la rivalidad de dos caballeros

Lo que Valentino Rossi ha hecho y con Marc Márquez está aún por ver

Lo que resulta indudable es que tanto a Valentino Rossi como a Marc Márquez les mueve una determinación sin igual, una capacidad y un talento extraordinario

Foto: Los pilotos Marc Márquez y Valentino Rossi. (EFE)
Los pilotos Marc Márquez y Valentino Rossi. (EFE)

El sábado 16 de febrero, Valentino Rossi cumplió 40 años. El domingo 17 de febrero, Marc Márquez alcanzó los 26. Hay catorce años de diferencia entre ellos, pero hay más cosas que los separan, aunque como hemos visto en estos días, en los que las felicitaciones y las celebraciones, especialmente significativas en lo que a Rossi se refiere porque traspasa el umbral de los 40, la caballerosidad ha sido la norma general en todo, olvidándose de conflictos pasados. Y que siga así.

Cada uno representa un momento diferente de la historia del motociclismo, una etapa distinta de MotoGP, aunque gracias a la longevidad de Rossi y a la precocidad de Márquez, ambos han podido deleitarnos con su talento en el mismo periodo de tiempo. Y no es normal que esto suceda, porque Márquez pertenece a dos generaciones posteriores a la de Rossi. En condiciones normales, la llegada de Márquez a MotoGP, hace ahora seis años, habría coincidido con la probable retirada de Rossi. Siguiendo con el promedio habitual de los pilotos contemporáneos, cuya trayectoria deportiva se extiende algo más allá de los 30 años, y sólo en muy raras ocasiones llega más allá de los 40. Como va a suceder con Rossi, que tiene por delante dos temporadas de contrato y la intención de cumplirlas. Es decir, terminar en 2020, camino de los 42 y todavía con ganas de rock&roll…

Es inevitable que haya comparaciones entre uno y otro. Con 26 años recién cumplidos Rossi iniciaría la conquista de una nueva corona con un bagaje excelente: seis campeonatos del mundo y 68 victorias en el Mundial. Por aquel entonces ya había superado el número de victorias del mítico Mick Doohan, cinco veces campeón del mundo de 500, y estaba camino de igualar su número de títulos en la máxima categoría. Por delante tenía a Giacomo Agostini (122 victorias), Ángel Nieto (90), Rolf Biland (81) y Mike Hailwood (76). Cada paso que daba Rossi suponía romper un registro.

Sin hacer comparaciones

Años después, Márquez ha ido superando todos los récords con una precocidad sin igual: el campeón más joven de la “clase reina”, con 20 años. Cuando todavía tenía 25 ya había conseguido siete títulos –cinco en MotoGP- y 70 victorias. Es decir, un palmarés mayor que el logrado por Rossi a esa misma edad. Pero no es cuestión de hacer comparaciones y estar siempre con la vara de medir. Cada uno tiene sus circunstancias, y habrá quienes defiendan a Rossi como el más grande de todos los tiempos, y quienes digan que ese posible honor le será arrebatado por Márquez en no mucho tiempo. Es imposible de anticipar algo así.

Lo que resulta indudable es que tanto a uno como a otro les mueve una determinación sin igual, una capacidad y un talento extraordinarios. Viendo a Valentino Rossi con 40 años en un campeonato como es MotoGP nunca ha sido tan exigente y tan competitivo como lo está siendo en el último decenio. Vaciándose de carrera en carrera, entregándose sin reservas, saliendo a pista cada domingo con la misma determinación que aquel muchacho bromista y descarado que aparecía por la sala de prensa de los circuitos a mediados de los años noventa. Viendo a Rossi, insisto, no puedo por menos que ponerme en pie en señal de admiración.

Hay cifras de longevidad todavía lejanas. Como Arthur Wheeler, que a sus 46 años y 70 días ganó un Gran Premio en 250, o Hermann-Paul Muller, campeón del mundo de 250 a los 45 años y 287 días. Pero corresponden a pilotos de otros tiempos, que en muchos casos se iniciaron en las carreras antes de la II Guerra Mundial y que tras el terrible conflicto que asoló Europa recuperaron sus vidas y prosiguieron con sus vidas.

Lo asombroso y maravilloso de Rossi es que lleva desde los 17 años en los Grandes Premios –desde 1996– y tras 23 temporadas ininterrumpidas sigue con la misma ambición y determinación de siempre. No sé si volverá a ser campeón o no, o si volverá a ganar un Gran Premio. Eso, en estos momentos, resulta insignificante. Lo trascendental es su ejemplo, como deportista, un competidor que no se rinde no está por estar. Rossi arranca 2019, su 24ª temporada en el Mundial, con el mismo objetivo: ganar. Eso sí que es un récord, y un nuevo desafío para Márquez, que aborda este año, precisamente, la mitad de campañas que Rossi, doce. ¿Será capaz de aguantar al menos hasta los 40, como Valentino? Eso no lo sabe nadie.

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