LA SÉPTIMA VICTORIA DEL AÑO LLEGÓ EN MONTMELÓ

Rossi y Pedrosa ponen el espectáculo y Márquez, el Séptimo de Caballería, el triunfo

La séptima victoria de Marc Márquez siguió la línea marcada en Mugello: nada de facilidades. Rossi, segundo, y Dani, tercero, vendieron caro el triunfo

Foto: Márquez, manteado tras ganar la séptima carrera (Efe).
Márquez, manteado tras ganar la séptima carrera (Efe).

El sol se marchó de Montmeló y el circuito entero alzó la vista. Lo que veían no les gustaba. Nadie quería una carrera con lluvia, pero el cielo aguantó para ver arrasar al Séptimo de Caballería. Había presión porque se trataba de la carrera de casa y después de haber conquistado las seis anteriores, aquí no podía fallar. No lo hizo y aprovechó para, una vez más, levantar a los aficionados de sus asientos. La séptima victoria de Marc Márquez siguió la línea marcada en Mugello: nada de facilidades para el líder. El primero que le puso en apuros fue Jorge Lorenzo con una salida marca de la casa. El mallorquín pasó el relevo a Valentino Rossi, segundo, que mantuvo a Márquez controlado hasta que, a seis vueltas del final, volvió a doblar la rodilla ante el de Cervera. No pudo respirar tranquilo Marc porque Pedrosa le mantuvo en tensión hasta la última vuelta. Ahí Dani, tercero, erró y el líder no.

Una vez más, Jorge Lorenzo salió como nadie. El mallorquín es consciente de que Yamaha sigue, al menos, un paso por detrás de Honda así que siguió la misma estrategia de siempre: convertirse en un rayo para poner tierra de por medio cuanto antes. Lo mismo debió pensar Valentino Rossi que con el cambio de color en el semáforo escaló hasta la segunda posición. Yamaha teñía de azul Montmeló por delante de las dos Honda manejadas por Márquez y Pedrosa. Al cuarteto se unió Bradl y comenzó el espectáculo que hizo rugir a Montmeló.

Sólo se habían dibujado cuatro vueltas cuando Valentino Rossi se convirtió en el líder de la carrera. El italiano y Márquez superaron sin problemas a Jorge Lorenzo, que perdió dos posiciones en media vuelta y tres giros después, también vio cómo le adelantaba Dani Pedrosa. El mallorquín evidenciaba algunos problemas para seguir el ritmo impuesto por su compañero de equipo y por las Honda que intercambiaban posiciones mientras Rossi luchaba sin suerte para aumentar la distancia que le separaba de sus rivales. Con Bradl y Lorenzo cada vez más descolgados del grupo de cabeza, las pulsaciones estaban a punto de dispararse.

Marc Márquez se encontraba en un escenario hasta ahora desconocido para él. No llevaba la voz cantante, no marcaba el ritmo, no era el primero en vislumbrar cada curva de Montmeló. Y no quería ni podía permitirlo. Después de colarse, y casi llevarse por delante a Valentino, el líder de MotoGP se puso manos a la obra. Acosó, atosigó y agobió a Rossi sin límites. Ni las gotas que empezaban a humedecer el asfalto le amedrentaron. Marc recuperó al ‘rookie’ que hizo historia y pilotó al límite para reducir el medio segundo que le separaba del italiano y acabar adelantándole a seis vueltas del final. No sería el golpe definitivo pues la piel de Valentino se vende cara.

Cada adelantamiento obtenía una respuesta inmediata hasta que Dani Pedrosa se cansó de ser un mero espectador y reclamó su cota de protagonismo. Al final de la recta de meta, en la curva 1, el catalán adelantó a Rossi para hacer aún más espectacular la carrera. La victoria era cosa de las dos Honda… y sólo quedaban dos vueltas en las que Pedrosa y Márquez no tuvieron piedad de los corazones de los aficionados. Los dos ambicionaban subir al escalón más alto de su gran premio, no se conformaban con otra cosa. Cualquier apuesta por uno u otro habría valido, pero en los últimos compases de la cita Dani rozó a Marc, desvió su trazada y cedió el segundo puesto a un Valentino Rossi que ya no sabe qué hacer para batir el piloto que ha cogido su relevo en la historia del motociclismo. Márquez, siete de siete.

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