Las medallas de los Juegos ya no son de oro macizo: ¿de qué están hechas las de Tokio 2020?
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Las medallas de los Juegos ya no son de oro macizo: ¿de qué están hechas las de Tokio 2020?

Aunque en los Juegos Olímpicos de San Luis en 1904 las medallas más codiciadas estaban hechas de oro macizo; con el paso del tiempo el estándar de fabricación de las preseas ha optado por otros materiales

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La medalla de oro de Caeleb Dressel, nadador estadounidense. (EFE)

Tokio ha seguido una senda de sostenibilidad en estos Juegos Olímpicos para concebirlos como "uno de los más ecológicos de la historia" por el uso, en gran medida, de materiales reciclables incluso en la fabricación de las medallas para que, de cara a los próximos Juegos, ese legado se mantenga. Los voluntarios de la organización que portan las codiciadas preseas en las ceremonias de entrega a los deportistas que consiguen subirse al podio de ganadores en sus respectivas disciplinas saltan a las instalaciones de los Juegos ataviados con diseños de ropa que incorporan técnicas tradicionales de producción de kimonos y que, además, están fabricados con fibras "recicladas y respetuosas con el medioambiente". Y, a su vez, portan entre sus manos lo que es el fruto de haber reciclado casi 80.000 toneladas de metales.

Las 5.000 medallas de oro, plata y bronce que se repartirán en total en esta convocatoria de los Juegos Olímpicos a los atletas que consigan destacar entre los mejores son producto de objetos desechados. Autoridades locales, municipales y de distintas prefecturas del archipiélago japonés se han volcado durante casi dos años en un proceso de recolección de 78.895 toneladas de pequeños dispositivos electrónicos donados como, por ejemplo, teléfonos móviles, en sintonía con lo que explica la organización de los Juegos Olímpicos en su sitio web oficial, para poder confeccionar estos reconocimientos respetuosos con el planeta.

El Proyecto Medalla Tokio 2020 comenzó en abril de 2017 con la instalación de 18.000 cajas de recolección de materiales que se instalaron en las empresas participantes de esta iniciativa, en aquellas compañías que son socias de estos Juegos Olímpicos, en departamentos gubernamentales, en oficinas de correos y en cámaras de comercio de todo el país, tal y como explicaron los organizadores sobre el plan de sostenibilidad de la competición a fecha del mes de marzo de 2019, época en la que precisamente se cerró la recolección al alcanzarse los objetivos. En el mes de octubre de 2018, se habían recolectado más de 5 millones de teléfonos usados entre las 47.488 toneladas de materiales que se reunieron, extrayendo de ellos con anterioridad la cantidad que se necesitaba de bronce, 2.700 kilos, para materializar las medallas destinadas a quienes quedan en tercera posición en el podio, el puesto que ha ocupado, por ejemplo, David Valero en ciclismo de montaña.

La campaña de recolección de materiales se cerró el 31 de marzo de 2019, unos meses antes de presentar los diseños de las medallas para la cita deportiva que estaba prevista para el 2020, y se alcanzaron un total de 30.300 kilos de materiales para las preseas doradas y 4.100 kilos de plata para las medallas de los segundos puestos. Las preseas cuentan con un diámetro de 85 milímetros y su peso varía en función de si se trata de una medalla de oro, de plata o de bronce, así como también cambia su composición.

Mientras que en los dos primeros Juegos Olímpicos de la historia, Atenas 1986 y Londres 1900, se entregó al deportista que quedaba como primer clasificado una medalla de plata, una rama de olivo y un diploma, en el caso de la cita en Grecia, y una medalla de plata dorada en el supuesto británico; en los Juegos Olímpicos de San Luis (Estados Unidos) de 1904 se reconoció a los atletas que subían al puesto más alto del podio con una medalla de oro macizo por primera vez en la historia, de acuerdo con lo que informaban desde la organización de Tokio hace unos meses en su perfil oficial de Twitter. Además, en aquella ocasión, "por primera y única vez la medalla iba unida a un listón de colores con un alfiler para fijarla al pecho del atleta".

Desde hace varias décadas, se ha recuperado el estándar de utilizar "plata dorada" para las medallas de oro. El encargado de confeccionar las preseas para estos Juegos Olímpicos, el diseñador Junichi Kawanishi, firma unas medallas de oro que pesan 556 gramos; unas de plata que giran en torno a un peso de 550 gramos y unos reconocimientos de bronce que se sitúan en unos 450 gramos. Las medallas que van destinadas a los ganadores que quedan en primera posición en cada competición son en realidad de plata pura y cuentan con un baño de oro de más de seis gramos; mientras que las del segundo puesto son, asimismo, de plata pura y las de bronce están hechas de latón rojo, con una composición de 95% cobre y 5% zinc.

"Las medallas se asemejan a piedras en bruto que se han pulido y ahora brillan", destacan acerca de los reconocimientos de estos Juegos los organizadores, que trasladan también en su página web que los grabados en el metal vienen a asemejar la energía y la luz de los atletas y del círculo de apoyo que les rodea. "Su diseño pretende simbolizar la diversidad y representar un mundo donde se honra a las personas que compiten en deportes y trabajan duro para ello. El brillo de las medallas significa el cálido resplandor de la amistad, simbolizando a personas de todo el mundo agarradas de la mano", agregan por otro lado en este sentido.

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Adriana Cerezo muestra su medalla de plata en taekwondo -49 kilos. (EFE)

A pesar de que en los primeros Juegos Olímpicos el anverso de la medalla estaba marcado por el rostro de Zeus, el padre de los dioses y los hombres, sosteniendo un globo terráqueo con la victoria alada y en ediciones posteriores se han lucido, dependiendo de la cita, distintas figuras de atletas o figuras divinas con ramas de laurel, la diosa griega de la victoria, Nike, —que aparece por primera vez en el anverso de las medallas de San Luis 1904— se ha convertido en canon en el grabado que impone el Comité Olímpico Internacional. Como añadido, el COI exige también que se grabe el símbolo olímpico de los cinco anillos y el nombre oficial de los respectivos Juegos Olímpicos.

Cintas también recicladas para el medallero

Las cintas que sirven para que los atletas puedan colgarse al cuello la presea, que se introdujeron por primera vez en los Juegos Olímpicos de Ciudad de México en 1968, la última edición en la que se usó el diseño de la presea creado por el artista florentino Giuseppe Cassioli que se venía heredando desde 1928, también están fabricadas con fibras de poliéster recicladas químicamente, "que producen menos dióxido de carbono durante su proceso de fabricación" según lo que afirman desde la organización de Tokio 2020, y muestran motivos de diseño tradicional japonés.

Para elaborar las medallas de oro, plata y bronce de los Juegos Olímpicos de 2016, se reciclaron un 30% de materiales para las preseas. Las medallas de oro eran "más puras que nunca", hasta esa fecha, por estar fabricadas con "plata cruda reciclada con pureza del 92,5% que procedía de restos de espejos, soldaduras de desecho y placas de rayos X". Para las medallas de bronce, se empleó un 40% de bronce reciclado que procedía de desechos de la propia casa de la moneda.

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