Hugo Millán o cuando quizá haya llegado al motociclismo el momento de decir basta
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LUTO EN EL MUNDO DE LA MOTO

Hugo Millán o cuando quizá haya llegado al motociclismo el momento de decir basta

El fallecimiento del joven Hugo Millán, de tan solo 14 años, puede servir para abrir el debate sobre la conveniencia de que casi niños se enfrenten a situación de grave riesgo

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Fallece el piloto onubense hugo millán, de 14 años, en accidente en motorland aragón

El pasado domingo, durante la prueba del Campeonato de España de Velocidad celebrada en Alcañiz, falleció el piloto onubense de 14 años Hugo Millán. Una tragedia que debe, como mínimo, replantear muchas cuestiones respecto a la presencia de menores de edad en la alta competición.

No nos habíamos todavía terminado de reponer del fallecimiento hace apenas dos meses del piloto suizo Jason Dupasquier en la prueba de Moto3 de la cita mundialista de Mugello cuando el domingo tuvimos conocimiento de otro piloto fallecido en circunstancias muy similares (atropello por otro piloto), pero con un condicionante muy diferente: Dupasquier era un adulto de 20 años y Millán, un menor de edad de 14. La tragedia es la misma, pero la responsabilidad que tenemos todos como aficionados o profesionales vinculados a este deporte no es igual. Primero de todo, cabe enviar nuestro cariño a sus padres y seres queridos ante el horrible trance que están pasando. Y en segundo lugar urge abrir un debate sobre los límites de edad en la competición. El dolor ya es simplemente insoportable.

¿Hasta cuando vamos a seguir sin hacer frente al problema? ¿Cuántos menores de edad más van a tener que fallecer para que se ponga freno a toda esta sinrazón? Cuando hace poco más de una década falleció con solo 13 años Peter Lenz, en una de las carreras teloneras del Gran Premio de Estados Unidos de MotoGP celebrado en Indianápolis, habría sido un buen momento para plantearse si es aceptable que menores de edad participen en entornos de competición profesional de alto riesgo. Entre medias hemos tenido los fallecimientos de Andreas Pérez y Marcos Garrido: ambos tampoco habían cumplido los 15 años y ambos fallecieron también víctimas de sendos atropellamientos.

placeholder En la categorías de formación del motociclismo, como FIM-CEV o Moto 3 la igualdad (y el riesgo) es extremo.
En la categorías de formación del motociclismo, como FIM-CEV o Moto 3 la igualdad (y el riesgo) es extremo.

Imposible controlar riesgos

La seguridad ha avanzado de forma notable a todos los niveles en el motociclismo, pero caerse en medio de un pelotón sigue siendo una ruleta rusa a la que es prácticamente imposible poner remedio. Grandes pilotos como Ivan Palazzese o Marco Simoncelli, entre otros, fallecieron como consecuencia de atropellos por otros pilotos. Pero ambos eran personas adultas, muy conscientes de los riesgos que asumían al salir a competir. Nada que ver con chavales a los que no parece razonable dejar que asuman una decisión de un calado tan importante como es poner en riesgo sus vidas.

Cada año surge el debate sobre si debe prohibirse o no el Tourist Trophy de la Isla de Man. Raro es el año que el peligroso circuito británico no se cobra alguna víctima en su mítica competición y, en realidad, no falta algo de razón a los que ven inadmisible en nuestros tiempos una exhibición obscena de riesgo que más que valentía parece pura temeridad. Sin embargo, todos los que participan en ese brutal coqueteo con la muerte son adultos conscientes de lo que hacen. Se hace por tanto un poco difícil de comprender la intolerancia hacia esta prueba por parte de un sector del motociclismo y la comprensión a que niños convivan en otras competiciones de motos con un nivel similar de riesgo.

La cada vez mayor precocidad de los talentos que llegan a MotoGP fuerza que empiecen a considerarse ‘viejos’, pilotos que no han dado el salto al mundial antes de la mayoría de edad. Algo que ya no sólo es un auténtico disparate en términos morales ante fatalidades como la vivida, sino también del sinsentido de considerar fracasados a pilotos que, por diferentes razones, puedan tener un desarrollo físico y de madurez diferentes a otros. Es de todo punto una sinrazón que haya un veredicto sobre si un chaval ‘vale’ o ‘no vale’ y tiene futuro en este deporte si a los 16 años no ha logrado aún cosas importantes.

placeholder Pedro Acosta a sus escasos 16 años está revolucionando el mundial de Moto3
Pedro Acosta a sus escasos 16 años está revolucionando el mundial de Moto3

Todos quieren ser Pedro Acosta

Es lógico que todos estemos asombrados esta temporada ante el talento de Pedro Acosta que a sus escasos 16 años está batiendo todos los récords de precocidad en el mundial de Moto3. Difícil no emocionarse ante una exhibición de talento como la del joven murciano y que nuestra alma motociclista no nos lleve a levantarnos de nuestros asientos cada domingo ante semejante prodigio. Sin embargo, ¿tanto problema habría en esperar dos años para que Acosta, con dieciocho, debutara en el mundial? Es una situación completamente asumida por nuestras sociedades que los menores de edad no puedan ejercer actividades profesionales y, bajo ese prisma, tampoco parece razonable aceptar cargar sobre los hombros de un adolescente responsabilidades de alto nivel. Resulta un poco incongruente que nos escandalicemos porque en Asia o en el norte de África menores de edad trabajen en la fabricación de artículos deportivos y, sin embargo, veamos normal la participación de menores de edad en entornos ultra profesionalizados y de alto riesgo como son las competiciones motociclistas

No hay que olvidar además que en la adolescencia la medida del riesgo es muy diferente de la que puedan tener los pilotos mundialistas a medida que van cumpliendo años. Las caídas y las lesiones van incorporando dosis de prudencia al cerebro y no parece por tanto lo más razonable, meter a 30 chavales hambrientos de gloria en un pelotón de motos casi idénticas, como es el caso del FIM-CEV Repsol la prueba donde falleció Hugo Millán.

Y es que no hablamos de un campeonato cualquiera, sino de un certamen que cuenta con el beneplácito de la Federación Internacional de Motociclismo y de Dorna, promotor de los campeonatos mundiales. No se trata de responsabilizar a ambos entes de las muertes de Hugo o anteriormente de Marcos o Andreas, pero parece de sentido común que ha de llegar un momento donde hay decir 'hasta aquí hemos llegado' y, por duro que resulte, dar un giro de 180 grados a todo el sistema de cantera de pilotos de motos.

Trazar los límites

Como padre, uno es consciente de que la solución tampoco pasa por prohibir toda actividad que implique riesgo a menores de edad, porque realmente resultaría muy difícil trazar una línea de lo que es aceptablemente peligroso y qué no, hasta el punto de mantenerlos en una burbuja donde no podrían hacer prácticamente nada. Parece razonable sin embargo que si sólo pueden conducirse por la vía pública motos de hasta 125cc de cilindrada con 16 años, que al menos se trata de la misma edad para participar en competiciones antesala del mundial, y la mayoría de edad para participar en Moto3. Todo lo ocurrido debe de servir para abrir un debate sereno que cambie en alguna medida el monstruo que se ha ido creando con los años posicionando a pilotos cada vez más jóvenes en situaciones de extremo riesgo.

Es un debate complejo y que nunca va a terminar de solventar los problemas morales, y donde resultará tremendamente difícil poner de acuerdo en el debate a todas las partes implicadas. Sin embargo, como ocurre en tantos ordenes de la vida, mejor será que el propio deporte trate de poner remedio a sus conflictos, antes de que una parte de la sociedad, absolutamente desconocedora de la magia y particularidad de este deporte, pida directamente su prohibición. Por cosas infinitamente mas triviales hoy día nuestra sociedad empieza a rasgarse las vestiduras, así que mejor decir basta desde dentro, antes de que otros lo hagan desde fuera.

Campeonato de España de Velocidad
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