su futuro es incierto

La crisis de Yamaha en la que está atrapado Maverick Viñales

Fabio Quartararo fue, junto a Marc Márquez, el gran protagonista durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia, en Mugello, pero no pudo brillar en carrera

Foto: El piloto español Maverick Viñales.
El piloto español Maverick Viñales.

Desde que se asomara a la cabeza de la clasificación en el pasado Gran Premio de España de MotoGP, Fabio Quartararo le ha robado protagonismo a los pilotos oficiales de Yamaha desde su posición en el equipo satélite de la marca, donde disfruta de un material de menor nivel que el que tienen Valentino Rossi, Maverick Viñales, y su propio compañero Franco Morbidelli. Pero esa diferencia técnica no ha evitado que en Mugello -donde ganó Petrucci por delante de Marc Márquez y Andrea Dovizioso- fuera el piloto de referencia de la marca.

Sin embargo, en la carrera, Quartararo no pudo brillar como lo hizo en los entrenamientos, donde fue segundo en la sesión clasificatoria y el mejor representante de la marca de los diapasones durante las cuatro sesiones libres, la clasificatoria y el entrenamiento libre a primera hora del domingo, y aguantó media carrera como punta de lanza de Yamaha, hasta que Viñales remontó y le dio caza a mitad de carrera. El de Rosas fue sexto, y Quartararo, décimo.

¿Cómo es posible que el francés sea tan rápido en entrenamientos y no consiga replicar sus resultados en carrera? Lo primero, salió mal: de la segunda plaza pasó a la novena tras la arrancada, y apenas pudo progresar hasta la séptima cuando fue adelantado por Viñales. Y no olvidemos que una cosa es rodar solo en entrenamientos, pudiendo rodar a tu ritmo, con espacio para aprovechar el paso por curva de su pilotaje (herencia de Moto2), y otra rodar en medio del grupo, donde no se pueden hacer las trazadas ideales. Quartararo no logró hacer su ritmo.

En Jerez llegó a rodar segundo, con pista libre y el grupo estirado, y por eso logró rodar rápido hasta que sufrió la avería que le dejó fuera de carrera. Pero ni en Le Mans ni en Mugello pudo hacer un pilotaje fluido.

El futuro de Yamaha

Muchos señalan a Quartararo como el futuro de Yamaha en MotoGP. Ignoro si será cierto o no, pero he leído que Yamaha se plantea un cambio de pilotos entre el equipo de fábrica y el equipo satélite de cara a 2020, enviando a Viñales al segundo y colocando a Quartararo en el equipo oficial. También se ha llegado a decir que Rossi ya no seguirá en activo en 2021. Son sólo especulaciones, las serpientes de verano que, desde hace tiempo, se adelantan dando paso a todo tipo de rumores sobre el futuro. En cualquier caso, sea cierto o no, cuando el río suena…

De lo que no cabe duda es que la crisis de Yamaha, lejos de ir solucionándose, parece haberse hecho aún mayor. Rossi ha pasado por el seguramente peor fin de semana de los últimos años: mal clasificado en entrenamientos, y una carrera desastrosa que terminó con una caída. Y Viñales totalmente desdibujado, perdido en entrenamientos, y discreto en carrera.

En estas circunstancias hay quien defiende ya que Quartararo ha de ser el relevo que necesita la marca, aunque el prometedor piloto francés no haya conseguido aún ningún gran resultado en MotoGP. Quartararo tiene un talento indudable, pero aún tiene mucho que confirmar. De nada sirven los enormes resultados de los entrenamientos cuando lo que cuenta de verdad son las carreras, donde Quartararo no ha pasado de una séptima posición en la carrera de Austin, algo que, para un debutante, es notable.

Viñales cambió de técnico

Es evidente que Yamaha tiene que mirar al futuro y necesita cambios estructurales para salir adelante. En todos los terrenos. Quizás sea el momento de cambiar la gestión del equipo, totalmente ineficaz desde el tumultuoso final del Mundial 2015. No es sólo una cuestión de los pilotos, ni del staff técnico. A la Yamaha M1 se le ha dado la vuelta como si fuera un calcetín, y siguen los problemas. Viñales cambió de técnico y nada se soluciona.

Lo que resulta evidente es que reposar el futuro de la marca en los hombros de un inexperto debutante que todavía no se ha consolidado en la categoría es una idea descabellada. El problema de la competición es que vive atropellada por la actualidad y las tendencias. Quartararo es el hombre de moda, como lo ha pasado a ser también Danilo Petrucci por su victoria en Mugello, precisamente ahora, que empezaba a debatirse en la plaza pública sobre su futuro.

En MotoGP hay pilotos con contratos que acaban al finalizar la temporada, y otros que están comprometidos hasta el final de 2020. Pero ya se especula con unos y otros. Sea como fuere, Yamaha tiene que estar por encima de eso. Quizás por querer buscar soluciones deprisa y corriendo, al calor de la emoción del momento, no estén dando el tiempo que verdaderamente se necesita para poder solución a su problema, que arrastran por tercera temporada consecutiva.

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