Proyectos en Asia y Latinoamérica

El giro en la vida de Javier Fernández: sus pachangas de fútbol y su visión empresarial

El patinador inicia este sábado la nueva gira de su espectáculo 'Revolution on ice' un año después de anunciar su retirada de la competición profesional. No quiere que su disciplina en España muera con él

Foto: Javier Fernández durante su acto despedida en el Palacio de Hielo de Madrid. (EFE)
Javier Fernández durante su acto despedida en el Palacio de Hielo de Madrid. (EFE)

Javier Fernández no tiene tiempo para aburrirse. Después de cosechar dos oros mundiales, siete europeos y un bronce olímpico, el madrileño sigue al pie del cañón, ya fuera de la alta competición, trabajando a destajo por y para el deporte que popularizó en España: el patinaje sobre hielo. En un país de sol y playa, la apuesta de 'SuperJavi' por esta disciplina de invierno fue una auténtica revolución, un terremoto en el polideportivo nacional. Los seguidores que disfrutaron entonces de sus coreografías y exquisitos movimientos tienen ahora la oportunidad de seguir haciéndolo porque, a pesar de haberlo conseguido todo, Javi nunca terminó de colgar los patines. Tenía un sueño: visibilizar el patinaje más allá de los torneos y elevarlo a la condición de espectáculo. Con 'Revolution on ice' se cumplen todas sus expectativas.

"No son los mismos nervios y tensión que sufría antes de una competición, pero tranquilo tampoco estoy. En un directo nunca sabes lo que va a pasar. Soy muy perfeccionista, así que necesito que todo esté en condiciones antes de saltar a la pista. Si sé que todo está controlado, entonces me relajo más", indica Fernández pocas horas antes de que su función, que este 2019 cumple la tercera edición, arranque el sábado por la tarde en Málaga. Lo hará primero en la Costa del Sol para, posteriormente, mudarse a otras ciudades como Zaragoza, Bilbao y A Coruña, antes de echar el cierre en el Palacio Vistalegre de Madrid. El espectáculo, un tótem perfectamente construido de baile, luces, música, teatro y patinaje. Una obra con alguna pequeña dosis de humor en el que Javi y otras leyendas sobre el hielo, como el ruso Evgeni Plushenko o la pareja italiana que forman Anna Cappellini y Luca Lanotte, contarán la historia de una niña que sueña con ser precisamente como ellos.

"A mí la historia me representa mucho. Hay una parte de mi corazón, muy personal, puesto en ella. Cuando era pequeño y quería dedicarme a esto hubo gente que me dijo que jamás llegaría a nada, que cómo iba a ser yo el primero en despuntar en este deporte para mi país. Es lo mismo que, en parte, le ocurre a nuestra protagonista. En el mundo de esta niña yo seré una de las personas que le ayude a hacer su sueño realidad. El guion tiene sus conexiones", indica por teléfono desde Granada, donde el grupo al completo lleva concentrado unos cuantos días preparando todo y ensayando sin parar para que nada quede expuesto al azar. "El ambiente entre nosotros es estupendo. Este proyecto me permite también conocerles más a fondo, fuera del estrés habitual. Todos son unos grandes profesionales y están muy involucrados con esta idea que me pareció un tanto loca cuando me la planteé, pero que gracias al trabajo y la colaboración de mucha gente por suerte se ha cumplido", indica.

Futuros proyectos

Javi sigue llenando pabellones, como también aulas y salas durante sus conferencias para universitarios y empresas. Este mes de noviembre cumple un año en el retiro, pero asegura no haber sentido el vacío habitual en el que muchos deportistas, bien por falta de motivación, preparación o escasa ayuda psicológica, caen una vez que los focos y las cámaras se apagan. "No me gusta que las cosas me vengan a mí, voy yo a buscarlas. Soy una persona muy activa y constantemente estoy planteándome nuevos retos. Doy clases, acudo a seminarios y campamentos de verano, entre otras cosas. Sigo trabajando con mis sponsors y no echo para nada de menos la competición. Tras el oro en Minsk tuve muy claro que no quería continuar al máximo nivel. Estoy bastante entretenido e ilusionado con esta etapa de mi vida", cuenta.

No se trata de un Mundial ni tampoco de unos Juegos, pero Javi sigue poniéndole el alma a cada una de sus aventuras como se lo ponía a cada figura, cada giro, cada cuádruple o cada personaje que antaño solía interpretar. Su imaginación, su principal arma. Su carisma, la virtud que le hizo ganarse el afecto de los aficionados en todo el mundo. Chaplin, Superman o El Hombre de la Mancha fueron algunas de sus actuaciones más recordadas. Japón, Rusia, China...países de larga tradición y con amplio palmarés en esta disciplina en los que es un ídolo consagrado y donde espera poder trasladar sus propósitos en futuras fechas. "Mi intención es llevar la 'Marca España' principalmente a Asia y Latinoamérica. Aunar baile, música y gastronomía española en un espectáculo único en el que cada persona que salga haya vivido una experiencia lo más completa posible sobre lo que significa nuestro país, todo ello con el patinaje como elemento principal", afirma.

Y es que el de Cuatro Vientos habla ya desde el punto de vista empresarial, un aspecto que viene puliendo en el último año. "He puesto el patinaje sobre hielo en España en el mapa. Ahora quiero que esto siga creciendo y que no desaparezca conmigo. Me lo tomo como una responsabilidad. Todo lo que he conseguido lo tengo que continuar desarrollando desde este nuevo enfoque: primero aquí, en casa, luego por otras zonas del mundo. Que la gente nos reconozca más allá del fútbol y de los deportes colectivos es bueno. Quiero poner mi granito de arena en ello, aunque no me considero un pionero", dice. Javi, que se retiró "tarde", con 28 años, goza de una economía estable, pero lejos de las cifras que mueven algunos de los que fueron sus rivales. "Estiré mi carrera porque quise, pero con 24 años no me hubiera podido retirar, por ejemplo. Otras personas sí lo han hecho. Aunque parezca increíble, en este deporte con mi edad eres ya un viejo porque a los 16 años estás compitiendo en la élite por medallas. Además, en otros países donde el patinaje no se discute las federaciones mueven mucho dinero, aparte de que el deportista recibe apoyo privado desde pequeño, antes incluso de que empiece a ganar, tienen una visibilidad muy alta y un caché impresionante", asevera.

Otra manera de respirar

El madrileño, asentado de nuevo en la península tras nueve años en Toronto (Canadá), tierra que echa en parte de menos por las amistades que forjó, se mantiene prácticamente fiel a sus rutinas: "Apenas han cambiado. El entrenamiento sí, solo enteno cuando tengo que preparar algo, pero ya no paso tantas horas sobre la pista. En cuanto a la dieta, siempre he comido bien y eso lo sigo manteniendo a rajatabla". No obstante, sí que ha notado las consecuencias de la exigencia y el esfuerzo a las que expuso su cuerpo en el pasado. "Los primeros meses fueron raros. Notaba dolores de espalda que desconocía que existían. El patinaje castiga mucho las articulaciones. No me preocupé porque sabía que era algo pasajero, pero es increíble las reacciones que sufre el físico cuando dejas de apretarle a diario. Por suerte, empecé a practicar otros deportes como el fútbol, el pádel o el frontón y las molestias empezaron a ir a menos", sostiene. "Si hay pachangas con los amigos suelo apuntarme, ¿por qué no? Antes era imposible y ahora intento disfrutar siempre que las obligaciones me lo permiten", añade entre risas.

El patinador, vestido de 'SuperJavi' durante una exhibición en 2014. (EFE)
El patinador, vestido de 'SuperJavi' durante una exhibición en 2014. (EFE)

"Estar en casa, aquí en Madrid, lo disfruto mucho. Ahora respiro mucho mejor la ciudad. Por fin puedo estar con la familia, con los amigos, tomarme unas cañas, pasear por el centro sin preocupaciones...esto es lo mejor. Sigo viajando prácticamente como antes por negocios, pero ya con otra tranquilidad", indica. Tan centrado está en su presente actual que prefiere no mirar demasiado al pasado: "No cambiaría nada. He conseguido mucho más de lo que un día imaginé. Tengo buena parte de los trofeos y medallas metidos en cajones y cajas en mi habitación, por lo que tampoco... Quiero montarme un pequeño museo privado, por llamarlo de alguna manera, y ordenarlas todas bien para ver exactamente cuánto hay. El bronce olímpico es una de las pocas cosas que sí están colocadas en un sitio especial".

'SuperJavi' se encuentra inmerso en la promoción del patinaje mediante el arte y el espectáculo, pero no descarta hacerlo el día de mañana desde la política. "No he recibio propuesta oficial y ahora mismo sería inviable, pero sí me lo he planteado, no te lo voy a negar. No es una cosa que rechaze, pero si lo hago tiene que ser para bien, no para quedarme a mitad de camino. Trabajar desde la federación, por ejemplo, podría ser una motivación el día de mañana", manifiesta. "Facilitar lo máximo posible la práctica del patinaje sobre hielo a las personas que deseen iniciarse en él con o sin aspiraciones de llegar alto debe ser la tarea fundamental. Yo tuve que emigrar por falta de instalaciones y recursos, ahora por suerte hay más pistas, pero todavía insuficientes. Es difícil porque su mantenimiento es caro, pero hay que insistir", subraya. A la espera de que ese momento llegue, el madrileño seguirá llevando la magia del patinaje por todos los rincones de España con su 'Revolution on ice'.

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