Rossi, en declive

La senda triunfal de Márquez y el cambio de era en Yamaha: Quartararo pide paso

La nueva victoria de Marc, la décima del curso, fue lo de menos en Motegi. Quartararo reclama su sitio en el equipo oficial. Es presente y futuro de la marca. Volvió a demostrar una gran madurez

Foto: Fabio Quartararo, con la Yamaha del equipo Petronas durante el GP de Japón. (EFE)
Fabio Quartararo, con la Yamaha del equipo Petronas durante el GP de Japón. (EFE)

Marc Márquez sigue su camino triunfal. Cosechado el título de pilotos en Tailandia, hoy, a la primera oportunidad, ha amarrado el de fabricantes, y qué mejor lugar para hacerlo que el Twin Ring Motegi, el circuito de Honda. “Esta mañana el presidente de Honda me ha dicho que tenía que ganar el título de fabricantes aquí”, confesaba Márquez tras el podio. Un error en estos momentos habría sido una humillación inaceptable para los orgullosos japoneses de Honda, que no están acostumbrados a perder, aunque en algún momento de su historia han tenido que aprender a caer para luego volver a ganar.

Márquez va tachando poco a poco sus objetivos. Título de pilotos: conseguido; título de fabricantes: conseguido. Porque sí, el título de fabricantes también se lo debe Honda casi en exclusiva a él. En el Mundial de MotoGP los fabricantes se llevan la puntuación que obtiene su mejor piloto clasificado en cada Gran Premio, y 350 de los 356 puntos que le han dado la corona de constructores los ha conseguido Márquez. Lo seis puntos restantes son obra de Takaaki Nakagami, el piloto de casa por el que HRC ha vuelto a apostar, renovando su contrato con el equipo LCR.

Marc Márquez celebra su victoria con un 'caballito' tras cruzar primero la meta de Motegi. (EFE)
Marc Márquez celebra su victoria con un 'caballito' tras cruzar primero la meta de Motegi. (EFE)

La confirmación del talento

Pero hoy en Motegi este nuevo éxito de Márquez y Honda no ha sido lo más llamativo. Hoy en Motegi se ha escenificado el cambio de era dentro de Yamaha. Fabio Quartararo, que una vez más ha sido segundo tras Márquez, ha superado en la clasificación provisional del campeonato a Valentino Rossi, que se ha caído cuando luchaba por mantenerse entre los diez primeros de la carrera. Y Quartararo apunta a la tercera posición del campeonato. Ahora es sexto, a sólo 13 puntos de Alex Rins (Suzuki) y Maverick Viñales (Yamaha), y a seis de Danilo Petrucci (Ducati), tres pilotos que, al contrario que él, son oficiales.

Quartararo no tendrá problemas para superarlos, y a buen seguro que lo hará, porque está demostrando una madurez y una capacidad de aprendizaje extraordinarias. Hoy ha tomado la iniciativa a la hora de elegir qué neumático montar, y ha asumido el riesgo de su estrategia de carrera, gestionando con inteligencia el paso de las vueltas. Y no era fácil porque sabía que el neumático elegido (el compuesto blando) no era la mejor opción, pero si sabía usarlo al inicio de carrera, como así ha sucedido, le daría una buena renta.

Su progresión es la confirmación del talento que vimos florecer hace unos años en el FIM CEV, donde fue doble campeón, con 14 y 15 años. Quizás el exceso de presión en su llegada al Mundial, con el exigente equipo Estrella Galicia de Moto3 -del que fue saltando de equipo en equipo como una abeja de flor en flor (Leopard, Pons Racing, Speed Up)- no ayudó a que se asentara. Quizás esa absurda obsesión por crear campeones de quince años tiene la culpa de todo. Cada cual tiene su punto de madurez y a Quartararo le ha llegado el momento directamente en MotoGP.

Cambios en Yamaha...¿y Honda?

Dicen que sólo le falta ganar una carrera para redondear su año de 'rookie' como hicieron Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo o Marc Márquez (lo de este último ya es de otra galaxia porque fue campeón el curso de su debut), pero a Quartararo ni falta que le hace ganar para demostrar que es el piloto de mayor porvenir de la parrilla de MotoGP, por encima incluso de muchos pilotos de fábrica que ya han ganado carreras.

Hoy ha superado a Rossi, en horas bajas, aunque es encomiable el empeño que le pone, su determinación por intentar seguir siendo rápido, su capacidad para reinventarse. Pero el paso del tiempo es inflexible. Valentino es ya el pasado de la marca y Quartararo debe ser, no ya su futuro, sino su presente inmediato. Se avecinan tiempos de cambio y renovación... y no sólo en Yamaha. Es imposible contemplar el paulatino declive de Rossi sin perder de vista a Lorenzo, una sombra del campeón que fue.

Yamaha, Ducati y Honda miran hacia el futuro porque no tienen pilotos de porvenir en sus equipos. Honda tiene a Márquez, pero el campeón no es infalible, no será eterno y, quien sabe, quizás un día ante la necesidad de buscar nuevos desafíos tenga que cambiar de aires. Sólo Suzuki ha hecho una apuesta de futuro con la formación más joven de la parrilla, una apuesta que siempre es complicada. Quartararo es la esperanza de Yamaha, pero también será el objeto de deseo de todos los fabricantes.

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