"Márquez no quiere competencia"

El debate en Honda y la fe en Jorge Lorenzo para romper las leyes de Marc Márquez

En el paddock cada vez tienen más claro que solo Márquez puede ganar en la actualidad con la RC213V. El español ha ideado una moto a su medida. Confían en que el balear dé otra dirección

Foto: Crutchlow persigue a Márquez durante los libres del GP de Argentina. (EFE)
Crutchlow persigue a Márquez durante los libres del GP de Argentina. (EFE)

Marc Márquez lleva un campeonato soberbio. El cero del GP de las Américas es el único punto negro en una temporada para enmarcar. Honda vive un gran momento en MotoGP gracias al de Cervera, que parece no tener rival y tras nueve carreras completadas ya aventaja en 58 puntos al segundo, Andrea Dovizioso. Sin embargo, no todo lo que reluce es oro dentro de la fábrica nipona. Carl Cruthlow, Nakagami, Bradl y especialmente Jorge Lorenzo no están teniendo un curso tan plácido a bordo de su montura. Entre todos ellos suman 136 puntos en el actual mundial, por los 185 que ha sumado Marc. Dos mundos, un abismo.

El paddock cada vez tiene más claro que solo el '93' puede domar la nueva versión de la RC213V y que sin él los resultados de la marca hubieran sido otros. "Sin Márquez Honda no hubiera ganado nada", dijo Paolo Ciabatti, de Ducati, en su momento, obligando a Alberto Puig, team manager del Repsol Honda, a salir al paso de tales afirmaciones en El Confidencial. Crutchlow, con cinco años de experiencia en la casa japonesa, ya compartió su opinión en Sachsenring, justo antes del parón del mundial, al ser cuestionado por esta evidente desigualdad con el catalán.

El británico aseguró que la moto de este curso, en cuyo diseño Márquez ha estado muy presente, obliga al piloto a inclinar más en las curvas, detalle que da ventaja al pentacampeón del mundo: "Yo no puedo inclinar hasta los 66º y no lo haré nunca porque no es mi estilo de pilotaje. Por desgracia, si inclino así, me caigo. Marc sabe que nadie puede pilotar la Honda como lo hace él y lo utiliza a su favor. No quiere tener competencia ni amenazas. Es feliz con lo que tiene y demuestra ser inteligente. Marc es un piloto especial, el mejor del mundo, eso lo sabemos todos. Pero que él pueda llevar esa moto no significa que los demás podamos hacer lo mismo".

Marc Márquez celebra con un miembro de su equipo la victoria en Sachsenring. (EFE)
Marc Márquez celebra con un miembro de su equipo la victoria en Sachsenring. (EFE)

La desconfianza existente entre los pilotos y su Honda no es nueva y viene desde la pretemporada, algo atípica con la práctica totalidad de ellos recuperándose de diferentes lesiones. Así pues, la evolución de la moto siguió las directrices marcadas por Márquez, como número uno que también es. El español buscaba nuevas fórmulas para arriesgar menos en las curvas y así evitar las caídas innecesarias de temporadas anteriores (27 y 23 caídas en 2017 y 2018, respectivamente). Los nipones encontraron una solución a costa de sacrificar, una vez más, el tren delantero: un motor más potente. De esta manera, Marc se cae menos (solo seis veces por el momento) y puede gestionar mejor su recursos en las carreras. El paso por curva, donde Marc se come literalmente el asfalto para rascar unas décimas valiosas, es la principal diferencia entre él y sus compañeros de marca, que no emplean los codos como apoyos.

Contra el ADN Márquez

La realidad que, con la categoría de MotoGP más igualada de la historia, cada vez importa menos la moto y más el piloto. En los últimos tres años Márquez nunca tuvo la mejor montura y ganó títulos igualmente mientras Pedrosa no fue capaz de subir al podio del mundial y Crutchlow se tuvo que conformar con tres victorias residuales de 54 grandes premios. No obstante, el debate sobre el rendimiento de la RC213V sigue sobre la mesa. Algunas voces comparan la relación de dependencia de Márquez con Honda como la que en su momento tuvo Stoner con Ducati, aunque el australiano, con aquella indomable Desmosedici, ganó un entorchado de cuatro. El matrimonio entre el español y los nipones es más solido, con cinco títulos de seis.

Para Stefan Bradl, piloto probador de Honda, Lorenzo es la clave. Solo el mallorquín puede desarrollar una moto cómoda también para los demás. “Creo que Jorge tiene el poder y la experiencia para darle a HRC una nueva dirección. Pero en este momento creo que él también necesita adaptarse un poco y luego quizás para el futuro haya algunas buenas oportunidades. Creo que tiene potencial para hacer eso, porque tiene mucha experiencia con otros fabricantes", comentó el alemán. Antes de la caída en Assen que le postró en la enfermería, Lorenzo fue incorporando elementos en su moto para mejorar sus apoyos con el fin de buscar mayores límites en los giros.

Pese a los numerosos intentos, ninguno de los pilotos de Honda puede copiar el ADN Márquez. Han de seguir su propio camino para terminar de explotar la moto. A Lorenzo el de las 'ocurrencias' a nivel material le permitió volver a ganar con Ducati, plan que ha dibujado también con los del ala dorada con tal de estrechar el amplio margen que le separa del '93'. Honda defiende el trabajo de sus ingenieros ante todo aquel que sospeche que su moto no es la más completa de la parrilla, mientras sus pilotos lo pasan crudo cada fin de semana para domesticarla. Por el momento, el secreto solo lo conoce Márquez.

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