La pillería de Pablo Carreño para frenar a Medvedev (y que Nadal no hizo en Río)
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luchará por meterse en la final

La pillería de Pablo Carreño para frenar a Medvedev (y que Nadal no hizo en Río)

Una acción similar a la ocurrida entre Nishikori y Nadal en 2016 ha tenido lugar en el partido entre Carreño y Medvedev..., pero el asturiano la ha resuelto con gran inteligencia en pista

placeholder Foto: Pablo Carreño celebra su victoria ante Medvedev. (EFE)
Pablo Carreño celebra su victoria ante Medvedev. (EFE)

Pablo Carreño se ha clasificado a las semifinales del torneo individual masculino de tenis, donde podrá pelear por las medallas, pero deberá de derrotar a Karen Kachanov para saber si será por el oro o por el bronce. El asturiano logró una espectacular victoria contra el número dos del mundo, Daniil Medvedev, en un partido donde el español mostró un nivel increíble para acabar con la resistencia del gigante ruso... y en el que supo derrotar 'psicológicamente' a su rival en el momento clave.

Para entender lo sucedido este jueves en Tokio, tenemos que ir a Río 2016. Rafa Nadal había caído en semifinales contra Juan Martín del Potro, en un épico partido en el que el argentino acabó con la resistencia del balear. Eliminado del partido por el oro, pelearía por el bronce contra Kei Nishikori, quien se llevaría el primer parcial por 2-6: Nadal, muy cansado, no podía con el nivel del nipón, que veía cerca la posibilidad de colgarse la medalla de bronce..., pero Rafa nunca se rinde.

Foto: Se apaga la llama del pebetero. (Reuters)

En un segundo set antológico, Nadal no solo no dio el partido por perdido, sino que remontó a Nishikori y se llevó la manga por 7 a 6, momento en el que ocurrió lo inesperado. El japonés se marchó al vestuario tras perder el segundo parcial... y estuvo allí durante ¡11 minutos! El español, incrédulo, le preguntaba al juez de silla, Carlos Bernades, qué ocurría: "No puedo decirle nada por irse al vestuario", decía el brasileño. "Pues yo me voy a tomar una Coca-Cola", respondía irónico Nadal.

El español no podía creer que estuviera sucediendo esto en unos Juegos Olímpicos. Nishikori solo quería frenar el ritmo ascendente de Nadal, congelar el partido, sacarle de sus casillas, cambiar la dinámica y evitar la derrota... y lo consiguió. Tras más de 10 minutos en el vestuario, volvió a pista y el español se salió del partido. Fue incapaz de recuperar el gran nivel que había mostrado en el segundo parcial y perdió el tercer set por 3-6, para quedarse sin una dolorosa medalla.

Pues bien, cinco años después ha vuelto a suceder algo similar. Carreño empezó su partido con un nivel superlativo, metiendo golpes de todos los colores, siendo un muro al otro lado de la pista y desesperando a Medvedev, que solo perseguía sombras por la pista, incapaz de frenar el vendaval del español. El asturiano se llevaba la primera manga por 6 a 2... y regresaban los fantasmas de Nishikori: Medvedev agarraba su bolsa de deporte y se iba al vestuario sin mediar palabra.

Varios minutos después de marcharse, el español pedía explicaciones, sin entender qué pasaba ni dónde estaba su rival. Nadie le dio una respuesta y, entonces, decidió tomarse su pequeña 'venganza'. El movimiento de Medvedev, como el de Nishikori cinco años atrás, buscaba cortar el ritmo de Carreño y dar inicio a un 'partido nuevo'. Tras casi ocho minutos, el ruso volvió a pista..., pero entonces Carreño, cuando lo vio aparecer, decidió coger una toalla y marcharse también.

Tan solo fue un escaso minuto, no más, pero lo suficiente para mandar un mensaje a Medvedev: 'No me vengas con estos juegos psicológicos, que yo también sé hacerlos'. Aun así, el ruso comenzó bien la segunda manga, rompiendo el servicio de Carreño en el tercer juego, pero el español se sobrepuso: tenía más tenis, más físico y mucha más hambre de victoria. Se agarró a la pista como un titán y destrozó a su rival con golpes profundos y una gran defensa que desesperó a su rival.

Carreño dio un paso de gigante en Tokio y cumplió con lo que dijo hace más de un mes antes de que comenzará el torneo: "Me veo con opciones de medalla en Tokio". Y, de momento, se ha metido en la lucha por los metales: si es capaz de ganar a Kachanov, peleará por la medalla de oro y se asegurará la plata; si cae derrotado, aún tendrá la opción de pelear por el bronce. Todo está en sus manos y depende de él: Pablo Carreño tiene un sueño y nadie se lo va a quitar, ni siquiera con sucias tretas.

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