Favoritos en las dos categorías

El Mundial está en las manos de Joan Mir y Suzuki tras una jornada soñada

Su victoria en Cheste y el doblete de la marca les colocan como indudables favoritos en el desenlace del Mundial más extraño de los últimos años

Foto: Joan Mir celebra su victoria en Valencia. (EFE)
Joan Mir celebra su victoria en Valencia. (EFE)

Cuando el Mundial de MotoGP se puso en marcha allá por 2002, una de las innovaciones introducidas fue la creación de un campeonato de escuderías. Hasta entonces solo había dos títulos en juego, piloto y fabricante, y esta tercera corona serviría como reconocimiento al trabajo de los equipos. Suzuki, que nunca ha ganado un título de MotoGP, ahora tiene a su alcance sumar la triple corona, piloto, fabricante y escudería, después de la exhibición realizada hoy en Valencia, donde Joan Mir y Alex Rins han firmado un doblete que catapulta a Mir directo al título, y sitúa a Rins en segunda posición, empatado a puntos con Fabio Quartararo.

Hace dos semanas decíamos que Mir no se debía obsesionar con ganar carreras, que cargar con el sambenito de ser un campeón sin victorias carecía de importancia. Pero hoy en Cheste era el momento, y Mir aprovechó su oportunidad. Rins falló una marcha a falta de diez vueltas, Mir se coló por el hueco que dejó su compañero y cambió de ritmo. Y ganó. Era el momento adecuado y lo aprovechó.

Rins, Mir y Espargaró celebran el podio español perfecto en Valencia. (EFE)
Rins, Mir y Espargaró celebran el podio español perfecto en Valencia. (EFE)

El dúo Mir-Rins ha firmado su cuarta visita conjunta al podio, lo que demuestra varias cosas: que la Suzuki es la opción más competitiva de la parrilla de MotoGP; que el equipo Suzuki es el mejor gestionado de la categoría; y que sus pilotos son sumamente inteligentes, porque han comprendido que lo importante es sumar y no enzarzarse en peleas entre ellos que podrían debilitarlos. Desde 1982, en el entonces lejano Mundial de 500, la marca japonesa no firmaba un 1º-2º en un Gran Premio.

Aquel día fueron Randy Mamola y Virginio Ferrari, con Loris Reggiani, en otra Suzuki, tercero, y con Franco Uncini ya coronado campeón… también con Suzuki. Eran otros tiempos, en los que Suzuki llenaba las parrillas de las carreras con las motos oficiales y las motos de los privados, sus eficientes RG500. Aquella moto permitió a Suzuki dominar el campeonato de fabricantes desde 1976 hasta 1982.

Cuando Suzuki regresó oficialmente al Mundial de 500 en 1988, lo hizo con un solo equipo de dos pilotos y sin motos para privados. En MotoGP ha mantenido esa política, sin equipos satélites, porque es el fabricante con menores recursos económicos. Incluso entre 2012 y 2014, Suzuki rompió su compromiso con el promotor de MotoGP y abandonó el campeonato. Centrar sus esfuerzos en solo dos pilotos resta capacidad para recibir información y provoca una evolución más lenta. Por eso tiene mucho mérito lo que está haciendo Suzuki. Pero también hay que reconocer que en un año con limitaciones, con jornadas de pruebas más limitadas que nunca, con la evolución de los motores congelada, Suzuki ya estaba acostumbrada a manejarse con esas limitaciones debido a esa carencia de potencial económico que padecen, y han sabido hacer de la carencia, virtud.

Mir depende de sí mismo para ser campeón. Viendo la aparente serenidad que derrocha en una situación tan tensa como la que se está viviendo en MotoGP, es difícil imaginar que no pueda lograrlo. Incluso, Suzuki tiene en la recámara a Rins, en caso de desastre. ¡Ay, cuánto le pesarán sus errores en Austria y Francia! Si se mantiene la tendencia y no hay sorpresas por parte de su compañero, Rins puede culminar su tercer subcampeonato del mundo, uno en cada categoría. Tiene ya 15 victorias en el Mundial, y es el tercer piloto con mayor número de triunfos sin llegar a ser campeón. Lo superan el malogrado Ralf Waldmann (20) y Mika Kallio (16).

La lucha por el subcampeonato no se promete fácil, hay cinco pilotos separados por ocho puntos. Puede que lo de Mir parezca claro, y la pelea que se va a producir a sus espaldas puede jugar a su favor.

KTM ha confirmado su evolución con una moto bien adaptada a Cheste, con el cuarto podio de Pol Espargaró, y buenas clasificaciones de Miguel Oliveira y Brad Binder, y Honda también gana enteros con Takaaki Nakagami, aunque Alex Márquez esta vez no pudo culminar su progresión y acabó en el suelo. Por el contrario, Ducati sigue en el atolladero, sin opciones.

Yamaha naufraga

El hundimiento de Yamaha ha sido completo y absoluto. Si no había sido suficiente con la penalización impuesta por los comisarios de la FIM por las irregularidades cometidas con los motores, además Maverick Viñales era penalizado por tener que usar un motor suplementario, una situación que se da por segunda vez en la historia de MotoGP desde que se implantó esta norma. Para colmo, en medio de las dudas sobre la durabilidad de sus propulsores, el motor de Valentino Rossi rinde el alma en carrera, y desde hace seis grandes premios que no ve la bandera de cuadros: tres caídas, dos ausencias por estar convaleciente del Covid, y ahora una avería.

La Yamaha de Quartararo en plena acción. (EFE)
La Yamaha de Quartararo en plena acción. (EFE)

Y como remate final, Fabio Quartararo se desengancha definitivamente de la carrera por el título con su prematura caída en la primera vuelta, quizás afectado por un fallo en el sistema de arrancada que no se desactivó tras la salida… Lo cierto es que el piloto francés está a 37 puntos de Mir, la mayor ventaja que ha disfrutado un líder en cualquier categoría del campeonato esta temporada. No es una distancia imposible de recuperar, pero hay que ser realista y reconocer que la trayectoria de Quartararo no invita a tener fe.

Una lectura fácil es pensar que Quartararo y Yamaha han perdido un título que tenían a su alcance. Personalmente, creo que desde que salieron de Jerez, en el ya lejano mes de julio, se quedaron sin opciones, nunca han disfrutado de un liderazgo fuerte. De hecho, el 40 por ciento de los puntos que Quartararo acumula en su cuenta de la clasificación provisional los consiguió en Jerez, en dos carreras. Cincuenta puntos en dos Grandes Premios, y 75 en los diez siguientes. Y él es el mejor piloto de la marca que parecía que iba a comerse la temporada cuando el Mundial echó a rodar meses atrás. Desde entonces, un absoluto desastre.

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