Por qué el noveno título mundial de Marc Márquez es el más especial de todos
Más allá del indiscutible talento del piloto español, la intrahistoria detrás de su resurrección deportiva es la que inscribe esta temporada 2025 de MotoGP en el libro de oro del deporte
"Mientras el gato estaba fuera, los ratones bailaban". La cita pertenece a Livio Suppo, el antiguo jefe de Marc Márquez en Honda HRC y, describe de forma certera por qué el catalán ha arrasado en cuanto su universo ha estado en orden. El mánager italiano sabe de lo que habla. Fue su jefe en muchos de sus títulos mundiales y sabe del descomunal talento que atesora. Pero más allá del obvio don natural de Marc, la clave del recién conseguido título está apalancado en dos factores mentales: sacrificio y ambición.
Alguna vez dijo Jorge Lorenzo, que una de las cosas que diferenciaba a Marc Márquez del resto era que no tenía miedo a caerse. No era un elogio o una descripción gratuita. Veíamos en las jornadas de entrenamientos que Marc Márquez acababa siempre por los suelos. Era la forma del de Cervera de explorar los límites hasta que la caída le marcaba donde parar. Un juego peligroso, el de subestimar el riesgo. Tanto fue el cántaro a la fuente de tentar a la suerte que, en 2021, en el circuito de Jerez, el ciclo virtuoso se rompió.
En aquel Gran Premio de España de hace cinco años, el extraterrestre, aquel superhéroe que se veía invulnerable, encontró la criptonita, fruto de una audacia y ambición descontrolada. Márquez había cometido un fallo mientras iba líder al comienzo de la prueba y se reincorporó en 18º lugar. Hay rabias que las carga el diablo y aquella fue fatídica. Empezó a adelantar a sus rivales como si no hubiera un mañana y a falta de cuatro vueltas estaba ya cerca de ser el líder de la carrera. Y ahí comenzó el desastre.
Intentando superar a Maverick Viñales, en la misma curva donde Mick Doohan puso fin a su carrera deportiva, salió volando por los aires y tuvo que ser trasladado en camilla con el hombro muy tocado. El diagnóstico confirmó los peores temores: fractura de húmero. Cualquier persona normal hubiera tomado conciencia de los peligros de no dominar la rabia, pero, precisamente porque no es alguien normal, Márquez decidió operarse de forma inmediata y de esta forma forzar lo antes posible su regreso. Nefasta decisión.
😱 @marcmarquez93 will undergo surgery after this horrendous crash at Jerez!
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) July 19, 2020
We wish the world champion the very best in his recovery! 💪#SpanishGP 🇪🇸 pic.twitter.com/BOSmDo7dfG
Nunca decidir en caliente
El propio Márquez recomendó a Jorge Martín, en su conflicto con Aprilia, del peligro de tomar decisiones clave en caliente en medio de una lesión. Seguro que al dar aquel consejo resonaba el calvario que comenzó fruto de aquella decisión de no dominar su instinto depredador. La operación de reparación del húmero pudo salir mejor o peor, pero el verdadero problema es que ni él ni nadie de su entorno profesional y personal pudo poner freno a lo que era una locura a todas luces: volver a correr apenas dos días después de la operación.
Los médicos nunca debían de haber permitido aquel disparate, pero sería injusto echar todas las culpas al cuerpo médico. A la principal figura de un campeonato, es muy difícil decirle que no cuando él te dice que está apto para correr y te lo demuestra. Alberto Puig, como jefe de Honda, o Emilio Alzamora, como su mánager en aquellos momentos, también tendrían que haber puesto freno a la ambición de Marc. Incluso su familia debería haberse puesto seria con el tema. Pero nunca hay que olvidar que la decisión final fue del propio Marc.
El lío comenzó apenas pasados unos días después de aquel forzadísimo regreso. Abriendo una ventana en casa, la placa que sostenía el hombro cedió y ahí no hubo más remedio que parar. Además, no tenía intención de quedarse en casa hasta que la cosa se arreglara. El verdadero problema fue que comenzó un peregrinaje de quirófano en quirófano y, solo en la cuarta visita, la reconstrucción del hombro fue realizada con éxito. Fue entonces cuando el doctor Sotelo fue tajante con los plazos.
O Marc cumplía con el programa de recuperación prescrito o era el fin de su carrera como piloto. Marc, tras ese ultimátum, puso su ambición en la nevera y cumplió con todo lo ordenado por el médico. El problema es que durante esos dos años de ausencias y reapariciones, Honda perdió el rumbo técnico y cuando MM93 estaba de nuevo a punto, la Honda distaba mucho de ser una moto que le diera opciones al triunfo. Pero esto a Marc, le hacía dudar también. ¿Seré yo y no la moto el problema?
Una determinación fuera de lo común
Marc probó a finales del verano de 2023 la nueva Honda y sabía que no iba a poder volver a ser campeón si se quedaba en el equipo donde había logrado la mayor parte de su gloria deportiva. Era obvio que las Ducati en ese momento estaban un punto por encima del resto de motos, pero, más allá de buscar una moto ganadora, también estaba la duda de saber si su genialidad para pilotar una moto seguía ahí, o ya no era nada más, ni nada menos, que un buen piloto. Rápido aún, pero no especial frente al resto.
Hay que tener las prioridades muy claras, como las tuvo Marc para tomar la decisión que tomó. Primero, renunciar a 30 millones de euros del contrato de Honda y con el palmarés más brillante de la categoría y luego aceptar el bajón de ir a Ducati Gresini. Aun siendo un equipo excelente no dejaba de ser una estructura privada de Ducati con material inferior al oficial. Humildad y determinación. Parece fácil llevarse un Mundial 2025 con la mejor moto del momento en el equipo oficial, pero el camino para llegar hasta aquí no lo es.
Hay que ser muy valiente para volver a subirse a una moto después de terroríficas lesiones, pero hay que serlo también para tragarse orgullos y hacer dolorosas renuncias. Sin la valentía de probarse en un equipo de segunda fila, Ducati no habría tomado la difícil decisión de optar para su equipo oficial por Marc Márquez y no por el campeón en título Jorge Martín. Salvado ese escollo, quedaba otro aparentemente fácil, pero de no poca importancia para alguien como el ilerdense, como es dominar su ambición.
Desde el principio de temporada y de forma especial con las caídas en las carreras de Austin y Jerez, quedó claro que Marc y sus ansias no solo por ganar sino por machacar eran su principal enemigo. Reprogramarse mentalmente ha sido un proceso a la par de complejo que el de recuperarse de unas terribles lesiones. Hoy Márquez ya es de nuevo campeón del mundo y por todo lo mencionado anteriormente, este es su título mundial más especial. Es una historia de resurrección casi sin parangón en la historia del deporte.
"Mientras el gato estaba fuera, los ratones bailaban". La cita pertenece a Livio Suppo, el antiguo jefe de Marc Márquez en Honda HRC y, describe de forma certera por qué el catalán ha arrasado en cuanto su universo ha estado en orden. El mánager italiano sabe de lo que habla. Fue su jefe en muchos de sus títulos mundiales y sabe del descomunal talento que atesora. Pero más allá del obvio don natural de Marc, la clave del recién conseguido título está apalancado en dos factores mentales: sacrificio y ambición.