Pedro Acosta, la última joya de una cantera inagotable
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Pedro Acosta, la última joya de una cantera inagotable

El piloto murciano ha firmado con una victoria su coronación en el Mundial de Moto3, donde era un debutante, y se ha quedado a solo un día del récord de precocidad del campeonato

Foto: Pedro Acosta. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Pedro Acosta. (Reuters/Marcelo del Pozo)

Todo está pasando deprisa, muy deprisa, en la vida de este muchacho de poco más de 17 años, que hoy se ha convertido en el nuevo campeón del mundo de Moto3. Pedro Acosta es, sin lugar a dudas, la gran revelación del Mundial 2021, un campeonato en el que debutaba en el lejano mes de marzo en Qatar, y del que se ha convertido desde el primer momento en absoluto protagonista. Casi siete meses después ha completado su singladura –para algo tiene raíces marineras- consiguiendo el título mundial, convertido en el segundo campeón más joven de la historia, solo un día mayor que Loris Capirossi, que logró su primer mundial en 125 en 1990.

Acosta es un tipo duro, consistente, que no se arruga ni dentro ni fuera de la pista. Lo hemos visto pelear codo con codo con sus rivales, con esa rudeza con la que se emplean hoy en día los adolescentes que compiten en Moto3, siempre al límite y demasiadas veces por encima de él. Y siempre se ha mantenido frío, aparentemente tranquilo, también desenfadado, con humor, irreverente, con la actitud que puedes esperar de un adolescente. Sin embargo hoy, inevitablemente, se ha roto por la emoción, ha llorado y se ha sincerado, y ha mostrado su interior, el de un chaval que se lanzó al mundo convencido de sus capacidades pero también con dudas, como todos los muchachos de su edad. ¿Seré capaz de estar al nivel? ¿Seré digno de este equipo? Pues lo ha sido, ha estado a la altura y no ha habido nadie mejor que él en toda la temporada.

A mitad de año contaba con una jugosa renta que el italiano Denis Foggia ha ido reduciendo en las últimas carreras con una efectividad prodigiosa, hasta el punto de llegar a generar dudas. En muchos, salvo en uno, el propio Acosta, que parecía el más despreocupado de todos, aunque, seamos sinceros, la procesión iba por dentro. Pero esa frialdad y esa madurez que mostró en el arranque de la temporada con la que fascinó a todo el mundo, Acosta las ha vuelto a desplegar y ha conseguido culminar brillantemente el trabajo con una merecida victoria y un título.

placeholder Pedro Acosta. (EFE/Nuno Veiga)
Pedro Acosta. (EFE/Nuno Veiga)

Un duro camino

Puede que la suya parezca una historia de cuento, pero detrás ella hay mucho sufrimiento. El sacrificio de una familia modesta de pescadores que apoyaron el sueño de su hijo, y el esfuerzo de su preparador, Paco Mármol, por convencer a un muchacho de su enorme capacidad, y darle la confianza que se merecía. Porque de niño, Pedro no quería ser piloto. Su padre era un aficionado que hacía tandas en el circuito de Cartagena y dejaba al niño en la escuela de pilotos del circuito para que se fuera aficionando. Pero a Pedro no le gustaban las motos. Sin embargo, Paco Mármol lo consiguió, y no solo eso, logró que aflorara su talento. Y ahí sigue, siendo como un padre adoptivo, como un hermano mayor, sigue siendo la mano amiga que siempre está ahí, para escuchar, para reír, pero también para cantarle las verdades del barquero cuando es necesario.

Hasta llegar al Mundial la vida de un piloto, en especial cuando es un niño, está llena de sacrificios y renuncias. No es una vida normal ni fácil. Es la parte de las carreras que no se ve, la menos llamativa: los días hurtados a la escuela, que tan importantes son, una pérdida que se puede dar por buena si luego los resultados acompañan; el tiempo alejado de la familia, de los padres; el vagar de una ciudad a otra, de un país a otro, casi sin descanso; y una rutina de entrenamiento implacable, que no permite un respiro. Tus amigos quedan para ir al cine, y tú te vas al gimnasio a machacarte. Con 13 o 14 años, esa no es vida para un muchacho.

Si los resultados deportivos acompañan, se acepta. A Pedro no le fue mal. Fue campeón de España Pre-Moto3 en 2017, con 13 años. Y luego llegaron el FIM CEV, que es el Mundial Junior de Moto3, y la Red Bull Rookies Cup, el campeonato promocional que se disputa en el marco de los Grandes Premios. En 2020, Pedro se consagró: campeón de la Rookies, y tercero en el FIM CEV. Y no fue fácil, porque en marzo se rompió una pierna, justo cuando comenzó el confinamiento, pero eso le permitió sobrellevar mejor la rehabilitación. Ganó el título con soltura y a final de año estaba todo claro: iba a debutar en el Mundial 2021 con el equipo MT Fundation 77, con el que estaba compitiendo en el FIM CEV. Incluso se planteaba sus objetivos: aprender y coger el ritmo del campeonato, y en la segunda mitad intentar colocarse entre los cinco primeros, o hacer un podio… Esto lo decía hace un año.

placeholder Pedro Acosta, tras proclamarse campeón. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Pedro Acosta, tras proclamarse campeón. (Reuters/Marcelo del Pozo)

Le hicieron un hueco

Pero, inesperadamente, se quedó sin equipo. Siendo campeón de la Rookies tuvo la suerte de que el Team Ajo, la escudería oficial de KTM, patrocinada también por la firma Red Bull, le hizo un hueco. Son varios los campeones de la Rookies a los que Ajo les ha dado una oportunidad en el Mundial, pero ninguno ha respondido como Acosta. El resto es historia.

Lo que tiene por delante, su futuro, es una incógnita, pero Pedro Acosta se ha situado en la senda de los grandes. La próxima temporada correrá en Moto2 con Ajo, una categoría más acorde con su físico. Ha dado un buen estirón a lo largo de la temporada, lo que le ha provocado muchas molestias para conseguir acoplarse a las pequeñas Moto3, algo que ha confesado después de la carrera de hoy. Acosta vive una situación muy similar a la que padeció el año pasado Raúl Fernández, que sufría dolores de espalda y molestias musculares porque su cuerpo ya no cabía en la Moto3, y cada sesión de entrenamiento y cada carrera se convertían en una tortura para él.

Pedro también lo está sufriendo y cuenta los días para rodar con la Moto2, una moto más adaptada a sus hechuras. Sus entrenamientos en circuito son precisamente con moto grande. Rueda habitualmente con una Yamaha R6 en Cartagena, una moto de 600 cc que multiplica la potencia y el peso de su ligera KTM de Moto3, y le ayuda a curtirse para el reto que va a asumir en 2022. ¿Será capaz de repetir la gesta que ha protagonizado este año? Nadie lo sabe, nada está escrito, pero el futuro es suyo.

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