacomo Agostini en número de entorchados de la categoría máxima. Es ese típico momento donde puedes seguir ampliando palmarés, pero también puedes reflexionar y valorar si merece realmente la pena seguir jugándose el pellejo. Y un año pasa muy rápido. Ducati debe valorar eso en su evolución técnica.

Marc es de un pilotaje muy agresivo, muy radical en la transición entre la inclinada y el momento en el que pone la moto recta. Su estilo exige una moto muy rígida, de suspensión dura y con entrega inmediata de potencia. Álex, en cambio, tiene un pilotaje más fluido que destaca mucho en las curvas rápidas de radio prolongado. Necesita progresividad, estabilidad y confianza en el tren delantero. Para Gigi Dall'Igna el dilema es de aúpa, porque no es fácil combinar en la misma moto necesidades contrapuestas.

Marc revelaba hace unos días que ambos establecieron un pacto para no romper su relación familiar en plena lucha por el Mundial. Nada indica que su estrecho vínculo personal vaya a resentirse en 2026. La cuestión es que ahora no solo van a pelear en la pista, sino también para ver quién impone su criterio técnico en la evolución de la moto. Como dice el refrán, a menudo, lo mejor es enemigo de lo bueno. Hacer caso al campeón sería lo obligado, pero quizá no lo más razonable.

"Es interesante ver cuánto han cambiado las motos desde 2023 y dónde está cada fábrica", declaraba Álex Márquez al llegar a Cheste. No hay que olvidar que, por mucho dominio de los hermanos Márquez y de Ducati, los rivales han mejorado mucho. Jorge Martín volverá el año que viene sobre una Aprilia que ya vuela, Honda y Yamaha cada día están más fuertes y KTM está apenas a un paso de la victoria. El futuro se presenta intrigante para Ducati. ¿Filosofía o corazón? ¿Álex o Marc?

De tanto repetirse la cantinela de que si el menor de los hermanos Márquez no tenía lo que hay que tener para batir a su ilustre hermano, llegó un momento que tuvieron que aparecer las preguntas incómodas: ¿Dónde está el resto de pilotos? ¿Dónde está el resto de Ducati? Marc Márquez es el mejor piloto de la actualidad y, sin duda, uno de los tres mejores de la historia. Y el hecho —no la opinión— es que Álex ha sido el único que le ha inquietado en 2025. Fin.

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