el italiano se lleva el primer asalto

Márquez va a saco el día que Dovizioso no sorprendió a nadie en Qatar

La primera carrera de la temporada ha confirmado lo que ya se vio el año pasado y en pretemporada, que Ducati y Honda tienen el conjunto más equilibrado del campeonato

Foto: Andrea Dovizioso y Marc Márquez en la carrera de MotoGp de Qatar. (Reuters)
Andrea Dovizioso y Marc Márquez en la carrera de MotoGp de Qatar. (Reuters)

Andrea Dovizioso llevaba tanto tiempo persiguiendo la victoria en Losail que al final, tras tres segundas posiciones consecutivas, lo ha conseguido. Que el piloto italiano se haya anotado la victoria en Qatar no ha sorprendido a nadie. Es más, que no hubiera ganado sí que habría sido una auténtica sorpresa. Lo increíble es ver como Marc Márquez, en un escenario que no es precisamente propicio para él ni para su Honda, lo ha intentado hasta el final, hasta la última curva. Pero como le sucedió el año pasado en Austria y Japón, Dovizioso ha sabido responderle en el desenlace final.

En Losail se ha cumplido el guión esperado. No se esperaba que Johann Zarco tuviera opciones porque a lo largo del fin de semana no mostró suficiente ritmo de carrera, pero aún así el piloto francés fue capaz de llevar el mando de la carrera durante 17 vueltas, que se dice pronto. No pudo ser más elocuente Márquez cuando dijo el sábado que el más fuerte de cara a la carrera iba a ser Dovizioso, aunque no fuera uno de los más rápidos en la sesión clasificatoria, en la que fue quinto.

Las luchas entre Rainey y Schwantz

Dovizioso y Márquez prosiguen la pugna que mantuvieron el año pasado, y lo siguen haciendo a lo grande. El piloto de Ducati está haciendo sacar lo mejor de sí al español. Hay que quitarse el sombrero ante Márquez por esa capacidad que tiene para no rendirse, pero hay que ponerse en pie ante Dovizioso por los recursos que tiene para responderle: Márquez se metió a saco en la última curva, y el italiano consiguió salir de la encerrona abriéndose paso… ¡¡¡por el arcén interior!!! El duelo que ambos sostienen merece enmarcarlo junto a los legendarios enfrentamientos entre Wayne Rainey y Kevin Schwantz.

Viendo como habían sido los entrenamientos, el comentario general es que la carrera de MotoGP podía llegar a ser apretadísima, y así ha sido. El 'problema' de la categoría es que realmente es tan apretada que si no se está al 100% no se puede aspirar a ganar, y a día de hoy los únicos que rinden a ese nivel son los conjuntos Dovizioso-Ducati y Márquez-Honda, y ahí radica la diferencia. Ducati y Honda tienen las cosas muy claras y la moto más equilibrada, una virtud que ha perdido Yamaha.

La experiencia de Rossi

Valentino Rossi ha sido muy claro en Losail al reconocer que su moto cambia mucho de una pista a otra. Su larga experiencia con la M1 puede que marque la diferencia entre su rendimiento y el de Maverick Viñales. El viernes, con muchos problemas, en caliente, Viñales era muy crítico: “No me siento bien con la moto. Tienen [el equipo] que trabajar más y más duro”, dijo con severidad. Más tarde, en frío, el discurso se suavizó: “Llevo bastante tiempo sin sentirme a gusto. Sólo me queda estar tranquilo”, reconoció Viñales. La diferencia de rendimiento entre Rossi y Viñales puede que resida en la capacidad que tiene el italiano para gestionar esta situación.

Dovizioso y Márquez, en la llegada. (Reuters)
Dovizioso y Márquez, en la llegada. (Reuters)

Mirando fríamente la clasificación, podríamos decir que el resultado de Viñales ha sido pobre: un sexto puesto no es lo que se espera de alguien que lo que quiere es aspirar a ganar carreras. Pero si nos fijamos en el tiempo de carrera, terminar a 3”888 del ganador es un buen resultado. El año pasado el sexto acabó a casi ocho segundos, más del doble, en una carrera que tuvo dos vueltas menos. En el pasado, cuando un piloto de fábrica tenía un fin de semana complicado y no podía subir al podio, el resultado no iba más allá de una cuarta o quinta posición, pero ahora la situación no es tan sencilla.

El problema de Viñales es su falta de confianza, que le llevó a ser lento en el inicio, complicándose la vida en las primeras vueltas, en las que llegó a marcar algún 1’57” en el segundo giro, rodando 15º… El paso de las vueltas le devolvió la fe, y se creció en la segunda mitad de carrera cuando todos bajaron el ritmo pensando en el final de carrera. Él no se relajó tanto y se les echó encima. Pero ya era tarde.

Yamaha, el todo o la nada

Cuando llegó el momento de la verdad, a cinco vueltas del final, Dovizioso dio un cambio de ritmo al que respondió de inmediato Márquez, pero también Rossi, aunque el piloto de Yamaha nunca tuvo opciones reales de entrar en la lucha por la victoria. Lo sorprendente es la diferente respuesta de las Yamaha en carrera. Zarco ha cumplido con creces lo que se esperaba de él, porque no tenía ritmo para ganar, pero aguantó mucho tiempo delante.

La víspera de la carrera, con Zarco en la “pole” y los pilotos de fábrica muy por detrás de él, parecía que Rossi y Viñales quedaban en evidencia ante el francés y el equipo satélite de la marca. Y ya se ha comenzado a especular con un posible flirteo entre Zarco y Honda, de cara a 2019. Al final las carreras ponen a cada uno en su sitio y se ha mantenido el orden lógico. Pero esto no va a evitar que se siga especulando con la política de Yamaha respecto a su actual equipo satélite. Si se cumplen las previsiones de Rossi, habrá circuitos donde la moto de fábrica no rendirá tan bien, y a poco que la de Zarco funcione bien, ya tenemos lío…

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