la constante lucha de Erick Barrondo

Guatemala vuelve a soñar con el atleta que corre contra la violencia

Erick Barrondo, marchador y único medallista olímpico en la historia de Guatemala, es un referente social en un país en el que la violencia es extrema

Foto: El marchador guatemalteco Erick Barrondo durante un entrenamiento (Reuters)
El marchador guatemalteco Erick Barrondo durante un entrenamiento (Reuters)

La violencia sacude la vida de sus habitantes de manera constante. El crimen organizado y el narcotráfico forman parte de la realidad diaria del pueblo de Guatemala. Violencia en su máxima expresión. Un país que tiene una de las tasas de homicidios de niños más altas del planeta. Las diferentes acciones del gobierno e instituciones nacionales e internacionales se suceden para que en este país de Centroamérica algún día la situación cambie. Las pandillas campan a sus anchas en muchos lugares de un país en el que la juventud se ve azotada por el maltrato y las niñas son constantes víctimas de abusos sexuales. En este escenario surgió por sorpresa en los Juegos de Londres un indígena que de un día para otro pasó a convertirse en héroe nacional. Por la medalla de plata ganada y por su firme empeño en luchar contra la violencia que se multiplica en su país. La lucha de Erick Barrondo sigue en pie, ahora con los Juegos de Río como perfecta plataforma para seguir con su batalla.

Ganó en los Juegos de Londres la medalla de plata en los 20 kilómetros marcha, convirtiéndose en el primer guatemalteco en colgarse un metal olímpico. Esa lucha atlética la trasladó a la calle desde el primer momento, una batalla para ayudar desde su posición y concienciar a su pueblo de la necesidad de cambiar de manera radical las cosas. “Me sentiré el hombre más feliz del planeta si alguien deja el cuchillo o el arma y lo cambia por un par de zapatillas para dedicarse al deporte”. Una frase que resume su filosofía de vida. Ahora, en Río, será uno de los 21 deportistas que representarán a Guatemala. Y su más firme objetivo es tocar de nuevo la gloria para seguir concienciando a sus compatriotas de que el deporte debe servir para erradicar la violencia de las entrañas del país. Fue elegido para ejercer de abanderado en la ceremonia de apertura, teniendo que renunciar al encontrarse en fase de preparación; vivió desde su país el emocionante momento.

El atleta chapín se crió en una zona de extrema pobreza, en la aldea de Chiyuc, perteneciente al municipio indígena de San Cristóbal Verapaz, situado a más de 200 kilómetros al norte de la capital. Su inesperado éxito en Londres le convirtió en una celebridad, lo que aprovechó para potenciar su lado más solidario. En paralelo a su carrera deportiva transita su vertiente más social. Erick impulsa diferentes acciones con el fin de proteger a los más jóvenes y alejarles de la atmósfera violenta que ahoga al país. Son muchos los proyectos en los que se ha embarcado con el fin, por ejemplo, de recoger alimentos para los más necesitados, que por desgracia son muchos en Guatemala.

Erick Barrondo, la izquierda, con la medalla de plata ganada en Londres 2012 (EFE)
Erick Barrondo, la izquierda, con la medalla de plata ganada en Londres 2012 (EFE)

Portadas manchadas de sangre

Es muy habitual ver a este marchador visitar diferentes colegios en los que ofrece charlas educativas a los más pequeños para instarles a alejarse de las calles en las que la violencia acaba por atrapar a la mayoría. Esos coloquios tienen como fin que la educación y el deporte se conviertan en los pilares de los niños en un entorno de máxima inseguridad. “Tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiar las portadas manchadas de sangre”, ha manifestado Barrondo para concienciar a sus compatriotas de que a través de la educación se puede ir cambiando poco a poco la vida en Guatemala, donde se registran unos 6.000 asesinatos al año.

Su marcado carácter solidario y de lucha contra la injusticia le ha llevado a enfrentarse con las autoridades de su federación en alguna oportunidad. Sonado fue el episodio en el que los que gestionan el atletismo en Guatemala no cumplieron una promesa, lo que provocó la inmediata intervención de Barrondo. Se le prometió al equipo de marcha un autobús nuevo para poder hacer todos los desplazamientos a la hora de entrenar. La dirigencia no cumplió y el medallista olímpico informó a través de las redes sociales que vendería todas sus medallas para poder comprar el vehículo. Una empresa privada entró en acción y regaló a los atletas el microbus que reclamaban.

Esa personalidad, siempre con el afán de mejorar la vida en Guatemala, le sirvió para que el Ministerio de Gobernación creara el reconocimiento bautizado como 'Dale al deporte y no a la violencia, Erick Barrondo'. El mismo -una placa- se entrega a todo aquel habitante del país que ayude con diferentes acciones a erradicar la violencia. Una resolución administrativa otorgará una distinción que se entregará anualmente el 7 de diciembre. Condecorado con la orden del Soberano Congreso en grado de Gran Caballero, Erick recordó hace tiempo que “para que nosotros -los atletas- viajemos en avión, hay muchos niños en las aldeas caminando descalzos, porque a mí me tocó. Ellos sí merecen una medalla”. Otra medalla es lo que quiere colgarse Erick en Brasil con el único fin de continuar ayudando a sus compatriotas gracias a sus éxitos deportivos.

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