fue campeón del mundo junior en 2008

Peter Sagan se tira al monte en los Juegos de Río para recordar cuando era el mejor

Sagan es sin dudarlo uno de los mejores ciclistas del pelotón internacional, pero no participó en la carrera en ruta. Lo hace en la prueba de montaña, de la que fue campeón juvenil en 2008

Foto: Uno de los entrenamientos de Sagan en la montaña (@petosagan).
Uno de los entrenamientos de Sagan en la montaña (@petosagan).

Si hiciéramos una encuesta sobre qué ciclistas de ruta son los mejores del pelotón internacional en la actualidad, probablemente elegiríamos a Froome, Nibali y Quintana, o podríamos añadir a Contador, a Valverde, a Aru. Los ya melancólicos podrían colar a Purito Rodríguez entre ellos, y los más ambiciosos, a Bardet y Yates. Probablemente nos olvidemos de otra clase de corredores que también hacen muy grande al deporte de las dos ruedas con pedales, los sprinters. Y ahora mismo hay pocos que sean mejores en esta especialidad que Peter Sagan. Pocos son tan regulares como el eslovaco. Los cinco maillots verdes del Tour de Francia logrados por él así lo atestiguan. De hecho, se le echó de menos en la prueba en línea de los Juegos Olímpicos de Río. No estuvo porque tenía otro objetivo.

Sagan no quiso en ningún momento participar en esa prueba. El ciclista del Tinkoff acudió a Río de Janeiro en enero y junto a su equipo eslovaco probó los dos circuitos unidos que había elegido la organización de los JJOO. La conclusión era evidente: no le convenía ni por asomo. A sus cualidades de explosividad y velocidad propias de sprinter le quedaban muy grandes las durísimas subidas al alto de Vista Chinesa por donde pasaron los corredores en la prueba que ganó Greg van Avermaet. No le merecía la pena el esfuerzo para carecer de opciones de victoria. Y entonces probó el circuito para la competición de montaña. Le entró el gusanillo y decidió apuntarse. De esta manera, Sagan participará esta tarde en la carrera de cross country (campo a través) de los Juegos de Río.

Como es normal, cuando se supo que participaría en la carrera de mountain bike se generó un revuelo mundial. ¡Uno de los mejores ciclistas en ruta se baja al barro y compite con los montañeros! La bici de montaña es una especialidad extendida por todo el mundo y que practican millones de personas, pero su repercusión internacional es infinitamente menor a la que tiene cualquier carrera en carretera. Por ejemplo, ¿les suena Nino Schurter? Probablemente no. Pues este suizo es pentacampeón del mundo de cross country y detenta el título de 2015 obtenido en Nové Město, a apenas 280 kilómetros de la casa de Sagan. Schurter estará junto a Peto en la salida en Río y será, evidentemente, favorito al oro.

Sagan, en el circuito de Río (UCI).
Sagan, en el circuito de Río (UCI).

Pero, ¿qué pinta Sagan, un rodador, en la prueba de campo a través de Río?, se podrían preguntar ustedes. No es tan extraño como pueda parecer. Peter Sagan es un excelente ciclista de carretera y que todavía puede conseguir muchísimas más cosas, pero antes de que se decidiese por la carretera, Peter tuvo un amor de juventud con el que le encantaba embarrarse por las montañas. Antes de ser el hombre de verde del Tour, el de Zilina montaba bicicletas de montaña y era uno de los mejores del mundo. Así lo atestigua el campeonato del mundo junior que ganó en 2008 cuando sólo tenía 18 años.

Antes de aquello, Sagan ya era muy conocido en el mundillo de la mountain bike eslovaca. En parte lo era por ganar, y en parte por sus pintas más de globero que de ciclista con aspiraciones profesionales. Vestía camisetas de calle y zapatillas deportivas y no bebía más que agua. Pero ganaba, que era lo importante. Era un tío poco disciplinado, muy diferente a lo que suele ser un ciclista. De la última vez que se montó en una mountain bike hace ya de siete años. Como dice él mismo, "muchas cosas han cambiado". Él, para empezar. Ahora mismo no es fácil saber el nivel que puede ofrecer, pues pese a su conocimiento de la disciplina, estar poco habituado le asegura una buena carga de sufrimiento.

Pero "era un sueño" para él. Ya intentó correr la prueba de montaña en Londres y no pudo. Ahora, en Río, verá cumplido su ilusión juvenil. "Di lo mejor de mí en el entrenamiento y daré lo mejor de mí en la carrera. Nadie sabe qué narices va a pasar, quizá así es más divertido", dijo Peto, un tipo que necesita más que nada divertirse sobre la bicicleta para poder rendir al máximo nivel. 

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