EL TÍTULO DE MOTOGP QUEDA EN SEGUNDO PLANO

Rossi utiliza a Márquez como peón en su particular guerra psicológica

Entre las muchas virtudes de Rossi, destaca su inteligencia. Este jueves volvió a demostrarlo: ha usado a Márquez como peón en esta fantástica partida de ajedrez. Nadie habla del título de MotoGP

Foto: Márquez y Rossi en el podio de Holanda (Imago).
Márquez y Rossi en el podio de Holanda (Imago).

En el amor como en la guerra, todo vale. Y en MotoGP se está librando una contienda vibrante a la que le quedan un par de batallas: Malasia y Valencia. Por todos es sabido que, a estas alturas del campeonato, son dos los rivales que mantienen un emocionante mano a mano: Valentino Rossi (líder con 296 puntos) y Jorge Lorenzo (segundo clasificado que ve a su compañero de equipo a una distancia de once puntos). Uno y otro tienen sus armas y sus mañas para intentar quedar por encima cada vez que se ven las caras dentro de la pista. Fuera de ella, hay un maestro que domina el factor psicológico como nadie. Es doctor y está especializado en este terreno. Entre las muchas virtudes de Valentino Rossi, destaca su inteligencia. Este jueves volvió a demostrarlo: ha usado a Marc Márquez como peón en esta fantástica partida de ajedrez. Nadie habla del título. Todos lo hacen del último encontronazo entre el maestro y su aprendiz.

Cuando Valentino Rossi falla en un circuito, cuando las cosas no salen como él había diseñado en su cabeza, cuando se queda fuera del podio, cuando su rival le recorta puntos o toma la delantera… es hora de sacar el as que esconde bajo la manga y que ya no sorprende a nadie. El italiano compensa los errores cometidos dentro actuando fuera. Es entonces cuando despliega, como nadie, todas sus armas para desatar una guerra psicológica en la que él es un auténtico maestro. Valentino Rossi sabe cómo manejar todo y a todos dentro del paddock; el italiano se esconde detrás de su perpetua sonrisa, de la alegría y simpatía que desprende su imagen, de su carácter bromista y ese saber tomarse todo con buen humor. Es un lobo con piel de cordero y bien lo saben pilotos como Biaggi o Gibernau a los que consiguió sacar de sus casillas; también lo hizo con Hayden y Stoner.

El propio Jorge Lorenzo no ha tenido ningún problema en hablar sobre esta polémica. "Yo creo que esa acusación tan fuerte no le va a sentar nada bien a Marc y puede ser que tenga el efecto contrario; al menos si me acusase tan fuertemente a mí no sé como actuaría, pero no creo que muy bien. Está claro que es una estrategia para intentar influir a los demás pilotos, sobre todo a Marc y a Iannone y quizás en este caso al tener un poco el miedo por el hecho de que la falta de velocidad pueda complicarle las cosas para el campeonato, no hay otra", aseguró el compañero de Rossi.

Estas batallas duras, estos enfrentamientos que desgastan lentamente a sus rivales más directos también han contribuido a engrandecer su figura de buen chico. Y ha disfrutado con ello pues en alguna ocasión ha terminado confesando que se divertía cuando llevaba al límite a pilotos como Biaggi y Sete. Ahora se ha topado con Jorge Lorenzo en el segundo capítulo de su historia; sin muros de por medio y ásperas declaraciones sobre cómo cae el mallorquín dentro del paddock, Valentino ha optado por cambiar de estrategia y deshacerse en halagos hacia su compañero de equipo para perturbar su concentración, uno de los puntos fuertes del mallorquín. No ha sido la única vía empleada: en Misano le ralentizó en la clasificación, en Motorland le entorpeció en pleno cambio de moto y en Motegi le arrebató la vuelta rápida después de ponerse a rueda. Rossi lo intenta, pero se ha topado con un muro tan infranqueable como el que hizo poner en el box de Yamaha.

Jorge Lorenzo no es el único que se ha visto afectado por la guerra psicológica de Valentino. Marc Márquez es el último nombre que aparece en la lista. Cuando el piloto de Honda irrumpió en el Mundial, encontró el afecto paternal del italiano. Rossi veía en el actual campeón de MotoGP su fiel reflejo y el relevo generacional que sabía que llegaría tarde o temprano. El buen rollo dio paso a la tensión en el momento en el que el piloto de Yamaha fue incapaz de controlar la competitividad que lleva dentro: el décimo título mundial era una posibilidad real. El GP de Argentina supuso un punto de inflexión y desde entonces, sin olvidar el incidente de la chicane de Assen, nada ha vuelto a ser igual entre Rossi y Márquez. Los cruces de declaraciones se han sucedido a cuentagotas hasta que Valentino decidió arremeter frontalmente contra el español. Un movimiento digno de una partida de ajedrez.

Con la carrera de Australia aún reciente, el italiano se mostró decepcionado por el comportamiento de Marc dentro de la pista. El de Yamaha defiende que su rival bajó el ritmo para perjudicarle a él y beneficiar a Jorge Lorenzo, espectador de lujo. Después de acusarle de jugar sucio, sacó los trapos sucios de la presente temporada, continuó asegurando que el de Cervera busca compararse con él constantemente tanto en números como en hazañas -por lo sucedido en Laguna Seca- y remató cuestionando que él fuera el ídolo de Márquez. Ante las perplejas miradas de los presentes, cerró su actuación señalando que el refrán “piensa mal y acertarás” se aplica a la perfección a este caso. Mientras Marc salía al paso adoptando una comedida postura, la jugada de Valentino comenzaba a tener el efecto deseado por el italiano.

Cuando el Mundial de Motociclismo tendría que estar hablando del título de MotoGP, del mano a mano que libran Rossi y Lorenzo, de las apuestas que hay sobre las posibilidades de uno y otro, de las características de Sepang y de si éstas favorecen al pilotaje del italiano o las maneras del mallorquín, si el trazado es más propicio para una Honda o para una Yamaha, de cómo puede influir la climatología… la atención se centra en la guerra psicológica que Valentino ha abierto contra Márquez. Éste se ha visto metido de lleno en la batalla, sin comerlo ni beberlo como apuntaba él mismo, porque el líder le ha usado como peón en su particular partida de ajedrez. El italiano ha conseguido que los focos se desvíen del verdadero centro de atención: su lucha con Lorenzo por el título de MotoGP.

A pesar del cruce dialéctico, no podemos obviar que la corona de campeón está en juego y lo cierto es que Rossi tiene en Malasia su primera bola de partido. No es fácil, pero tampoco imposible. Valentino depende de sí mismo y si Lorenzo gana las dos citas que le restan al campeonato, con un par de segundos puestos le valdría para ser campeón aunque la victoria es el camino más seguro. Si este domingo se sube al peldaño más alto del podio de Sepang, Jorge tiene que ser, como mínimo, quinto para no quedarse fuera de la pelea. ¿Qué debe hacer Rossi para ser campeón? Restar a su compañero de equipo quince puntos para tener una ventaja de 26 que le daría el que sería su décimo Mundial. Un título que, si llega, tendría todos los elementos del noble arte de la guerra.

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