17 medallas, 7 de ellas de oro

Un gran final de los Juegos da a España su mejor resultado desde Barcelona

La delegación española abandona Río con 17 medallas y 38 diplomas olímpicos. Los siete oros, récord fuera de España, la catapultan a la posición 14ª del medallero, justo por detrás del país anfitrión

Al final de la primera semana de los Juegos Olímpicos había inquietud entre los españoles desplazados a Río de Janeiro. "A ver si esto se anima, porque si no...", se escuchaba en cada corrillo. Durante los primeros diez días de competición, el deporte español ganó cinco medallas y parecía que no iba a remontar, aunque aún quedaba mucho. En los siguientes seis días, España ganó 12. Especialmente remarcables fueron los últimos cuatro: entre el 18 y el 21 de agosto, los deportistas españoles subieron diez veces al podio.

España cierra los Juegos en el puesto 14º del medallero con 17 medallas (siete de oro, cuatro de plata y seis de bronce). Es el cuarto mejor registro de su historia, detrás de las 22 de Barcelona, las 20 de Atenas y las 18 de Pekín. Iguala el número logrado en Atlanta y Londres, aunque el total de la capital británica puede subir a 18 si le dan el oro a Lydia Valentín. Por la cantidad de oros, que es el primer criterio utilizado para elaborar el medallero, España completa sus segundos mejores Juegos: los siete de Río solo son superados por los 13 de Barcelona. A eso hay que sumar 38 diplomas olímpicos (lo recibe el deportista que queda entre los ocho primeros), nueve más que hace cuatro años.

¿Qué nota merecen esos resultados? Desde luego no el diez que le pone el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, pero sí un notable. En el ciclo más complicado, con recortes de las subvenciones estatales, algo que notaron los presupuestos de las federaciones y las becas de los deportistas, el deporte español cumplió con casi todas las previsiones y se mantuvo en la horquilla de 15-20 medallas en la que había acabado en cuatro de las cinco ediciones anteriores y en la que le sitúa su inversión en deporte, más baja que la de países con los que se le compara.

Los números por sí solo no bastan. El problema de resumir la actuación de un país en base a sus medallas (o sus diplomas, da igual) es que se le da el mismo valor a todas. Es la manera más sencilla de hacerlo, pero no la más acertada. Resultados idénticos no deben llevar a valoraciones similares. Unos son fruto, además del trabajo del deportista, que no deja de ser lo más importante, de una buena planificación, mientras que otros son resultados aislados que no deberían servir como justificación para la labor de algunos dirigentes. No es lo mismo el éxito del piragüismo (cuatro medallas) o el taekwondo (dos), que anima a profundizar en las estructuras montadas por ambas federaciones, que las dos medallas de Mireia Belmonte, casi un oasis dentro de la natación española.

Suben el piragüismo y el taekwondo, baja la vela

El piragüismo y el taekwondo ya habían destacado en Londres, con tres medallas cada uno. Lo más importante es que cuatro años después ambos han dado muestras de que sus resultados no se resienten por la renovación de los deportistas. El piragüismo perdió a David Cal, pero en Río explotó con un oro de Marcus Walz, que tiene solo 21 años. La suya fue la segunda medalla del piragüismo: antes llegó la de Maialen Chourraut y después se sumaron las dos de Saúl Craviotto (una junto a Cristian Toro). El catalán ya tiene cuatro medallas olímpicas.

En el taekwondo también repitió Joel González, que ganó un bronce, pero sus dos compañeros fueron debutantes. Eva Calvo se colgó la plata y Jesús Tortosa, de solo 18 años, rozó el bronce. En cambio, la vela, el deporte que más medallas ha dado a España en unos Juegos Olímpicos (19), se quedó sin subir al podio por segunda vez desde Múnich 1972 (la otra fue la edición de Sídney 2000). Hubo dos claras opciones: Marina Alabau en clase RS:X y Tamara Ehegoyen y Berta Betanzos en 49er FX. Pero las dos se esfumaron en una igualadas 'medal race'. La Bahía de Guanabara se le atragantó a los regatistas españoles.

El deporte femenino sigue destacando

Las de Chourraut y Calvo son solo dos de las nueve medallas que ganó el deporte femenino en Río. Por segundos Juegos consecutivos, las mujeres sumaron más del 50 % de los éxitos españoles. La primera en subirse al podio fue Mireia Belmonte, que ganó un bronce el primer día de competición y luego consiguió su primer oro olímpico cuatro días después. Después llegó el oro de Chourraut, con una impresionante bajada ante la mirada de su hija, y el bronce en halterofilia de Lydia Valentín, que por fin supo lo que siente en el podio.

El resto llegó en los últimos tres días de competición, con los formidables oros de Carolina Marín en bádminton y Ruth Beitia en atletismo, la plata ya citada de Eva Calvo y las de los equipos de baloncesto y gimnasia rítmica. Con su título olímpico, y por cómo lo consiguió, Marín sale de los Juegos convertida en un icono del deporte español.

Solo el baloncesto brilla en los deportes de equipo

Uno de los aspectos más preocupantes de la actuación española en Río es el rendimiento en los deportes de equipo. España se presentó en la ciudad brasileña con el mayor número de selecciones (nueve) de todos los Juegos, solo por detrás del país anfitrión. Tenía tres que habían sacado medalla en Londres 2012 y que tenían opciones de hacerlo otra vez: la masculina de baloncesto y las femeninas de waterpolo y balonmano. Pero solo la primera volvió a subirse al podio, por tercera vez consecutiva.

Las otras dos cayeron en cuartos de final, un muro que solo superó el baloncesto. El rugby masculino quedó elminado en la primera fase, mientras que el rugby femenino, el waterpolo masculino y las dos selecciones de hockey, además de las ya nombradas, perdieron en cuartos de final. La mejor noticia fue sin duda el torneo del equipo femenino de baloncesto, que a pesar de contar con la importante baja de Sancho Lyttle jugó la final olímpica contra Estados Unidos.

España ganó dos medallas en baloncesto (Shannon Stapleton/Reuters)
España ganó dos medallas en baloncesto (Shannon Stapleton/Reuters)

Los que no cumplieron con lo esperado

Lo que para un deportista es un éxito, para otro puede ser un decepción. No es lo mismo el octavo puesto de Carolina Rodríguez en la gimnasia rítmica que el de Mario Mola en el triatlón. El mallorquín, dominador de la temporada, no tuvo ninguna opción de luchar con los mejores. Tampoco hubo medalla en el tiro, donde España tenía muchas esperanzas puestas en Fátima Gálvez, que rozó el bronce.

Quizá en el tenis se esperaba algo más, sobre todo en individuales, pero la actuación de Rafa Nadal tapa el resto. El tenista ganó el oro en dobles junto a Marc López y se quedó muy cerca de meterse en la final en individuales, pero perdió ante Del Potro. También perdió el partido por el bronce nate Kei Nishikori y decidió renunciar al dobles mixtos junto a Garbiñe Muguruza para no forzar aún más su muñeca.

Es preocupante, aunque no es algo nuevo, el poco peso de España en los tres grandes deportes olímpicos: atletismo, natación y gimnasia. En el primero sigue tirando del resto la longevidad deportiva de Ruth Beitia, y ahora se ha sumado Orlando Ortega, a la espera de que la marcha se recupere del golpe. Más allá de eso, algún brote verde, como Bruno Hortelano y Sergio Fernández, que batieron el récord de España, o el diploma de David Bustos en 1500. En la natación, poco más allá de Belmonte, aunque el joven Hugo González dejó algún destello. Y en la gimnasia, Ray Zapata se quedó lejos de su objetivo al no meterse en la final de suelo.

Las mayores sorpresas

Hay dos medallas que sorprenden. Una es la de Marcus Walz en piragüismo y la otra la de Carlos Coloma en 'mountain bike'. Cuando todos estaban pendientes del baloncesto masculino y la gimnasia rítmica, que regresó al podio olímpico 20 años después, el riojano consiguió un bronce de mucho mérito para cerrar con un éxito inesperado la participación española. No ganó medalla, pero el boxeador Samu Carmona fue una de las revelaciones españolas.

Los de Río acabaron siendo unos Juegos mejores que lo apuntado en los primeros días. Y podrían haber mejorado si algún que otro cuarto puesto (Sete Benavides, Jonathan Castroviejo) se hubiera convertido en tercero. Pero también podría haber sucedido al contrario (los bronces de Belmonte y Craviotto, los tiros libres de Sergio Rodríguez), así que mejor dejarse de suposiciones y disfrutar con lo conseguido. Los próximos Juegos Olímpicos se celebran dentro de cuatro años en Tokio y los deportistas comienzan a prepararlos ya. Estaría bien que no nos olvidemos de ellos.

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