EL ITALIANO SE PONE SEGUNDO EN LA CLASIFICACIÓN

Andrea Dovizioso no quiere que la victoria en Cataluña descentre a Ducati

A pesar de sus victorias, la última este domingo en el GP de Cataluña, Andrea Dovizioso recuerda que la Ducati padece todavía determinadas limitaciones que hay que solucionar

Foto: Andrea Dovizioso sobre el asfalto del Circuito de Cataluña. (EFE)
Andrea Dovizioso sobre el asfalto del Circuito de Cataluña. (EFE)

Un periodista mostraba una curiosa estadística a Andrea Dovizioso durante la rueda de prensa posterior al GP de Cataluña: “Han pasado siete años entre tu primera y tu segunda victoria en MotoGP; siete meses entre la segunda y la tercera; y siete días entre la tercera y la cuarta. ¿Te gustaría correr otra carrera dentro de siete horas?”. Lógicamente, el compañero recibió una merecida ovación por ser capaz de observar semejante detalle. Dovizioso nunca ha estado en la lista de candidatos al triunfo, pero ahora, quizás, habría que contar con él.

Pero que nadie eche las campanas al vuelo, porque es el propio Dovizioso quien se encarga de devolvernos a la realidad: “Soy realista y no me vuelvo loco por el hecho de estar segundo en el campeonato. Tenemos límites en algunas situaciones. Tenemos que poner el foco en esto y no en pensar que estamos en segunda posición del campeonato a siete puntos del líder”, dijo con su habitual serenidad.

Una verdadera sorpresa

Este ha sido uno de esos fines de semana extraños en los que es imposible prever qué puede pasar. La victoria de Dovizioso y Ducati ha sido una verdadera sorpresa porque no partía bien colocado –séptimo, en tercera línea de parrilla- y durante los entrenamientos tampoco tuvo un rendimiento muy llamativo. Pero las condiciones del asfalto daban pie a cualquier desenlace. Los pilotos volvieron al galimatías de la elección de los neumáticos, en el que descubrimos diferentes combinaciones, aunque la selección de los tres primeros fue la misma, demostrando que seguramente fueron los más acertados: Dovizioso, Márquez y Pedrosa optaron por duro delante y medio detrás.

Andrea Dovizioso sobre el podio de Montmeló. (EFE)
Andrea Dovizioso sobre el podio de Montmeló. (EFE)

Pero más importante que la elección de los neumáticos, la clave ha sido saber gestionar de forma adecuada su desgaste, y en esto Dovizioso ha sido un maestro. Con un asfalto a 54ºC, la falta de agarre de este asfalto castigaría con dureza los neumáticos. En esas circunstancias, poco importaba la elección que se haga y todo queda en manos del buen hacer del piloto y las prestaciones de su moto.

“Esperaba que mi rival fuera Márquez”

Dovizioso ha sabido gestionar la situación con inteligencia, controlando el desgaste de sus neumáticos y economizando esfuerzos. De hecho, el ritmo de carrera ha sido lento y la carrera ha sido cuatro segundos más lenta que la del año pasado. En las nueve vueltas en las que se mantuvo a rueda de Pedrosa cuando éste lideraba la carrera, Dovizioso estuvo reteniéndose, conservando, sabiendo que las Honda, con problemas de aceleración, exprimían al máximo sus posibilidades acelerando y frenando al límite para intentar compensar lo perdido saliendo de las curvas. “Dovizioso venía detrás, se ponía a mi altura y cortaba gas. Esperaba que mi rival fuera Márquez, pero ha sido Andrea. Ha sido una sorpresa”, admitía Pedrosa.

Lorenzo, Pedrosa y Petrucci, el sábado tras la clasificación. (EFE)
Lorenzo, Pedrosa y Petrucci, el sábado tras la clasificación. (EFE)

Durante esas vueltas Dovizioso se permitía anticipar la frenada, marcando velocidades puntas muy bajas. Pero cuando se puso delante, su ritmo le llevó a rodar en torno a los 340 km/h en las últimas nueve vueltas de carrera. Ha sacado provecho del motor más potente de la categoría en el momento oportuno, y así ha sabido marcar la diferencia. Sobrepasar el límite en las duras condiciones que se han encontrado en Cataluña suponía romper los neumáticos, así que todos se han reservado. Y en los momentos finales de la carrera, el motor de la Ducati ha exhibido todo su potencial, dando una nueva victoria a Dovizioso.

Las pequeñas cosas

Este es un campeonato extraño en el que nadie consigue mantener un rendimiento constante. Un fin de semana las Yamaha de fábrica se muestran implacables y otro, como este, se ven claramente superadas por las satélite. Un día gana Honda y otro no sube ni al podio, o Ducati pasa de tener problemas a enlazar victorias. Es un año abierto a todo.

No cabe duda que estos dos triunfos son un balón de oxígeno para Ducati, para Gigi Dall’Igna, que ve como su proyecto obtiene resultados. No olvidemos el efecto psicológico del triunfo, el dulce sabor de la victoria que hace que se trabaje más feliz, más a gusto, más relajado. “Lo importante es la forma en que se afronta la situación y el modo en que te acercas a la carrera”, decía Dovizioso, cuya serenidad contagia a todos. “La vida me ha enseñado a afrontar el mundo de las carreras de un modo más relajado. Todo el mundo va al límite y las pequeñas cosas hacen la diferencia. El cómo afrontas las cosas marca la diferencia”, insiste un filosófico Dovizioso.

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Lo habitual es que la temporada nórdica del campeonato (Holanda, Alemania, Austria, República Checa y Gran Bretaña) castigue la competición con muchas jornadas de lluvia, con condiciones completamente diferentes a las que hemos disfrutado hasta ahora. Volveremos a tener esas jornadas locas, marcadas por la incertidumbre. Y volverá a pasar cualquier cosa: las Yamaha ganarán o se quedarán lejos; y las Honda, y las Ducati. Y volveremos a hablar de neumáticos, que nadie lo dude. Sea como fuere, MotoGP es así. El año pasado sacábamos pecho por tener nueve ganadores diferentes a lo largo del año. Por ahora llevamos cuatro, con tres marcas distintas, y la incertidumbre de saber qué pasará en la siguiente carrera. Ésta es la grandeza de la competición.

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