"¡Acuérdate de tu hijo!": el grito en plena carrera que llevó a Valero al bronce en MTB
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UNA MEDALLA SUFRIDA Y TRABAJADA

"¡Acuérdate de tu hijo!": el grito en plena carrera que llevó a Valero al bronce en MTB

El español, con el que nadie contaba, dio la sorpresa llegando desde atrás y consiguiendo una medalla para la delegación española conseguida a base de carácter y mucho trabajo

placeholder Foto: David Valero celebra entre lágrimas su medalla de bronce. (Reuters)
David Valero celebra entre lágrimas su medalla de bronce. (Reuters)

David Valero ha hecho historia en los Juegos Olímpicos. A sus 32 años, el granadino ha conseguido el mayor éxito de su carrera en Tokio, donde ha sorprendido a propios y a extraños con una remontada digna de aquellos llamados a la gloria. El español, natural de Baza, ha conseguido la segunda presea para la delegación nacional en estos JJOO, con una carrera en la que recordó a su mentor y a su gran valedor, Carlos Coloma, que en una carrera similar logró el bronce en Río 2016.

La prueba era complicada: el centro de MTB de Izu contaba con un trazado de 28,25 kilómetros, repartidos en siete vueltas, donde no solo la técnica sería importante, sino que sería fundamental llegar con fuerza al tramo final, donde se dirimirían las medallas. 'Sakura Drop' era el lugar más complicado de la prueba... y el gran favorito, Mathieu van der Poel, nieto del mítico Raymond Poulidor, lo comprobó, con una brutal caída que le dejó KO a las primeras de cambio.

La dura caída de Van der Poel.

En la cabeza de carrera, Thomas Pidcock y Mathias Flueckiger parecía que se jugarían el oro (y la plata), con el gran Nino Schuerter y Anton Cooper como grandes favoritos al bronce, en un segundo grupo perseguidor. Pero un español con el que nadie contaba quería dar guerra: vuelta a vuelta, llegando desde atrás, Valero volaba sobre su bicicleta, restando segundos a los líderes de la prueba en cada giro. El granadino sabía que era su momento y no lo iba a perder.

Llegando desde atrás, remontando, consiguió unirse a Schuerter y Cooper... y fue a por todas. Con casta, coraje y mucha potencia, llegó a los kilómetros finales con un plus de energía extra. Era su día y lo sabía: atacó con todo y dejó a los dos favoritos al bronce sin capacidad de reacción. La cámara fija de meta enfocaba la llegada de Valero, quien, rebosante de alegría y felicidad, cruzaba la meta: brazos en alto y golpeándose el pecho, su cara era la del ganador del bronce.

Pero un detalle marcó la diferencia. Era la última vuelta y Valero acababa de atrapar a sus rivales por el bronce. Entonces, un auxiliar del equipo español le dio la energía extra que le faltaba a voz en grito: "David, me c*** en Dios. ¡Acuérdate de tu hijo! Vas a hacer historia, ¡vamos!". En ese momento, el granadino arrancó con todas sus fuerzas para marcharse en solitario a por la medalla. Cruzaba la meta y se derrumbaba entre lágrimas por su increíble gesta en Tokio.

Pero Valero no solo se vio empujado por el espíritu de Coloma y lo logrado hace cinco años en Río, sino que ha sido una pieza fundamental de su éxito. Aquel ciclista que hiciera bronce entrando en meta toreando con su perilla wéstern y señalándose sus partes pudendas fue el mismo que fichó a Valero para su equipo, el BH Templo Cafés, y decidió retirarse antes de los Juegos para dar la oportunidad a su pupilo de luchar por la medalla. No se equivocaba lo más mínimo.

Peleando hasta el final, como Coloma; remontando desde atrás, como Coloma; sorprendiendo a los rivales, como Coloma, y celebrándolo como se merece un bronce olímpico, como Coloma, David Valero ya es historia de los Juegos Olímpicos. Cuando las fuerzas flaqueaban, alguien le recordó lo importante en la vida: la familia, los que nunca fallan, los que siempre se sacrifican por los deportistas. ¿Cómo no iba a dejarse la misma vida por el bronce? Una medalla que sabe a puro oro.

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