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Pitar el himno de España se convierte en algo habitual en Cataluña
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DESDE 2012 ES UN CLÁSICO EN MONTMELÓ

Pitar el himno de España se convierte en algo habitual en Cataluña

El GP de Catalunya se convierte cada temporada en el escenario perfecto para todo tipo de reivindicaciones y, como el propio Dani Pedrosa dijo en su día: "Los pitos son un clásico aquí"

Foto: Jorge Lorenzo celebra su victoria en Montmeló. (Reuters)
Jorge Lorenzo celebra su victoria en Montmeló. (Reuters)

Un total de 97.200 aficionados llenaron las gradas de Montmeló este domingo. El circuito catalán vivió una auténtica fiesta de las dos ruedas en una cita considerada por los pilotos como la de casa puesto que, para la mayoría, es el trazado más cercano a sus lugares de origen. Con una gran repercusión mediática a nivel nacional e internacional, el GP de Catalunya se convierte cada temporada en el escenario perfecto para todo tipo de reivindicaciones. Estas suelen ir encaminadas en la misma dirección: independencia y silbidos al himno de España, un tema que levanta ampollas y que chirría en un deporte donde el respeto hacia los símbolos nacionales de los pilotos que se suben al podio es máximo. Este domingo, Montmeló volvió a ser la excepción que confirma la regla y, como el propio Dani Pedrosa dijo en su día: “Los pitos son un clásico aquí. Los aficionados que vienen son mayoritariamente catalanes. Ha pasado hace muchos años y no es una novedad. Es la elección del público”.

El Mundial de Motociclismo se podría definir de muchas maneras, pero hay un valor que destaca en esta competición y es el respeto. Los pilotos de Moto3, Moto2 y MotoGP recorren un total de trece países diferentes a lo largo de una temporada formada por 18 citas. En estas se puede llegar a escuchar hasta tres himnos diferentes en honor a los ganadores de cada carrera, momento en el que la imagen habitual es un respetuoso silencio… que sólo se rompe en Montmeló. Así ha sucedido en los últimos cuatro grandes premios cuando algunos seguidores han aprovechado la que es la segunda parada del Mundial en territorio español para llevar a cabo reivindicaciones que nada tienen que ver con el deporte. Este domingo los primeros acordes del himno de España se mezclaron con los silbidos de una parte de las gradas, la misma en las que las banderas de Cataluña, España y los pilotos se mezclaban con algunas esteladas. Otro clásico en Montmeló.

La imagen no era nueva. El año pasado, un grupo de personas intentaron exhibir dicha bandera no oficial asociada al independentismo catalán en uno de los extremos de las gradas situadas en la parrilla de salida del circuito. La organización del GP de Catalunya retiró la estelada mientras los pilotos de MotoGP estaban formados en la parrilla esperando el inicio de la carrera. Lo que no pudieron evitar fue la triple pitada que sonó en Montmeló cuando Álex Márquez, Tito Rabat y Marc Márquez subieron a lo más alto del podio en sus respectivas categorías. Este domingo el himno sólo sonó una vez tras el triunfo de un Jorge Lorenzo que no es la primera vez que se ve en una situación semejante: tanto en 2012 como en 2013 la victoria fue suya y la marcha real estuvo acompañada de los tradicionales silbidos. A lo que no estaba acostumbrado es a que los pitos se hicieran extensibles a su figura.

“Catalonia is not Spain”

Esta reivindicación no ha sido la única de la que Montmeló ha sido testigo. A lo largo de las últimas temporadas, las gradas del trazado catalán se han llenado de aficionados (176.027 a lo largo de este fin de semana, 12.982 más que en 2014) y de pancartas en las que de una manera u otra se ha hecho referencia a la independencia de Cataluña. Al igual que ha sucedido en el Clásico de fútbol, el circuito ha mostrado al mundo el famoso “Catalonia is not Spain” o el “We want to vote”. Igual que sucedió recientemente en la final de la Copa del Rey (algo sobre lo que se ha abierto un expediente informativo) o este domingo en el partido entre Barcelona y Unicaja, donde se escucharon gritos de “independencia”, el deporte, en este caso el motociclismo, se ha convertido en un instrumento de reivindicación política que deja en un segundo plano la competición y desvirtúa el fin último que tiene el Mundial o cualquier otro tipo de actividad deportiva: hacer que los aficionados disfruten.

Lo cierto es que Montmeló se ha convertido en un foco de este tipo de situaciones. A los silbidos, pancartas y banderas no oficiales del GP de Catalunya también se une la Fórmula 1. A finales del año pasado se hizo público que Bernie Ecclestone estaba abierto a una carrera de Fórmula 1 en las calles de Madrid. El problema llegó cuando el presidente de la F1 dejó claro que España sólo albergaría un gran premio. El director de Montmeló, Salvador Servià, comentó a El Confidencial que ni sabían nada ni se alteraron al conocer la noticia… además de apuntar que no tendrían “ningún problema en convivir en paralelo con el Gran Premio de la Meseta o lo que sea. Por nuestra parte, sería respetable tener dos citas. En motos hay cuatro grandes premios y todos tiran”.

Un total de 97.200 aficionados llenaron las gradas de Montmeló este domingo. El circuito catalán vivió una auténtica fiesta de las dos ruedas en una cita considerada por los pilotos como la de casa puesto que, para la mayoría, es el trazado más cercano a sus lugares de origen. Con una gran repercusión mediática a nivel nacional e internacional, el GP de Catalunya se convierte cada temporada en el escenario perfecto para todo tipo de reivindicaciones. Estas suelen ir encaminadas en la misma dirección: independencia y silbidos al himno de España, un tema que levanta ampollas y que chirría en un deporte donde el respeto hacia los símbolos nacionales de los pilotos que se suben al podio es máximo. Este domingo, Montmeló volvió a ser la excepción que confirma la regla y, como el propio Dani Pedrosa dijo en su día: “Los pitos son un clásico aquí. Los aficionados que vienen son mayoritariamente catalanes. Ha pasado hace muchos años y no es una novedad. Es la elección del público”.

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