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El dominio español de MotoGP: cuando lo poco agrada y lo mucho cansa
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'OVERBOOKING' DE ESPAÑOLES

El dominio español de MotoGP: cuando lo poco agrada y lo mucho cansa

Por paradójico que resulte, si Dorna no termina con la supremacía brutal de España en el motociclismo, el interés global por este deporte y en nuestro país irá cada vez a menos

Foto: La presencia de españoles copando el podium como aquí Rins, Márquez y Viñales hace mucho que dejó de ser excepcional. (REUTERS/David Klein)
La presencia de españoles copando el podium como aquí Rins, Márquez y Viñales hace mucho que dejó de ser excepcional. (REUTERS/David Klein)

Hubo un tiempo no tan lejano, que por mucho que sorprenda a la generación actual de aficionados al motociclismo, España no se comía como país un rosco en el mundo de las dos ruedas. Los triunfos de Angel Nieto y Ricardo Tormo en España se celebraban como si fuera lo más de lo más del mundo de las motos, pero la realidad es que las cilindradas de 50 (luego 80) y 125 centímetros cúbicos (que era donde los pilotos españoles más destacaban), no dejaban de ser títulos menores respecto a lo que suponía vencer en la cilindrada reina de 500cc, o incluso en la de 250cc.

Vaya por delante que este hecho, no pretende restar un ápice el mérito de héroes de nuestro motociclismo como Nieto y Tormo, pues gracias a ellos sin duda España hoy es la superpotencia motociclista que es en la actualidad. De entrada, los españoles competían en las cilindradas pequeñas fundamentalmente porque no tenían otra forma de hacerlo. La industria motociclista nacional dedicada a las carreras, encabezadas fundamentalmente por Derbi y Bultaco no fabricaban motos de grandes cilindradas, como si ocurría en Italia o Inglaterra y como era lógico contaban casi siempre con pilotos de su país.

Hay que tener en cuenta también que aparte de la industria local, los pilotos europeos en la década de los setenta y comienzos de los ochenta, también tenían acceso a las poderosas motos japonesas que aquí en España, por las barreras arancelarias ni se olían. Todo empezó a cambiar cuando se liberalizó el mercado, nuestro país accedió a la Unión Europea y sobre todo, llegó la televisión y con ella los patrocinios importantes. Poco a poco, los españoles empezaron a destacar en las cilindradas grandes y así en 1999 Alex Crivillé, logró el primer título de la historia en la categoría máxima para nuestro país.

placeholder Angel Nieto (a la izquierda) y sus contemporáneos fueron la clave para popularizar el motociclismo en España, en un momento que triunfar en las cilindradas grandes parecía inalcanzable.
Angel Nieto (a la izquierda) y sus contemporáneos fueron la clave para popularizar el motociclismo en España, en un momento que triunfar en las cilindradas grandes parecía inalcanzable.

Un cambio radical

Para dar idea de lo radical del cambio, en medio siglo de historia de los campeonatos mundiales de motociclismo desde que comenzaran en 1949, España sólo había logrado un título y sin embargo en las dos décadas siguientes los pilotos españoles Márquez (6), Lorenzo (3) y Mir (1) han ganado la mitad de los títulos en juego. Esto por hablar sólo de los triunfos en la categoría máxima, porque lo de los campeonatos en las cilindradas de Moto 2 y Moto3 la cosa a veces ha sido de auténtico monólogo patrio.

En el auge y consolidación del dominio español en el mundo del motociclismo, ha sido también clave que su promotor desde hace 30 años sea la empresa española Dorna. Entre los más veteranos del paddock del mundial de motos, nadie resta méritos a la extraordinaria labor organizativa de la empresa española, que no sólo no tiene nada que envidiar a cualquier promotor de los principales deportes globales, sino que a menudo es la referencia de la industria por su buen hacer. Por poner un ejemplo, la realización televisiva del Motociclismo siempre ha ido varios pasos por delante que cualquier otro deporte a nivel mundial, Fórmula 1 incluida.

La parte indeseada del asunto, es que tal es el dominio español en la actualidad, que no sólo es un deporte que ha dejado de tener seguimiento a nivel global, sino que incluso en la propia España de tanto ganar, las señales del empacho victorioso también están empezando a pasar factura. Puede resultar engañoso argumentar que esto no es así porque 2021 ‘sólo’ tres ganadores de Grandes Premios durante la temporada eran españoles (Maverick Vinales, Jorge Martin y Marc Márquez). El resto de nacionalidades se repartió con Francia(Fabio Quartararo), Australia (Jack Miller), Portugal (Miguel Oliveira), Sudáfrica (Brad Binder) e Italia (Pecco Bagnaia), pero sería justo decir también que esta pasada temporada ha sido como mínimo bastante atípica. El dato preocupante es que un tercio de la parrilla está formada por pilotos españoles y que lejos de ir a menos la tendencia indica ir en aumento.

Algo parecido ha sucedido en el mundo del Trial, donde antiguamente se vivió como una proeza las victorias españolas de Manuel Soler o Toni Gorgot a comienzos de los años ochenta y en la actualidad no sólo es que desde hace 15 años Toni Bou coleccione títulos como churros, sino que de los 10 primeros clasificados del mundial, siete de ellos son pilotos de nuestro país. Resultado: El Trial es más espectacular que nunca y a su vez menos seguido a nivel global que nunca.

No se puede culpar a nuestro país de que nuestros pilotos sean simplemente mejores que el resto. Un fabricante japonés como Suzuki no ficha a dos españoles como Álex Rins y Joan Mir, si no piensa que son el mejor talento disponible del mercado. Qué decir de una marca italiana como Aprilia que a pesar de la buena cantera transalpina, confía sus motos a Aleix Espargaró y Maverick Viñales. Por razones comerciales, a Honda seguramente le gustaría tener a un piloto japonés secundando a Marc Márquez, pero la realidad es que no hay encontrado ninguno que realmente puedan decir que es mejor que Pol Espargaró. Y así suma y sigue.

El problema que tiene MotoGP es que cuando miran quien viene por detrás a ver si se revierte el dominio español con savia nueva, vienen pilotos como Raúl Fernández, no vienen ingleses, alemanes o estadounidenses. Y a Dorna no se le puede culpar de al menos no intentarlo, porque campeonatos creados por ellos como la Asia Talent Cup, están permitiendo desarrollar el talento motociclista en esa parte del mundo, pero la cuestión, es que mientras no cambie la escalera ascensional a la cumbre del motociclismo, España seguirá arrasando y Dorna debe redoblar sus esfuerzos para reequilibrar la internacionalidad de sus parrillas.

placeholder El modelo de cantera española de motociclismo es muy difícil de replicar fuera de nuestro país, por clima, infraestructuras y nivel de sus campeonatos. /Foto: Cuna de Campeones
El modelo de cantera española de motociclismo es muy difícil de replicar fuera de nuestro país, por clima, infraestructuras y nivel de sus campeonatos. /Foto: Cuna de Campeones

Un modelo difícil de replicar fuera de España

Es muy difícil replicar nuestro modelo de creación de talentos fuera de nuestro país, pues gracias al clima y al turismo, hay más pistas de karting de calidad funcionando todo el año que en cualquier otra parte del mundo. Es en este tipo de recintos donde empiezan todos los futuros pilotos con las ‘pocket bikes’ y las ‘Pre-moto3’ y cuando llegan a los circuitos y motos de verdad en lo que hasta ahora se llamaba FIM-CEV (campeonato de España de Velocidad), que es el campeonato antesala del mundial , los chavales españoles están infinitamente más curtidos que los pilotos de cualquier otro país.

Para reducir esa ‘españolidad’ el campeonato se llamará a partir de este año ‘Junior GP’, pero hay que hacer mucho más que cambiar el nombre para que las cosas cambien, porque si la mayoría de equipos de ese campeonato son españoles, los circuitos son españoles y los pilotos tres cuartas de lo mismo, difícilmente se reequilibrarán las oportunidades para que el peso español se reduzca. Pude sonar absurdo que desde España se pretenda reducir nuestra hegemonía, pero de no hacerlo, al final lo único que se logra es ser los más grandes de algo cada vez más pequeño a nivel mundial.

Y lo peor de todo es que en España el desapego también empieza a notarse. Cuando lo de ganar carreras en MotoGP, empieza verse como lo normal, cuando la épica de alcanzar la cumbre difícil desaparece, el espectador no especialista acaba también por desengancharse. Sito Pons, Jorge Martínez ‘Aspar’ o Joan Garriga, eran héroes deportivos reconocidos en toda España y jamás ganaron un solo Gran Premio en la categoría máxima. ¿Creen que pilotos españoles de la actualidad que sí son ganadores como Jorge Martín, Maverick Viñales o Joan Mir, gozan de un reconocimiento a nivel popular mínimamente comparable al que tuvieron ellos? Evidentemente no. Es la prueba del algodón de que lo poco agrada y lo mucho cansa. Incluso a nosotros los españoles.

Hubo un tiempo no tan lejano, que por mucho que sorprenda a la generación actual de aficionados al motociclismo, España no se comía como país un rosco en el mundo de las dos ruedas. Los triunfos de Angel Nieto y Ricardo Tormo en España se celebraban como si fuera lo más de lo más del mundo de las motos, pero la realidad es que las cilindradas de 50 (luego 80) y 125 centímetros cúbicos (que era donde los pilotos españoles más destacaban), no dejaban de ser títulos menores respecto a lo que suponía vencer en la cilindrada reina de 500cc, o incluso en la de 250cc.

Marc Márquez Maverick Viñales