Echegoyen y Betanzos, pasar "de un 600 a un Ferrari" con una llamada y un café
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son primeras en 49er a falta de la medal race

Echegoyen y Betanzos, pasar "de un 600 a un Ferrari" con una llamada y un café

Támara Echegoyen fue campeona en Londres en un barco que desapareció del programa olímpico. Tuvo que escoger una nueva clase y cambiar de compañera. Ahora aspira a un nuevo oro

Foto: Berta Betanzos y Támara Echegoyen preparan el barco (EFE)
Berta Betanzos y Támara Echegoyen preparan el barco (EFE)

Hay una buena noticia y otra no tanto. La buena es que Támara Echegoyen y Berta Betanzos llegan a la Medal Race de la 49er FX que comenzará este jueves a partir de las siete de la tarde en primera posición. La no tanto es que están empatadas con las embarcaciones de Brasil y Dinamarca a 46 puntos y que Nueva Zelanda está a solo uno con 47. Es decir, que quien gane la Medal Race logrará el oro en los Juegos Olímpicos. La igualdad es máxima después de nada menos que doce regatas disputadas durante tres días. Támara y Berta lograron sobreponerse a una pésima undécima manga, en la que entraron en décima posición y bajaron hasta la quinta plaza. En la última, fueron primeras. Ahora no habrá espacio para errores; será la regata del siglo.

En la bahía de Guanabara llega el día decisivo para las españolas comandadas por Támara Echegoyen (Ourense, 1984), que fue uno de los tres oros conseguidos por España en Londres 2012, siendo además el más inesperado, la gran sorpresa. Si se trata de pelear hasta el final, de no rendirse, de reinventarse las veces que haga falta y trabajar más que nadie, no hay duda, apuesten por Támara, pero la gloria o el fracaso dependerá además de saber templar los nervios y lograr leer el viento y las corrientes mejor que el resto. La gallega es la patrona, la que manda y decide la táctica y la estrategia, Berta Betanzos (Santander, 1988) es la que le da los datos y pone la velocidad. Todo comenzó en una cafetería hace tres años tras una llamada de teléfono de Támara: “¿Te quieres venir conmigo a un 49er?” Y Berta no se lo pensó ni un instante. Esta es su historia.

Támara no recuerda la primera vez que subió a un velero “porque estaba en pañales, he visto las fotos”, pero sí su primera vela, a los seis años “era blanca con una franja rosa y el barco era verde”. El amor a la vela se lo inculcó su padre, que navegaba en la ría de Pontevedra con sus hermanos y era aficionado a las regatas. Desde que tiene uso de memoria ella tenía un sueño: ser olímpica. Para Pekín se quedó en la preselección y entonces se prometió que Londres no se le escapaba. Con gran esfuerzo e iniciativa por su parte decidió que la nueva modalidad Match Race -barco contra barco- en la clase Elliot era la ideal y alistó para la aventura a Sofia Toro, hermana pequeña de un íntimo amigo suyo, y a Ángela Pumariega, recomendada por unos amigos asturianos “que en dos días cogió la maleta y se plantó en Villagarcía de Arousa”.

Al principio no tenían ni barco y tenían que navegar en un prototipo, un barco escuela de plástico. La empresa parecía imposible, pero con la ayuda de Toni Otero, arquitecto y juez de vela que les dio clases, mostró libros y les enseñó todo lo que sabía, lograron el objetivo de clasificarse. Toni, eso sí, les soltó con toda la crudeza: “Tenéis un 2% de posibilidades de conseguir medalla en los Juegos”. Se equivocó por mucho “por un 98% nada menos”, se ríe Támara, “pero es que tenía toda la razón, la realidad era esa”. Lo que les faltaba en material lo suplieron en preparación y horas y horas de estudio viendo vídeos. Así llegaron a Londres.

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2016 Rio Olympics - Sailing - Preliminary - Women's Skiff - 49er FX - Race 7 8 9 - Marina de Gloria - Rio de Janeiro, Brazil - 15 08 2016. Tamara Echegoyen (ESP) of Spain and Berta Betanzos (ESP) of Spain compete. REUTERS Benoit Tessier FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS.

Del oro a la nada

“Cuando cruzamos la meta no me podía ni levantar porque me temblaban las piernas de la emoción”, rememora Támara. Allí les esperaba todo el equipo de vela español para celebrarlo con ellas. Quien no estaba, el que se lo perdió, fue su padre, que por entonces vio la regata desde la cama de un hospital mientras luchaba contra el maldito cáncer.

Tras el enorme éxito en los Juegos, el mazazo: decidieron cargarse su modalidad, la Match Race. Támara se quedó con su medalla de oro, sí, pero sin barco, sin tripulación y sin la beca ADO. Hay quien hubiera bajado los brazos, pero ese alguien desde luego no es ella. “No hay que tenerle miedo a los nuevos retos”, explica “así que valoré las posibilidades y me decidí por la nueva modalidad del 49er, que no tiene nada que ver con el Elliot. Para que te hagas una idea es como pasar de un seiscientos a un Ferrari”. Y se acordó de Berta Betanzos, a la que conocía desde hacía años y que había sido décima en Londres en la modalidad de 470 “y con la que siempre quise trabajar, pero es que no encontrábamos el barco porque las dos somos altas y pesadas”. Una llamada de teléfono, un encuentro en un café, una pregunta y la respuesta fue sí, sin dudar: sí.

Foto: Alabau no pudo revalidar su medalla olímpica (Nic Bothma/EFE/EPA)

Lograron un sponsor, Movistar, que creyó en ellas y se pusieron a trabajar. “Los inicios fueron muy duros. Hasta que llegamos a dominar el barco nos costó un sinfín de moratones, manos enyesadas, muchos golpes y decepciones. Pero no nos rendimos”, relata orgullosa la gallega. Los resultados empezaron a llegar; octavas en el Mundial del 2014, sextas en el 2015, y por fin, en febrero de este año, campeonas del mundo seis meses antes de viajar a Río de Janeiro.

Mañana Támara parte con más de un 2% de posibilidades de ganar una medalla y Berta Betanzos quiere probar eso que le ha contado su patrona y amiga, que cuando se gana una medalla de oro pasan los meses y la maravilla de la sorpresa persiste: “Nos dieron a Marina Alabau (oro también en Londres) y a mí un premio y de camino en el autobús le pregunté: ‘oye Marina, a ti no te pasa que todavía no te has hecho a la idea’, y sí a ella también. ¡Resulta que las dos dormíamos con la medalla de oro en la mesita de noche! Así, cuando nos despertábamos podíamos mirarla y cerciorarnos de que no era un sueño”.

Berta persigue su primera medalla. Támara, ser bicampeona olímpica con dos embarcaciones y tripulaciones diferentes y tiene claro que si lo consigue enseguida se acordará de alguien: “De mi padre, que siempre me apoyó cuando estaba y me permitió ser quien soy. Ahora que ya no está sería tan bonito poder dedicárselo”.

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