Es noticia
Paula Leitón: "Siempre fui grande, mi tamaño se normalizó en casa y lo llevé por bandera"
  1. Deportes
  2. Juegos Olímpicos
ENTREVISTA A LA CAMPEONA OLÍMPICA

Paula Leitón: "Siempre fui grande, mi tamaño se normalizó en casa y lo llevé por bandera"

Tras ganar el oro en París 2024, se desató una oleada de insultos hacia ella. Esa es la génesis de 'XXL', libro que publica y en el que se mantiene como portavoz en la lucha contra el 'bullying', los TCA y la gordofobia

Foto: Paula Leitón es campeona olímpica. (EFE/Ramón de la Rocha)
Paula Leitón es campeona olímpica. (EFE/Ramón de la Rocha)
EC EXCLUSIVO

"Gracias por darme este espacio para hablar de todo", dice Paula Leitón (Terrasa, Barcelona, 2000) al concluir esta conversación. Como el agradecimiento del entrevistado al entrevistador es poco habitual, conviene resaltarlo, porque ocurre igual que con la buena educación: se cree que es consustancial a todos y no es así.

El éxito más importante del waterpolo femenino nacional, el oro olímpico logrado en París 2024, quedó empañado por una oleada de insultos en las redes sociales a Paula, una de las campeonas. Esa es la génesis de XXL (Plataforma Editorial, 2025), libro en el que relata su trayecto en el deporte, lo ocurrido tras los Juegos Olímpicos y en el que se mantiene como portavoz en la lucha contra el bullying, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y la gordofobia.

La vida de Paula ha estado repleta de anomalías y no solo por su tamaño. A los dos años ya estaba nadando en la piscina, a los 12 ya había debutado en un equipo sénior, a los 15 fue convocada a la Selección absoluta y a los 16 viajó a sus primeros Juegos Olímpicos. Con 10 o 11, dejó de encontrar ropa de su talla en Zara Kids, detalle que le impactó. Pero ella, acostumbrada a mirar el lado positivo de las situaciones, aprendió a convivir con ello. Su madre lo resumió de forma inmejorable: "Tú no eres la distinta; los distintos son los otros".

Continúa disfrutando del waterpolo, aunque esa faceta haya quedado eclipsada en ocasiones por esta lucha en la que se ha erigido en líder. Quiere que haya mejoras, sociales y en el deporte femenino, y también continuar con los éxitos deportivos que le han acompañado hasta ahora en su carrera.

*******

PREGUNTA. Unzué dijo que no le importaba que lo vinculasen con la ELA y no con el fútbol. ¿Le pasa a usted lo mismo?

RESPUESTA. Realmente no me importa que no me vinculen con el waterpolo porque esto es una lucha; es darle voz a lo que me pasó para que la gente tenga ayuda; es ser portavoz de la diversidad de cuerpos, de los cuerpos no normativos. Yo sigo jugando, sigo siendo deportista, sigo entrenando para estar en Mundiales y en Juegos Olímpicos… No me importa que no exista esa vinculación, pero, a la vez, quiero que se siga hablando de mí por esa faceta y por lo que lucho por conseguir.

P. ¿Siente que ha quedado olvidada su faceta como deportista?

R. No, creo que no. Ambas facetas son totalmente compatibles y creo que se siguen llevando de la mano. Existen la Paula deportista y la persona. La segunda está haciendo todo esto extra: darle voz al libro, estar en redes sociales… Ella es la que se dedica a todas estas cosas, porque la otra tiene que estar centrada en el waterpolo.

P. ¿Cambió su vida tras los Juegos Olímpicos?

R. No, porque sigo levantándome para entrenar, no he dejado el mundo del deporte, sigo estudiando… Sin embargo, me percaté de que tengo un altavoz y el deber de ayudar. Creo que puedo aportar muchísimo y que está en mis manos no mirar hacia otro lado para ayudar a la gente con todo lo que he vivido y con lo que estoy aprendiendo.

P. ¿Qué reacción se ha encontrado al consolidarse como portavoz de este grupo?

R. No es tanto posicionarme en un grupo que lucha contra la gordofobia, es llegar a todos y que integremos el mismo grupo. No deberíamos estar separados, porque todos tendrían que entender que el mensaje es que no se llegue a pensar en la existencia de la diferencia de cuerpos; que no se le dé importancia a esto. Hay personas que, antes que yo, han luchado por los cuerpos no normativos y quiero que se sientan arropados por una deportista, por una persona más que se suma a esta lucha. Las redes sociales son un mundo aparte y, como yo siempre me he dedicado a ser deportista, me he encontrado un escenario nuevo.

Foto: mercedes-coghen-hocky-alejandro-blanco-noos
TE PUEDE INTERESAR
Mercedes Coghen: "La vida de los deportistas es muy corta, nosotros morimos dos veces"
Rafa La Casa Fotografía: Sergio Beleña

P. ¿Qué efectos tienen las redes sociales para una persona mediática?

R. Actualmente es la vía para llegar a la gente. Son una herramienta más de trabajo, de darte a conocer, de llegar… Se tiene que hacer un buen uso, porque son superimportantes.

P. Tras ganar el oro, estuvo de vacaciones en Mallorca y dos días sin el teléfono. ¿Hay capacidad para el aislamiento en esta época de hiperconexión?

R. Totalmente. Es tan sencillo como apagar el teléfono y, antes de hacerlo, decirle a tus padres y a tus amigos que vas a estar desconectada unos días y que no se preocupen. A veces, pensamos que es más complicado porque estamos muy acostumbrados al teléfono. De hecho, para mí es una extremidad, una parte de mí, no puedo salir sin él de casa. En ese momento fui capaz de hacerlo y tengo claro que, si tuviera que repetirlo, también tendría esa capacidad. Dependemos del teléfono porque allí lo tenemos y porque nos proporciona una inmediatez que no nos la da nada.

P. ¿Le dio tiempo a saborear el oro tras todo lo que pasó?

R. Sí, sí [asiente convencida]. Lo más importante fue compartir el éxito con mi familia, con mis compañeras en la villa olímpica, con todos los que estaban allí. A mi regreso a España, tuve tiempo para disfrutar junto a mis amigos, a mi gente cercana y mis familiares que no estuvieron en París. Es un logro que se emborronó un poco, pero el oro siempre estará por encima de todo lo demás. Fue el mejor momento de mi vida y lo sigue siendo.

P. ¿Por qué cree que existe el ideal de belleza en la sociedad?

R. Un poco por lo que nos muestran, por lo que nos vemos, por los inputs que recibimos a nivel de publicidad, de revistas, de redes sociales…. Todo lo que nos llega de las tiendas de ropa es con ese estándar y te hacen ver que es el canon de belleza. Para mí, siempre ha sido más importante cómo es una persona por dentro, más que por fuera.

P. En el libro comenta que no sabía si los chicos se iban a fijar en usted. ¿Cuándo cree que ese complejo desaparece?

R. Yo siempre he sido muy grande y pensaba, cuando era adolescente: ‘A ver si ningún chico se va a fichar en mí porque soy muy alta’. Era el momento en el que tienes inseguridades, no ya por tu cuerpo, sino por saber si encontrarás a esa persona, sobre todo cuando ves las películas. Al final, le ha pasado a todos durante la adolescencia. Con el tiempo te das cuenta de que eso llega en el momento menos esperado y siempre te acaba sorprendiendo.

Foto: anni-espar-miki-oca-waterpolo-espanol

P. ¿Sufrió algún tipo de bullying por su tamaño?

R. Nunca. Siempre digo que he tenido una gran suerte porque en clase y en mis equipos jamás he escuchado malas palabras ni ningún tipo de acoso por el hecho de ser más grande. Mi tamaño ha sido muy normalizado en casa y yo lo he llevado por bandera fuera. Siempre me he mostrado tal y como soy y todos me han querido así. Eso es lo más importante.

P. Su madre le decía que "los distintos eran los demás". ¿Hacía en parte de terapeuta a esa edad?

R. No tanto como terapeuta, sino como mujer alta y grande que tenía experiencia en el asunto. Ella ha sido una buena guía en mi crecimiento y en cómo mostrarme al mundo. Me ha ayudado a convertirme en la mujer que soy y a no menospreciarme, sino a verme única, como soy. Cada persona tiene una cosa especial por dentro.

P. Con 11 o 12 años, ya no había ropa de su talla en Zara Kids. ¿Cómo se gestiona ese tipo de situaciones a tan corta edad?

R. Es complicado por lo que comentas. A esa edad, ves que tus amigas van vestidas con unas prendas y tú quieres ir igual porque es la tendencia. Yo no podía ponerme eso porque no encontraba mi talla, ya no podía acudir a la sección de niños. Entonces aparecían mis padres para calmarme y decirme que encontraríamos algo parecido. Luego existía también el problema de que había cierta ropa, de mi talla, que era muy de persona mayor, de adulto, y que no era para una niña de 11 años. Teníamos que buscar el término medio, aunque eso implicara dar tres vueltas por tres tiendas diferentes, pero buscábamos mi comodidad y que yo no estuviera extraña dentro de unos pantalones.

P. ¿Se acabó pronto el cansancio cuando tenía que ir por tantas tiendas?

R. No. También te digo algo: para una niña no era ningún problema que la llevasen de tiendas y que tuviera que entrar en tres o cuatro. Era mi momento de tarde de chicas o de compras y le acababa sacando la parte positiva.

P. Usted no ha frecuentado jamás los fritos y los ultraprocesados. ¿Ha tenido que cambiar algo su dieta de niña a deportista de élite?

R. Sí. Como desde pequeña no entraba en el percentil, pues el médico les hacía recomendaciones a mis padres. Una de ellas fue, con dos años, empezar en la piscina porque era lo que mejor me iba a venir para el crecimiento. Entre esas sugerencias, estaban también las pautas nutricionales y no podía comer fritos ni ultraprocesados. En mi casa siempre éramos muy consecuentes con ello y no he tenido que cambiar tanto mis hábitos alimenticios cuando he crecido. Ha habido momentos en los que mis compañeras decían: ‘Vamos a hacer viernes de pizza’. Y yo me quedaba tan normal, porque nunca lo he visto habitual eso.

P. Ir a un McDonald’s o a un Telepizza veo que no está en sus planes.

R. No [risas]. Además, mis padres odian el McDonald’s [más risas]. Con ellos siempre buscábamos otra alternativa que nos gustase a todos y podíamos acabar comiendo un bocadillo, un frankfurt o en algún bar cerca de casa que era más sano y que no era comida rápida.

placeholder Paula también logró la plata olímpica en Tokio. (EFE/Enric Fontcuberta)
Paula también logró la plata olímpica en Tokio. (EFE/Enric Fontcuberta)

P. Usted hace cinco comidas al día. ¿Por qué tantas?

R. Para que el estómago esté en constante trabajo. Si lo dejas sin trabajar, tiene hambre y te pide cosas. El desayuno es el motor del día y es importante hacerlo bien. Antes yo no desayunaba y, cuando cambié el hábito, me di cuenta de que el cuerpo te pide gasolina y que llegaba a la hora de comer con demasiada hambre. A media mañana, por ejemplo, me tomo una pieza de fruta. Por la tarde, hago una merienda, que suele ser un café y algo de fruta para aguantar el entreno de la tarde y no asaltar la nevera cuando llegas a las 11 de la noche a casa.

P. Empezó en la piscina con dos años, debutó en la Selección con 15 y fue a los Juegos Olímpicos con 16. Explíqueme cómo gestionó esos tiempos.

R. He sido prematura al entrar en el mundo de las competiciones y mi aprendizaje ha sido rápido. A los 12 años me dieron la posibilidad de jugar en el primer equipo, al margen de hacerlo en dos categorías más. Había fines de semana que jugaba tres partidos. A pesar de todo, siempre he gestionado todo bien y he continuado mis estudios. En mi casa me dijeron que tenía que llevarlos adelante o se acabaría el waterpolo.

P. ¿Cómo aguantaba tres partidos el fin de semana? El waterpolo es muy exigente en lo físico.

R. Por las ganas, la ilusión, los sueños, los objetivos que te marcas… Un niño se va a tragar lo que le eches, más todavía si le gusta el deporte. Hubiera jugado cinco partidos si me los hubieran programado. Realmente, fueron mis padres los que más sacrificios hicieron porque tenían que estar conmigo de estadio en estadio y al día siguiente igual les tocaba madrugar. Ellos se volcaron.

P. ¿Cuánto hay de verdad y de leyenda en que los deportistas maduran antes que el resto de personas?

R. En mi caso, es totalmente verdad. Yo tenía 12 años cuando entré en un equipo rodeado de personas que estaban entre los 20 y los 30 y maduras de golpe porque te mueves en un ambiente en el que la gente es mayor. Las conversaciones son diferentes y es cierto que pasé muy rápido la etapa de adolescente y pronto me convertí en adulta. Pero no quita nada, simplemente te adaptas al entorno que tienes.

P. Su calendario es muy exigente. ¿Mantiene relación con personas ajenas al deporte?

R. Es cierto que no tengo mucha relación, por no decirte nada, con todos los compañeros de primaria y del colegio anterior al primero en el que estuve ya con gente que hacía deporte. Con la cantidad de horas que pasaba en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), el número de partidos que jugaba… pues eso provoca que quedes con gente que tiene tus horarios. Cree nuevas amistades y nuevos grupos a raíz del deporte.

P. ¿Se preparó de alguna manera en ese salto tan rápido de la adolescencia al mundo adulto?

R. No, no me preparé, fue todo sobre el papel. Me ayudaron mucho mis compañeras, las más mayores, porque me comprendían al haber pasado por esa situación. Al ser la más pequeña en los grupos, siempre me he sentido muy arropado y eso me ayudó muchísimo.

placeholder Paula es una de las líderes de la Selección. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Paula es una de las líderes de la Selección. (EFE/Rodrigo Jiménez)

P. ¿Cómo ha sido compaginar los estudios con el deporte de élite?

R. Si buscas tiempo libre para hacer planes lo acabas encontrando y ocurre lo mismo en este caso. Estudiaba en los trenes, sacaba una hora en casa al llegar del entrenamiento aunque eso implicara irme a dormir un poco más tarde. Era un sacrificio más, pero sabías que era importante, más aún cuando haces un deporte como el waterpolo, que no es profesional. Sabes que debes tener una salida laboral para cuando concluya tu carrera.

P. En el gimnasio empezó entre los 14 y los 15 años. ¿Es prematuro hacerlo a esa edad?

R. A mí me adaptaron muchas cosas, no hacía las mismas pesas que mis compañeras. A esa edad aprendí más los movimientos para no lesionarme.

P. Lo preguntaba porque es una edad de pleno desarrollo.

R. Es bueno pasar por el gimnasio porque estás enseñando a tu cuerpo. No se trata de cargar peso sin ser consciente de ello, porque estás en un momento de crecimiento. Si se hace con ideas, con unas pautas, puedes ser una ayuda.

P. ¿Cuál es la salud del deporte femenino?

R. La situación ha cambiado y se ha mejorado, pero aún no hemos llegado a la paridad que estamos buscando. Todavía hay mucha brecha salarial y sigue habiendo muchísimos más puestos de hombres que de mujeres en altos cargos. Se han dado pasos, pero aún hay que seguir luchando y creo que se conseguirá esa igualdad. Aunque no será de aquí a poco, se logrará.

P. ¿Existían equipos femeninos cuando usted empezó o nacieron en esa etapa?

R. Sí, existían, aunque en mi caso fuimos las primeras chicas que creamos un equipo benjamín femenino porque antes se jugaba mixto. Eso fue importante porque se empezaron a crear ligas femeninas en categorías bajas. Las había, pero no tanto en niveles de formación, donde aún se jugaba mixto. Tuve la suerte de crecer desde bien pequeña en el deporte.

Foto: waterpolo-miki-oca-juegos-olimpicos-paris

P. Pero con 15 años pasó a jugar de boya. ¿Cómo llevó el cambio?

R. Bien. La boya es una posición de mucho contacto, más que las otras. Parece la posición del saco de boxeo, porque siempre estás recibiendo golpes. Existió la posibilidad de especializarme en esa posición y fue una suerte, porque he conseguido mi sueño desde ahí.

P. ¿Hay más contactos de los que pensamos en el waterpolo?

R. Muchísimo más. Siempre digo que se juegan dos partidos, el que se ve fuera del agua y el que no se ve dentro.

P. Estudia Magisterio y quiere dedicarse a la enseñanza cuando acabe su carrera. ¿Qué tipo de profesora le gustaría ser?

R. Me gustaría ser la profe guay, que siempre es la de educación física porque a todos les gusta [risas]. Cuando ejerza, quiero enseñar desde los valores que me ha transmitido el deporte: el compañerismo, el trabajo en equipo, el sacrificio, la empatía… Eso me gustaría trasladarlo al mundo de la docencia y enseñárselo a mis alumnos.

P. ¿Recomendaría a sus alumnos leer este libro?

R. Más que a los alumnos, que también, se lo recomendaría a los docentes y a las familias. Es un libro para todos los públicos, aunque quizá no para niños de primaria e infantil. Puede servirles para coger ideas sobre cómo ayudar a sus hijas y para ver cómo ha sido mi entorno y cómo he sabido salir de estos comentarios.

"Gracias por darme este espacio para hablar de todo", dice Paula Leitón (Terrasa, Barcelona, 2000) al concluir esta conversación. Como el agradecimiento del entrevistado al entrevistador es poco habitual, conviene resaltarlo, porque ocurre igual que con la buena educación: se cree que es consustancial a todos y no es así.

Juegos Olímpicos ELA
El redactor recomienda