Una moto, dos rivales casi compañeros y el piloto con el que pocos contaban
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EL CAMPEÓN SERÁ SALOM, VIÑALES O RINS

Una moto, dos rivales casi compañeros y el piloto con el que pocos contaban

Salom, Viñales y Rins están en un margen de cinco puntos por lo que su marcador estará a cero en Cheste. Conducen la misma moto, ganará el mejor

Foto: Maverick Viñales, Alex Rins y Luis Salom en Austin (Efe).
Maverick Viñales, Alex Rins y Luis Salom en Austin (Efe).

Luis Salom, Maverick Viñales y Álex Rins. De este trío saldrá el campeón de Moto3 y de poco van a servir los puntos que han cosechado hasta ahora porque este fin de semana los marcadores se pondrán a cero; todo el Mundial se resumirá en una sola carrera. Y es que el ‘octavo de litro’ está más que ajustado: entre el líder (Salom) y el tercero (Rins) tan sólo hay una diferencia de cinco puntos. Tres pilotos completamente diferentes manejando una moto ganadora, la KTM. Con la misma máquina en las manos, no habrá excusas que valgan: el Mundial se lo llevará el mejor.

Siete meses de competición y 18 grandes premios para que un título se decida en la última cita. Cheste no sólo coronará al campeón de MotoGP, también será testigo del nuevo dueño del título de Moto3. En la máxima categoría las apuestas van en dos direcciones, Márquez y Lorenzo, mientras que en el ‘octavo de litro’ las posibilidades se abren un poco más, pero de poco sirve la ventaja obtenida en la clasificación: sólo vale la victoria. No es de extrañar teniendo en cuenta que Luis Salom (300) supera a Viñales endos puntos (298) y a Rins encinco (295). Los tres cuentan con las mismas posibilidades y es difícil dar la ventaja a alguno teniendo en cuenta que han sido los únicos dueños del escalón más alto del podio de Moto3con la excepción de Motegi donde Álex Márquez ganó, Viñales entró por detrás y le siguió el alemán Folger.

Una distancia tan escasa es algo inédito en el Mundial; el único precedente tuvo lugar en 1990, cuando Stefan Prein, Loris Capirossi y Hans Spaan llegaron a Australia con una diferencia de nueve puntos. La balanza está totalmente equilibrada y a esto hay que añadir que los tres rivales pilotarán la misma moto: la infalible KTM. Con armas iguales en sus manos, la batalla la ganará el que mejor sepa manejarlas y gestionarlas. De nada servirán las excusas en lo que a la máquina se refiere. En todo lo demásinfluirá el papel de tres pilotos igual de talentosos como distintos. El Mundial se lo rifaban Salom y Viñales hasta que apareció en escena un joven de 17 años. Muy pocos contaban con que Álex Rins estaría en la pelea final por el título; no es para menos, ya que el barcelonés ha mostrado su mejor y peor cara a lo largo de esta temporada: tan pronto estaba en el cajón más alto como se caía perdiendo demasiados puntos.

La calculadora no funcionará

Seis victorias y siete presencias en el podio han bastado para que la última perla de la cantera española rompiese el duopolio formado por Salom y Viñales. El mallorquín y el catalán son rivales y compañeros. No es una contradicción: esta temporada luchan por el título en equipos diferentes, pero el año que viene ambos estarán bajo las órdenes de Sito Pons en Moto2. Antes de dar el salto y formar parte de la misma escudería, la veteranía de Salom se ha medido a la precocidad de un Viñales que, por fin, ha logrado cierta estabilidad tras los incidentes de la temporada pasada, cuando dejó plantado a su equipo para luego regresar a sus filas.

El líder de Moto3 lleva cinco temporadas en la categoría y ya se sabe que la veteranía es un grado. Piloto de pata negra, esta campaña ha llegado a subirse a la moto con el tobillo roto para ganar la carrera de Brno (República Checa). Y es que consigue paliar su punto débil, la jornada de clasificación, con actuaciones impecables los domingos en carrera cuando todo se decide. Y más este domingo. Maverick Viñales, su futuro compañero, sólo ha firmado dos victorias y, al mismo tiempo, sólo ha faltado un par de veces a su cita con el podio. Más formal y con la cabeza mejor asentada, se ha visto a un piloto que ha sabido mantener el ritmo a un Salom superior en muchos momentos.

Este fin de semana la calculadora no vale en Moto3. Nadie quiere perder, pero sólo uno puede ganar. La palabra riesgo quedará desterrada de Cheste a las once del próximo domingo. Con el título en juego, el espectáculo está más que asegurado porque Salom, Viñales y Rins pondrán todas sus armas sobre el asfalto valenciano. No es momento de guardar nada.

Luis Salom Maverick Viñales Álex Rins Motociclismo - GP de Valencia Moto3 MotoGP Circuito de Cheste
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