Tuvo un problema con el limitador

El error imperdonable de Jorge Lorenzo y la 'Guerra Fría' entre Márquez y Rossi

El piloto balear no tuvo su mejor día en Argentina. Un error en la salida le condenó a remar a contracorriente durante toda la carrera. Márquez arrasó y Rossi le reconoció la victoria

Foto: Jorge Lorenzo, durante el GP de Argentina. (EFE)
Jorge Lorenzo, durante el GP de Argentina. (EFE)

Salíó Marc Márquez desde la pole en Argentina con la firme intención de demostrar el dominio exhibido durante todo el fin de semana y no esperó ni a su sombra. Fue ponerse el semáforo en verde y lanzarse disparado, con prisas. De principio a fin, un rodillo imparable. A su altura no llegó nadie, ni siquiera un Valentino Rossi al que no le quedó otra que rendirse ante la evidencia y, en un gesto sorprendente, darle la mano a su rival justo antes de la entrega de premios. El deshielo, al contrario que en la próxima entrega de Juego de Tronos, ha llegado al motociclismo. "Me gusta ser líder y por eso iba con Rossi contra Dovizioso", explicó el de Cervera con cierta guasa en meta. Tampoco Jorge Lorenzo que, en un error impropio de un campeón del mundo, perdió toda opción de hacer una buena carrera este pasado fin de semana.

Lorenzo entró con rostro serio a su box al término del GP. Su paso adelante en las sesiones de entrenamiento previas no quedó justificado en carrera, donde al balear se le examina con lupa. Salió el décimosegundo tras pelearse con la Honda durante todos los libres y, al final de la primera vuelta, iba último. Tiró por tierra todo su trabajo con un fallo imperdonable y de los que cuesta recomponerse. "En la salida he dado un golpe al limitador de pit lane y la moto no iba. Cuando me he dado cuenta estaba atrás, así que he tenido que remontar. He podido recuperar posiciones, pero no estoy contento con este resultado", comentó el balear.

No es para menos, durante la carrera se estableció un grupo perseguidor al de Cervera en el que Jorge tenía que haber estado y no fue así. El trazado sudamericano le valió para seguir acumulando kilómetros y poco más. "Es increíble porque en Qatar tuve un problema con el embrague, aquí con el limitador de velocidad, que parece que lo aprieto inconscientemente porque recuerdo haber apretado el botón de arranque pero de repente la moto...", explicó frustrado. A la mala suerte se le une también su maltrecho físico, que todavía no está al 100%. Se espera que en dos semanas, en Estados Unidos, Lorenzo recupere bien sus molestias para dar el salto definitivo. Empezar a competir contra los primeros espadas es cada vez una obligación mayor tras haberse ofrecido la temporada pasada a la fábrica del ala dorada con el objetivo de hacer de ésta una moto invencible y ponerle las cosas difíciles a Márquez. "Al haber bastante diferencia no me preocupaba que me siguiera", reconoció Marc cuando su compañero le cogió el rebufo en la Q2. Jorge no se cansa de reconocerle el talento, el ritmo, lo maravilloso que es manejando la 'burra', tumbándola al filo de lo imposible para exprimirle el máximo en las curvas...pero desde luego las palabras del de Cervera deberían sonrojarle. Un piloto de su talla no puede permitirse tropiezos tan sangrantes. "He tenido también problemas con las gomas. Por fuera parece que busco excusas, pero es increíble lo que está pasando, lo único bueno es que hemos terminado la carrera", sentenció. Vio la bandera a cuadros 27 segundos después de Marc. Tiene días para recuperar, reunirse con su equipo, estudiar detenidamente los datos de este último Gran Premio y ver qué cosas le hacen falta para mejorar su rendimiento en carrera. Deberes.

Lorenzo, pensativo en su box
Lorenzo, pensativo en su box

El saludo entre Marc y Rossi

Mientras Jorge iba al rincón de pensar, el morbo y la atención de los focos recayeron en Márquez y Rossi. Y es que, casi un año después de su última gran disputa en el mundial, por fin enterraron el hacha de guerra, al menos en lo deportivo. Lo hicieron ante Dovi y Carmelo Ezpeleta. Un fuerte estrechón de manos que inició Valentino en la antesala del podio. Marc pasó por su espalda, rozándole suavemente, y el italiano le llamó la atención. Cuando Márquez se giró, Rossi le extendió el brazo para felicitarle por la victoria. El catalán no dudó en ofrecer el suyo. Hace seis meses, en San Marino, el propio Rossi le negó el saludo ante la prensa de todo el mundo. Ahora, sin embargo, parece que se reconduce la situación, aunque la relación sigue siendo complicada. Ya en la ceremonia de entrega de premios ambos chocaron las botellas sin hablarse, como siempre. De aquí a la amistad, un mundo.

Que el acercamiento haya sido en Termas de Río Hondo llama la atención. Las rencillas empezaron aquí en 2015, cuando tras una serie de adelantamientos al límite entre los dos, Marc cayó al tocarse con el italiano. Tenía las de perder, arriesgó más de la cuenta, le faltó precaución y mordió el polvo. La disputa continúo en Assen, donde Márquez intentó una maniobra imposible y sacó al italiano de la pista. Valentino tuvo que hacer recta la chicane previa a meta para evitar caerse y entró el primero en meta. Marc no entendía nada. Ahí ya hubo intercambio de opiniones subidas de tono: que si yo tenía la trazada buena, que si yo había entrado primero a la curva... y el catalán, resignado, le espetó para dar por terminado el debate: "Enhorabuena, bonita última curva". Luego llegó Sepang y la famosa patada de Rossi, impropia de su categoría, que Dirección de Carrera sancionó y, tres años después, otra vez Argentina, en 2018.

Aquí, la temporada pasada Marc realizó un adelantamiento apuradísimo al '46' que acabó con el italiano por los suelos tras intentar enderezar la moto sin éxito. "Me hizo perder el Mundial a propósito (el de 2015). Ha destrozado nuestro deporte. Que se aleje de mí, que no me mire más a la cara", despotricó el italiano consumido por el rencor. "Rossi también ha tenido 25 años, espero que se acuerde", lanzó Márquez, al que le preocupaba "cero" la nueva guerra desatada entre ambos. "¿De verdad quieres compararte a mí? Yo he tirado a cuatro pilotos en 20 años, tú a cinco en un Gran Premio", contestó Vale. El de Cervera, ni corto ni perezoso, le respondió: "Todos hemos aprendido de ti". El alto el fuego parece que ha llegado, aunque a nadie le extrañaría que en próximas carreras todo diera la vuelta, sobre todo si hay un título en juego. A ver lo que dura.

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