Es noticia
Fernando Climent: "Para el Gobierno no era habitual que un deportista fuera presidente de federación"
  1. Deportes
  2. Juegos Olímpicos
ENTREVISTA AL MEDALLISTA EN LOS ÁNGELES

Fernando Climent: "Para el Gobierno no era habitual que un deportista fuera presidente de federación"

Su éxito en los Juegos Olímpicos de 1984 se festejó durante cinco días. En sus cuatro últimos años de carrera, compaginó el deporte de élite con la presidencia de la Federación de Remo

Foto: Luis Lasurtegui y Fernando Climent celebran la medalla en Los Ángeles. (EFE)
Luis Lasurtegui y Fernando Climent celebran la medalla en Los Ángeles. (EFE)
EC EXCLUSIVO

"Discúlpame que no te haya cogido el teléfono, pero no paran de llamarme empresas de publicidad y no suelo coger los números que no tengo agregado". Con esa naturalidad se presenta Fernando Climent (Coria del Río, Sevilla, 1958) antes de acordar la fecha de una conversación en la que habla de todo.

Climent es bicampeón mundial y subcampeón olímpico de remo. El mayor éxito de su carrera lo logró en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Allí, junto a Luis María Lasurtegui, lograron la medalla de plata en la modalidad dos sin timonel, la primera de la delegación española. "La prensa se volcó con nosotros, porque el medallero siguió así varios días. ¿De qué iban a escribir?", resume en El Confidencial.

Su pareja con Lasurtegui, incomprensible al principio por la diferencia de estatura y de peso, surgió por azar, aunque ya había semillas previas. Era frecuente que cada uno durmiera en la casa familiar ajena, en sus desplazamientos a Sevilla o al País Vasco.

Lasurtegui y Climent formaron binomio también en los despachos. El sevillano se convirtió en presidente de la Federación de Remo en 1993, cuando todavía estaba en activo, y duró 23 años en el cargo, hasta 2016. Ahora está jubilado y vive tranquilo en Bañolas (Girona).

**********

PREGUNTA. Hay deportistas que se han convertido en directivos, pero pocos que lo hayan sido de manera simultánea.

RESPUESTA. Yo tampoco lo he conocido; puede haber alguno. Vosotros, los periodistas, sois los que más indagáis en todas esas cosas. Mi caso siempre ha sido extraño, porque todavía estaba compitiendo cuando me convertí en el presidente de la Federación. Fueron casi cuatro años simultáneos, desde 1993 hasta los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

Foto: flag-football-jjoo-los-angeles-las-rozas

P. ¿Cómo surgió la opción de presentarse?

R. No me quería presentar. En aquel entonces, yo era director técnico de la Federación Andaluza. Como el presidente de entonces, Paco Montes, estaba muy ocupado con asuntos de la Expo de Sevilla, me pidió que fuese a las reuniones en representación de nuestra federación. Había oposición al presidente, pero no había acuerdo en torno a quién podía ser el líder. Una persona dijo: “¿Por qué no, Fernando?”.

P. ¿Qué respondió usted?

R. Les comenté que mi asistencia era como representante y que tendría que hablar con Montes y con mi mujer, porque yo estaba recién casado. Ambos me dijeron que adelante y hubo una votación en la que se dio un empate técnico. En segunda instancia, salió adelante por un único voto. Fue todo muy ajustado.

Foto: monchi-san-fernando-sevilla-aston-villa

P. Usted fue un candidato de consenso.

R. Sí, un poco fue así. No hubo acuerdo con otros y nuestra candidatura salió adelante. Fue una sorpresa, porque no era habitual que un deportista, más todavía si aún estaba en activo, fuera presidente en aquellos tiempos. Aquello ayudó a que se abriera una brecha y a que otros exdeportistas presidieran federaciones.

P. ¿Estaban estigmatizados los deportistas que querían ser directivos?

R. Sí, a ver, hay que entender aquel tiempo.

P. Le pregunto por aquel contexto.

R. En aquel momento sí, porque no era usual. Incluso desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) lo veían como algo no habitual. Pero las urnas eran las que mandaban y ese fue el resultado. Me acogieron bien todas las instituciones, también por la juventud y por la trayectoria deportiva. Eso fue un aval para tratar de gestionar la federación lo mejor posible.

Foto: real-madrid-liverpool-champions-xabi-slot

P. ¿Cómo lo compaginaba con el deporte de élite?

R. Realmente fue bastante complicado, sobre todo cuando tenía que viajar a Madrid. Tenía que buscarme un gimnasio, llevaba las zapatillas encima, corría un par de horas… Lo más difícil era la parte social de un directivo, porque tenía compromisos como una comida o una cena. Eso implicaba que te acostabas un poco más tarde y comías algo más de la cuenta.

P. ¿Tenía claro que se dedicaría a la gestión deportiva cuando acabara su carrera?

R. La verdad que no. En ese momento, ejercía de responsable de la Federación Andaluza y lo compaginaba con el deporte de alto nivel. Me hubiera gustado ser entrenador, pero no sé hasta qué nivel. Mis pensamientos eran dedicarme a la docencia en la práctica del remo.

P. Estuvo 23 años en el cargo. ¿Es saludable, en términos democráticos, que alguien ocupe un cargo durante tanto tiempo?

R. Esa pregunta se la puedes hacer también a otra gente que lleva muchos años en el cargo.

placeholder Alejandro Blanco lleva 20 años al frente del COE. (Europa Press)
Alejandro Blanco lleva 20 años al frente del COE. (Europa Press)

P. Sé que usted no ha sido el único.

R. Alejandro Blanco, por ejemplo, lleva 20 años como presidente del Comité Olímpico Español (COE); Juan Antonio Samaranch es otro caso.

P. Samaranch fueron 21 años.

R. Realmente, llega un momento en el que es mucha rutina. Te digo la verdad: las últimas elecciones las perdí por cuatro votos y, en el fondo, casi me quedé un poco liberado. La gente quería que se produjeran cambios. ¿Si es sano o no? En los últimos años, aunque tengas altibajos, también conoces mejor las dinámicas, las instituciones, todos los sitios donde tienes que llegar. Esto te lo dan los años que llevas y la experiencia que puedas tener.

P. ¿En qué se notaba esa experiencia?

R. Ibas a un ayuntamiento y conocías al alcalde directamente, no tenías que pasar por ningún despacho intermedio. Si eres un recién llegado, y usamos este ejemplo, pues empiezas por abajo: te reúnes con un concejal, con el responsable de deportes… ¿Poner límites a los mandatos? Los límites los pone la gestión. Por inercia, la gente pide algo nuevo cuando ve mucho tiempo la misma cara.

P. Hábleme de las medidas que impulsó en esos 23 años.

R. Había un descontento importante con la parte técnica, por eso acometimos una renovación de prácticamente todos los entrenadores. Llegó gente con otras ideas. Por ejemplo, había un técnico ruso que tenía un sistema que, no es que fuese malo, a veces no se entendía. Luego tuvimos que luchar para tener centros de alto rendimiento.

P. Y lo consiguieron.

R. Sí, actualmente tenemos el de Sevilla. Luchamos tanto Luis María Lasurtegui como Herminio Menéndez, que estaba en aquel entonces en el CSD, para que hubiese un campo de regata. Asimismo, aunque ya existía el de Bañolas, se hicieron otros centros de tecnificación prácticamente en toda España. Cuando la crisis económica de 2008, tuvimos una importante reducción del presupuesto y tuvimos que concentrarlo todo entre Sevilla y Bañolas, los dos centros de referencia para todo el remo nacional.

P. ¿Qué papel jugó Herminio Menéndez para logar todo esto?

R. La relación con Herminio era magnífica; ya nos conocíamos de antes, de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Había una gran sintonía con él porque hablábamos un idioma muy similar. Él entendía las problemáticas y carencias del deporte. Con él conseguimos tener todo el centro del que dispone ahora Sevilla.

Foto: dojokovic-futuro-pudiera-retirarme-juegos-olimpicos-2028-bandera-serbio-estupendo

P. Usted ha formado tándem, en el agua y en los despachos, con Luis Lasurtegui. ¿Cuándo se conocieron?

R. Nos conocimos mucho antes de compartir embarcación. Él venía a concentraciones a Sevilla y estaba más tiempo en mi casa que en los hoteles [risas]. Se quedaba en Triana con mi familia, donde yo vivía, y yo me quedaba en el País Vasco en casa de sus padres. Había una confianza mucho antes de competir juntos.

P. ¿Cómo empezaron juntos en la competición?

R. Él hacía embarcación con José Ramón Oyarzábal y no funcionaba bien, aunque habían quedado cuartos y quintos en dos Mundiales. El entrenador, Patxi Sarasua, hizo pruebas y juntos éramos diez segundos más rápidos. El entrenador tampoco dudó. Yo iba a ir en un bote individual, pero se produjo la sorpresa de que fuese muchísimo más rápido con el cambio. En poco tiempo, llegamos a los JJ.OO. y conseguimos la medalla.

P. ¿Dónde han funcionado mejor, en el agua o en los despachos?

R. Complicado, complicado [piensa]. Ahora mismo estoy en mi casa y tengo un marco en el que hay nueve medallas en Campeonatos del Mundo y la de plata de Los Ángeles 84. En los despachos, hicimos la gestión más profesional posible. Yo me he dedicado en cuerpo y en alma, tanto que mi media eran 160 días fuera de mi casa. Medio año estaba viajando, atendiendo todas las regatas, reuniones, visitantes a clubes, a las federaciones…

Foto: luis-doreste-juegos-olimpicos-barcelona-atlanta

P. ¿Cómo llevaba eso la familia?

R. Mi mujer sabía que si yo aceptaba el puesto, me iba a dedicar en cuerpo y en alma. Ella me pidió que nos mudásemos a Bañolas porque ella es de aquí. En Sevilla se encontraba menos arropada, porque su familia estaba aquí. No lo dudé, así que vivimos dos años en Andalucía y nos movimos. Era mucho tiempo fuera de casa.

P. Lasurtegui y usted tenían una diferencia considerable de kilos y centímetros.

R. Sí, también el remo era un poco más técnico antes; ahora, por ejemplo, las palas han cambiado. En general, yo me acoplaba bastante bien con toda la gente que remaba. Con Luis era complicado por la diferencia de peso, pero no era una pelea, era simplemente aplicarme a su fuerza. Él era una persona muy técnica y fue muy fácil acoplarme a él.

P. ¿Qué tal fue la preparación para Los Ángeles?

R. Ir a los Juegos Olímpicos es la ilusión del deportista. Entrenábamos cinco o seis horas diarias con la ilusión de estar presentes en Los Ángeles. Fíjate si tenía ilusión que no fui al desfile para estar descansado, porque al día siguiente competíamos.

P. ¿Se perdió la inauguración?

R. Sí, me quedé en la universidad en la que nos hospedábamos. Luis fue porque pensaba que podían ser sus últimos Juegos Olímpicos. Yo me quedé y lo vi por la tele.

P. ¿Fueron los que más disfrutó?

R. Cada edición es distinta. Esos fueron buenos, como los de Seúl. A Corea del Sur, sin embargo, no llegamos bien de forma porque hicimos entrenamientos de altura en México, vinimos a España y viajamos a Asia. Fueron dos o tres cambios horarios y llegamos trastocados.

P. ¿Qué tal en Barcelona?

R. Magníficos. Esa edición marcó un antes y un después en el formato de los Juegos Olímpicos. En Atlanta, en cambio, viví los JJ.OO. más flojos que ha habido. La organización y el transporte fueron un caos, hasta el punto de que los deportistas no llegaban a las competiciones. De hecho, hubo huelgas, sentadas en el suelo, para que los llevaran. De los peores que yo he visto.

Foto: juan-antonio-samaranch-coi-sebastian-coe
TE PUEDE INTERESAR
Juan Antonio Samaranch: "El que tiene poder es el Papa, no el presidente del COI"
Rafa La Casa Fotografía: Sergio Beleña

P. ¿Les costó la adaptación a Los Ángeles?

R. No, porque en España hicimos horarios de aclimatación.

P. ¿Se prepararon para evitar el jet lag?

R. Sí, para no tener tanto, al menos. En España, hacíamos horarios americanos para aclimatarnos. Por ejemplo, a las siete de la tarde ya estábamos durmiendo; a las cinco y media de la mañana estábamos paseando el cuerpo para activarlo y, cuando salía el sol, nos íbamos a remar. Siempre que cruzas el charco, el cambio horario te deja noqueado cuatro o cinco días hasta que te adaptas.

P. Ustedes ganaron una medalla en una época en la que España no ganaba tantas.

R. Fuimos la primera de aquella edición y la prensa se volcó con nosotros porque el medallero siguió así durante varios días. ¿De qué iban a escribir los periodistas en esa época? Fuimos cinco medallas solo: nosotros, Abascal, el baloncesto, Enrique Míguez y Narciso Suárez y la vela.

P. ¿Qué tal la fiesta tras la victoria?

R. Yo la disfruté poco.

P. ¿Por qué?

R. Porque mi entrenador me montó en un avión y me mandó a Montreal para que remase allí con embarcaciones no olímpicas. Me bajé de una para meterme en otra. Finalmente, no pude remar por falta de coordinación, porque allí no había embarcación, no estaba la persona que supuestamente me esperaba. Me dieron un billete de vuelta y regresé a Los Ángeles.

P. ¿Pudo aprovechar algo al menos?

R. Sí, estuve en Beverly Hills en casa de un particular español que cuidaba una finca y que era cineasta. Como conocía a Luis, porque también era vasco, se montó una fiesta y empezó a llegar gente allí: el hijo de Samaranch, Alberto de Mónaco, la prensa… Fue la única que pude disfrutar porque Luis, en realidad, estuvo cinco o seis días de fiesta.

Foto: juegos-olimpicos-plan-ado-barcelona-92

P. ¿Cómo de cerca estuvo el oro en Los Ángeles?

R. Nos clasificamos a la final tras ser segundos y veíamos que podíamos lograrlo.

P. ¿Qué tal eran los controles antidopaje en esa época?

R. Eran de orina solamente. Era totalmente primerizo y por algo había que empezar, pero no había pasaporte biológico, ni que estar a disposición, tampoco controles de sangre…

P. ¿Cuál era la modalidad que más disfrutaba en remo?

R. El dos sin timonel lo he disfrutado mucho, no solo con Luis, también con Fernando Molina y con los compañeros con los que competí en Barcelona 92.

P. ¿Cómo fue el regreso de Los Ángeles a España?

R. Estuvimos muy arropados, tanto cuando llegamos a Bañolas como cuando fuimos a Sevilla. Las instituciones se volcaron con nosotros. También nos desplazamos a Pasajes de San Juan, el pueblo de Luis, y allí nos recibieron con la charanga, la música, las banderas del pueblo… Fue impresionante.

P. Usted vivió el deporte previo al Plan ADO y cuando se puso en marcha. ¿Qué cambió?

R. Javier Gómez Navarro puso un plan muy bueno en marcha para Barcelona 92. La libreta de La Caixa, por ejemplo, fue un revulsivo terrible.

Foto: rodrigo-conde-remo-tokio-2020-paris-2024

P. Se llamó la libreta olímpica.

R. Hubo personas que contactaban con las federaciones para ver qué carencias tenían. Tras los JJ.OO. de Seúl se puso todo eso en funcionamiento para llegar de la mejor manera a Barcelona. Aquellas becas estuvieron muy bien, porque tanto Luis como yo hemos tenido que encerrarnos en la Federación de Remo de entonces para exigir que nos tratasen como nos merecíamos. Y no solamente lo pedíamos para nosotros, también por el resto de deportistas.

P. Eran subcampeones olímpicos, pero les trataban como deportistas de segunda.

R. Cuando ganamos esa medalla, nos tuvimos que encerrar en la Federación para que nos diesen una prima. Al año siguiente fuimos bronce en el Mundial y nos encerramos para tener una beca un poco digna. Aunque han pasado los años, todavía recuerdo que eran 140.000 pesetas al mes (840 euros). Lo malo era que te descontaban el IRPF y que esos años no están reconocidos por la Seguridad Social. Yo me he jubilado con 20 años cotizados, pero podrían haber sido 34 porque estuve 14 años sin cotizar cuando estaba en activo. Eso me hubiera venido muy bien a mí y a muchos deportistas.

P. ¿Le compensó su carrera a pesar de todo esto que me cuenta?

R. Cuando uno es deportista, se piensa que es una persona invencible, que no le va a pasar nada. En esos momentos, piensas en la competición, en ganarle a los rivales y en el entrenamiento de todos los días. No estás pensando en qué te pasará cuando tengas 65 o 66 años porque lo ves muy lejano.

P. ¿Hay algún remero actual que le recuerde a usted?

R. Mis características las tiene Javier García porque tiene una técnica bastante buena. Otro portentoso es Rodrigo Conde, que tiene unas características innatas. Es de los mejores que hay. Hay una generación muy buena y la pena es que no haya llegado la medalla olímpica.

"Discúlpame que no te haya cogido el teléfono, pero no paran de llamarme empresas de publicidad y no suelo coger los números que no tengo agregado". Con esa naturalidad se presenta Fernando Climent (Coria del Río, Sevilla, 1958) antes de acordar la fecha de una conversación en la que habla de todo.

Juegos Olímpicos
El redactor recomienda