se ha mantenido estable en el tiempo

Marc Márquez gana en Sachsenring en la pista y desde el garaje de su equipo

Su equipo le convenció para usara una opción de neumáticos diferente a la que él quería emplear, y fue una decisión clave para la victoria.

Foto: Marc Márquez, en Alemania. (Reuters)
Marc Márquez, en Alemania. (Reuters)

Aunque el motociclismo es un deporte individual, la victoria es fruto del trabajo de todo un equipo. Tan importante como lo que el piloto hace en pista, es la labor tan callada que se desarrolla en los “boxes”. Hace una semana, tras el Gran Premio de Holanda, alguien que trabaja en el garaje del equipo Repsol Honda le mandó un mensaje a Marc Márquez: “Nos iremos de vacaciones siendo líderes”, decía. Era, sin duda, un mensaje de ánimo, de confianza, de convencimiento, una llamada a la calma para que Márquez, tras esa carrera en la que terminó tercero, no perdiera la fe.

Tras la carrera de Holanda, en la que se situaba cuarto del campeonato, a sólo once puntos del entonces líder Andrea Dovizioso, Márquez lamentó el estancamiento en el que veía a su moto frente a la evidente evolución experimentada por Yamaha y Ducati. “En las pruebas de Montmeló no probamos nada porque no teníamos nada nuevo. A mitad de verano tendremos un entreno, y a ver si allí podemos sacar algo o al menos probar algo”, decía con evidente frustración en Assen. Luego le llegó el mensaje. Su autor no podía ser otro que Santi Hernández, el ingeniero de pista de Márquez, uno de los hombres que mejor lo conocen.

Cuando Márquez fue creando su estructura técnica en MotoGP, logró reunir a todo su grupo de trabajo de 125 y Moto2 en su segunda temporada en HRC. Fue muy criticada su decisión de llevar a ese garaje gente sin experiencia en MotoGP, pero con un largo bagaje en las carreras. El tiempo demostró que en las carreras tan importante como la experiencia son los lazos humanos, el buen entendimiento, la confianza y una atmósfera amigable. Y Márquez, sin el menor atisbo de nepotismo, ha construido un equipo que le ayuda a ganar desde el garaje, antes, durante y después de las carreras. Hace una semana el mensaje le ayudó a ver la botella medio llena. Hoy en Sachsenring, una decisión tomada desde el garaje y en contra de la voluntad del piloto, ha sido clave para la victoria de Márquez.

El consejo de Michelin

Desde el regreso de Michelin a MotoGP, estamos asistiendo un día sí y otro también a una continua crítica contra los neumáticos franceses. La queja más común es que no ofrecen un rendimiento estable. En Sachsenring han vuelto a aparecer voces discordantes, y Piero Taramasso, máximo responsable de Michelin en MotoGP, quizás algo harto del maltrato que sufre su trabajo, no se ha mordido la lengua: “Algunos pilotos olvidan que los neumáticos no son el único factor, que también hay que tener en cuenta las condiciones de la pista, la presión, la temperatura, muchas cosas que pueden afectar a su rendimiento. Sólo un pequeño cambio de temperatura, o en el calentador de neumáticos, o en la presión, puede cambiar el comportamiento del neumático”, comentó en Sachsenring.

Creo que ha llegado el momento de romper una lanza a favor de Michelin, porque los pilotos olvidan injustamente al suministrador de neumáticos en sus victorias. Cuando no funcionan completamente bien, tienen la culpa de todo y se les hace responsables del fracaso; pero cuando el resultado es bueno, nadie habla de sus buenas prestaciones, de que su buen rendimiento les ha permitido ganar...

[Más noticias de motociclismo]

Márquez ha ganado en Sachsenring gracias a su talento y al consejo recibido desde su garaje. Durante la jornada del sábado, Márquez trabajó con el compuesto blando con el convencimiento de que podría emplearse en carrera. Habitualmente, Márquez necesita compuestos más duros que los demás, pero las Honda están teniendo dificultades en los circuitos con mucho agarre, y el nuevo asfalto de Sachsenring ofrece un extraordinario agarre, de ahí que recurriera al compuesto más blando en un intento de encontrar las prestaciones del neumático y evitar el “spinning”, el excesivo patinado de la rueda trasera, que hace que pierda tracción.

Los tiempos en la FP3 y sobre todo en la FP4, con la misma goma usada, le daban la razón, porque rodó en torno a los 21” altos/22” bajos durante quince vueltas. Su ritmo de carrera para ganar ha sido entre 21”6 y 22”5. Pero antes de salir a parrilla, en la reunión previa que hace el equipo, convencieron al piloto, por recomendación de Michelin, para que empleara el compuesto medio. “Me ha convencido de que estábamos bien y que no teníamos que inventar, teníamos que hacer lo mismo que los demás, porque sabíamos que éramos un pelín superiores”, reconocía Márquez. Y Márquez montó el compuesto medio en ambas ruedas, como la mayoría de los pilotos.

Cuestión de confianza

Ha sido, nuevamente, una cuestión de confianza. En la primera cita del año, en Qatar, Márquez siguió el consejo del técnico de Michelin para que montar un compuesto blando delante. Márquez confesó entonces estar completamente arrepentido de no haber seguido su instinto, porque aquella opción claramente conservadora condicionó su carrera. Y prometió seguir su criterio. Pero en Sachsenring ha aparecido de nuevo la figura del grupo, de su gente, los que lo conocen y lo quieren, que le han convencido para que usara el compuesto medio. Y Márquez ha seguido su consejo. Por eso, la carrera se ha ganado también desde el garaje.

Márquez tiene algo que no tienen los demás. Lorenzo, Viñales, Pedrosa, e incluso Rossi, han cambiado de categoría y de equipo a lo largo de los años, y por su garaje han pasado diferentes personas. Algunas han permanecido durante más espacio de tiempo junto a ellos, pero ninguno tiene lo que tiene Marc, un grupo que ha crecido con él, ganando y perdiendo –sobre todo, ganando-, celebrando cada momento, sintiendo como uno solo. Un grupo que permite ganar desde el garaje.

Motociclismo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios