'imita' LO QUE HIZO DORNA HACE DÉCADAS

El plan trazado por Valentino Rossi para acabar con el dominio español en MotoGP

El motociclismo italiano recupera presencia en el Mundial de motociclismo impulsado por la VR46 Racing Academy, la escuela de Valentino Rossi que pretende triunfar en MotoGP

Foto: Valentino Rossi junto a Marc Márquez. (EFE)
Valentino Rossi junto a Marc Márquez. (EFE)

Italia siempre ha sido la referencia en el motociclismo de competición, prácticamente en todas las especialidades, y en particular en la velocidad. Domina la estadística histórica de este deporte, pero desde hace más de un decenio, España le ha comido el terreno y nuestro país se ha convertido en la primera potencia mundial del motociclismo. Por eso no tienen que extrañar los comentarios que recientemente hizo Valentino Rossi, sobre la necesidad de poner fin a la hegemonía española en MotoGP.

Durante el pasado Monza Rally Show, ganado por enésima vez por Rossi, el piloto de Yamaha destacó la presencia de Pecco Bagnaia y Franco Morbidelli, los dos últimos campeones de Moto2, en nuevas escuadras de MotoGP en 2019, más potentes y con mejor material, además de destacar el crecimiento de nuevos talentos. Todo ello, según Rossi, “es importante porque estaría bien acabar con el dominio español. Debemos ayudar a nuestros talentos de cara al futuro”, comentó.

Guerra en las redes

Como era de esperar, las redes sociales han respondido con una guerra de comentarios cruzados, a favor y en contra. Vivimos tiempos exagerados. Lo que ha dicho Rossi es lo más normal del mundo, es lo mínimo que se espera de un piloto con ambición por ganar porque, como los italianos, los españoles también ansiamos acabar con el dominio de norteamericanos y australianos en la época del Mundial de 500. Y lo conseguimos en 1999, con el título de Alex Crivillé.

Valentino Rossi en el Ricardo Tormo. (Reuters)
Valentino Rossi en el Ricardo Tormo. (Reuters)

Crivillé rompió una racha de títulos de Estados Unidos y Australia que entre 1978 y 1998 sólo se había interrumpido en dos ocasiones, con Marco Lucchinelli (1981) y Franco Uncini (1982). Posteriormente siguió una etapa llena de alternativas, con Kenny Robert jr. (2000), y el periodo de hegemonía de Rossi, interrumpido por los triunfos de Nicky Hayden (2006) y Casey Stoner (2007), hasta que en 2010 Jorge Lorenzo logró la primera corona española en MotoGP. Desde entonces, salvo en 2011, donde Stoner ganó del nuevo, el resto de los títulos son españoles, de Lorenzo y de Márquez.

Por eso Rossi, o lo que es lo mismo, Italia, que lleva sin ganar desde 2009, llama a acabar con esta situación. Y él mismo está sentando las bases para que el motociclismo italiano crezca y recupere el cetro de MotoGP, bien por él mismo, o bien por medio de otros.

El plan de Rossi

Rossi está haciendo lo mismo que hizo Sito Pons en los años noventa, aunque con un planteamiento mucho más amplio. Tras ganar dos títulos de 250 (1988-1989), Pons buscó el mismo objetivo en 500, pero dos accidentes cortaron su evolución. Sito eligió a Crivillé para que tomara su relevo, y durante dos temporadas creció en su escudería antes del dar el salto al equipo oficial de Honda. Posteriormente, Alberto Puig y Carlos Checa se catapultaron a la élite de 500 a través de Pons Racing.

Rossi puso en marcha en 2014 el VR46 Racing Team, su propio equipo en la categoría de Moto3, y desarrolló la VR46 Racing Academy en torno a una pista de entrenamiento que ha construido en una finca en su pueblo, Tavullia, donde se ha rodeado de jóvenes pilotos italianos. Prácticamente todos los pilotos italianos con proyección se entrenan y ruedan junto a Rossi en el rancho. No hacen falta que formen parte de su equipo, que tiene presencia tanto en Moto2 como en Moto3. Bajo el paraguas de Valentino hay cabida para todos.

El motociclismo italiano pareció quedar aletargado hace un decenio. Desde 2009 no conseguía ningún título, pero el año pasado con Morbidelli y éste con Bagnaia, ambos en Moto2, Italia ha vuelto a triunfar. Ambos son los pilotos con mayor proyección de futuro en MotoGP.

Lo que hizo Dorna en los 90

Rossi ha hecho lo que ha sido incapaz de hacer la federación italiana, crear un campeonato de formación para promover talentos. Esto es lo que hizo Dorna, el organizador del Mundial de MotoGP, hace veinte años en colaboración con la federación española, crear un campeonato que elevara el nivel de la competición en España. Pero además, el motociclismo español tuvo la generosidad de hacerlo abierto a cualquier nacional, convertirlo en un campeonato internacional.

Eso era el CEV, del que han salido varias generaciones de campeones españoles y extranjeros. Incluso algunas de las promesas y realidades de la actual velocidad italiana, como Bagnaia, Baldassarri o Marini, entre otros, dejaron a un lado el campeonato italiano para correr el CEV en España.

La gran diferencia entre Italia y España es que en el país transalpino desde hace veinte años todo ha girado en torno a un único piloto, Rossi, e incluso ahora que nuevos nombres se hacen hueco en el panorama de la velocidad, es gracias al aliento de Rossi. En nuestro país, al contrario, las sucesivas generaciones nacidas de las copas de promoción y el CEV se han retroalimentado, de manera interminable. Llevamos más de 25 años así, generación tras generación. Italia es un conjunto de individualidades.

Y otra diferencia: desde Rossi, ningún piloto italiano ha accedido a un equipo de fábrica directamente desde las categorías inferiores. Los que han llegado a esa posición lo han hecho pasando primero por una estructura satélite de MotoGP. En cambio, la lista de españoles que pasó directamente de 250 o Moto2 a un equipo de fábrica de MotoGP es extensa: Pedrosa, Lorenzo, Márquez, Viñales, Rins, Mir… Esa es una de las razones que explican el porqué de semejante dominio. Pero no hay que dormirse en los laureles.

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