héroes de nuestro barrio: toni ponce

La lección del paralímpico español que abandonó la natación tras su primera vez

El nadador Toni Ponce es uno de los mejores atletas paralímpicos españoles, y comparte sus experiencias con El Confidencial para afrontar de la mejor manera este tiempo de incertidumbre

Foto: El paratleta Toni Ponce, en acción. (@Paralímpicos)
El paratleta Toni Ponce, en acción. (@Paralímpicos)

Llegó el último a la meta en su primera competición de natación, con solo 14 años. Lo dejó. Quién podría reprochárselo, había nacido con una paraparepsia espástica bilateral que le limitaba la movilidad en las piernas. Aquel día se había enfrentado a niños sanos. El pasado año, Toni Ponce conseguía una plata, dos bronces en los campeonatos del mundo y fue el mejor nadador de las Series Mundiales. Hoy es uno de los mejores atletas paralímpicos españoles y está preparando los Juegos Paralímpicos de Tokio. Pero, como a todos, la reclusión forzada por el coronavirus ha frustrado su preparación a pocos meses de su celebración. Cuatro años de trabajo que pueden irse por la borda en un suspiro. En una serie de artículos para ilustrar ejemplos de superación en estos días tan duros para todos, El Confidencial comienza por la historia de Ponce, quien no lo tuvo fácil desde el principio.

Ponce se mueve en silla de ruedas. Su vida es similar a la del resto, pero sin la misma libertad de movimientos. Desde su infancia, se ha adaptado a sus limitaciones físicas, y después ha crecido física y mentalmente con las exigencias de la alta competición. Figuras como la de Toni pueden también funcionar como un faro cuya luz ayude a ganar perspectiva, motivación y esperanza. Lean por qué.

"A ver hasta dónde podía llegar"

“Mi discapacidad es sobre todo de tronco hacia piernas, y no puedo andar muchos metros sin ayuda de silla de ruedas. Me puedo levantar y mover, pero pocos metros”, explica a El Confidencial, “esto es degenerativo, y el esfuerzo que hagas con tu cuerpo hace acelerar estar enfermedad. De pequeño menos, pero ahora que te haces mayor y le exiges al cuerpo el 100% cada día, se nota que va a más, y que cada vez el cuerpo reacciona limitándome a hacer más cosas. Mi neurólogo siempre me ha dicho que puede afectarme a todo. Hasta hoy, toco madera, me afecta solo a la parte inferior del cuerpo”. ¿Haber nacido con una discapacidad ayuda a convivir con ella mejor que para quien le llega sobrevenida? “Creces con ella, es mejor que adquirirla por un accidente. No sabes lo que una persona normal puede hacer. Así que si la tienes desde el minuto uno, hay una adaptación. Coges tu cuerpo de la mano, y los dos vamos adaptándonos para hacer lo que queramos”.

Entonces, si el deporte intenso puede acelerar esa discapacidad, ¿por qué dedicarse tan intensamente a la natación? “Siempre me ha gustado mucho el deporte, cualquier cosa. De pequeño, por recomendación médica, me llevaban a la piscina. Empezamos por aquí, cuando tenía seis años. Lo veía como un juego, pero quien me llevaba lo hacía para fortalecerme. Así empecé en el mundo de la piscina. Luego, comencé a nadar, a entrenar un poco. Y como veía que mi discapacidad no me limitaba como jugar al fútbol, me gustaba mucho”. Pero aquella primera derrota le dejó una de las primeras lecciones. “Me afectó, me agobié mucho, pensé que no valía para la natación, y la dejé por esa experiencia. Me puse a estudiar, después hice fisioterapia, y cuando ya estaba trabajando en este mundo con un contrato, fue cuando se produjo el otro cambio en mi vida: en los Juegos de Londres, vi que existían los Juegos Paralímpicos, y me dije: 'Por qué no'. Y entré en el mundo de la natación de nuevo, para ver hasta dónde podía llegar”. Hoy es medallista y paralímpico español.

Lo que no puedes controlar

En estos tiempos de reclusión forzosa en nuestras casas, con incertidumbres laborales, familiares, de futuro... la gestión mental y emocional de cada uno es crucial. Un terreno donde un deportista de élite y discapacitado puede ayudar con su experiencia. ¿Por dónde empezamos? Deportistas como Toni Ponce trabajan regularmente con psicólogos deportivos porque la mente es incluso más importante que el cuerpo. Pero no todos tenemos un psicólogo al lado en la vida cotidiana para afrontar nuestros desafíos. “La mente es el peor enemigo ahora mismo, y lo más difícil de gestionar. En nuestro caso, aunque estés fuerte físicamente, si la cabeza no está… En el deporte, si desconfías en el trabajo, en los entrenos que haces, en las razones, si hay dudas, la cabeza manda más y da igual que seas el más fuerte. Y es lo mismo que está pasando ahora”. ¿Y qué lecciones importantes ha aprendido Toni Ponce en este aspecto? “Saber gestionar tus emociones, saber qué hacer en cada momento, no malgastar la energía que tienes. Por ejemplo, en una caja de salida, con tus rivales, media hora antes de saltar a la piscina y competir contra ellos. Como no estés preparado mentalmente, allí pierdes o ganas muchas carreras. Saber visualizar la prueba, no pensar en otras cosas”.

Pero ¿cómo no pensar en otras cosas, metido en casa, con follones familiares, teletrabajo o miedo a perderlo, hipotecas que pagar, pequeños negocios que se pueden irse al traste...? “Ahora, sobre todo, primero paciencia, que no le den mucho a la cabeza sobre qué pasará, porque es algo que no se controla. Hay que evadirse lo que se pueda. Es difícil decirlo cuando el trabajo, por ejemplo, está en peligro. Pero hay que ser optimistas, no todo será negativo. Y algo muy importante, todos estamos pasando por lo mismo, esto es algo general para todo el mundo”.

Calmarse y pensar en los demás

¿Algún paralelismo con la competición? “Lo más duro de la competición en que hay momentos difíciles, cuando las cosas no salen bien después de haber trabajado tanto. Hay que gestionarlos mentalmente. Lo peor de la competición es el camino, demostrar si lo has hecho bien o no. Más que cosas negativas, son cosas duras, momentos muy duros entrenando, y luego las cosas no salen. Lo duro es saber afrontarlo psicológicamente, como ahora. Son difíciles, momentos complicados, con mucha incertidumbre. En mi caso, es el final del ciclo paralímpico y tienes muchas dudas. Pero es ahora cuando hay que tener la cabeza bien puesta y seguir entrenando. Hay que esperar que pase todo esto, que es cuestión de salud y es lo más importante. Tenemos que seguir entrenando todo lo que podamos en nuestras casas, estar motivados, no desfondarse, que ahora es muy fácil tirar toda la temporada a la basura por no estar motivados. Tenemos que trabajar mentalmente, nos ayudamos entre nosotros, con nuestro entrenador. No sabemos qué pasará, pero hay que seguir adelante y seguir entrenando”.

Toni Ponce, en una piscina de Barcelona.
Toni Ponce, en una piscina de Barcelona.

Le pedimos a Toni Ponce que, condensando su experiencia personal y deportiva, tire de recursos personales para estos días, aquellos aprendidos y proporcionados por la competición y su vida personal. “Yo me siento una persona normal, metido en casa como todos, pero esto que está ocurriendo estos días también es experiencia personal que te llevas para ti. Cuando eres deportista, también esto te ayudará, como a todos. En las últimas competiciones me sentía muy fuerte, pero ahora no puedes tocar agua. Recapacitas, te cabreas... Pero hay que calmarse, hay que pensar en los demás, que siempre es bueno, no siempre pensar en ti. Es lo que me llevo, este es un deporte individualista y hay que pensar en los demás. Muchos deportistas estamos igual. Todo saldrá bien, y ya haremos más sesiones para acabar bien la temporada”.

El camino te hace crecer

Toni Ponce se mueve en silla de ruedas. Y afronta esta crisis como todos, aunque con limitaciones cotidianas de las que nunca serán conscientes quienes no las viven. ¿Qué les diría para ayudar a relativizar estos momentos actuales? “Tampoco soy una persona que diga nada a los demás por mi discapacidad. Lo que siempre suelo decir a la gente es que luche por sus sueños. Que tengan objetivos a corto y medio plazo, y que hay que tirar adelante y luchar por ellos. El camino para llegar a ellos te hace crecer como persona. Lo importante es disfrutar de la vida, no conformarte, plantearte retos porque, si no, la vida sería muy aburrida. Lo digo siempre, hay que luchar, hacer lo posible para crecer como persona, ya no solo en el deporte, en lo que sea. Y siempre lucharlo hasta el final. No puede ser que a la primera de cambio tiremos la toalla".

"Pero hay que ser conscientes e insistir en aquello en lo que te planteas. Como deportista, de golpe eres campeón del mundo y luego no lo eres porque las cosas no van bien. En ese momento, psicológicamente, es duro, pero esto se aprende. Lo sencillo es siempre ser campeón del mundo, pero no existe esta opción. Uno está arriba y abajo, y cuando está abajo hay que darle la vuelta al tema, enchufarse y luego tirar de nuevo a por lo más alto. Y con las personas, igual en el día, en cualquier ámbito, coger esas ganas y darle la vuelta a la tortilla y luchar aún más para conseguir nuestros objetivos”.

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