Mireia Belmonte: la "locura" de olvidar los días en que "no merecía la pena" nadar
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EL DÍA QUE SE CUMPLIÓ SU SUEÑO: LOGRAR EL ORO

Mireia Belmonte: la "locura" de olvidar los días en que "no merecía la pena" nadar

La badalonesa se ha convertido en la primera nadadora española en ganar una medalla de oro en unos Juegos, un trabajo sufrido y duro que la ha llevado a lo más alto en Río

placeholder Foto: Mireia Belmonte celebra la medalla de oro conseguida en los Juegos de Río (Reuters).
Mireia Belmonte celebra la medalla de oro conseguida en los Juegos de Río (Reuters).

Mireia Belmonte ya es historia viva de la natación española. La badalonesa no sólo puede presumir de haber conseguido el primer oro para la delegación española en los Juegos de Río 2016, sino que ha destrozado una barrera histórica de nuestro deporte, al convertirse en la primera deportista nacional en sumar una medalla de oro en la natación olímpica. Mireia es leyenda: ya quedan muy lejos los días en los que pensaba que tanto esfuerzo no merecería la pena.

"Esta tía esta loca", aseguraba su entrenador, Fran Vergnoux, tras conseguir el oro olímpico en los 200 mariposa. "Toda la vida he soñado con este día, es el premio a muchos días de trabajo y a esos días en los que he llegado a pensar que nada valía la pena", aseguraba Mireia, quien daba mucho mérito a su entrenador: "Si he conseguido el oro así no es solo por mí, sino también por Fred Vergnoux, que me ha sabido motivar y aguantar". Un tándem ganador.

A sus 25 años, la badalonesa es una de las mejores -si no la mejor- nadadoras españolas de todos los tiempos y, como sucede muchas veces entre los grandes deportistas, su historia de éxito comenzó casi por casualidad. Con sólo cinco años, Mireia sufría algunos problemas en la espalda, ante lo que varios médicos la aconsejaran que comenzara a hacer natación para corregirlos. Veinte años después, aquella decisión cambio la sonrisa de todo un país.

De padre granadino y madre jienense, Belmonte nació y se crió en Cataluña, después de que sus progenitores se mudarán allí por cuestiones de trabajo. Sería esa decisión la que iba a permitir que Mireia diera sus primeros pasos a nivel profesional al más alto nivel: ya lanzada a la piscina por prescipción médica, no sólo se enganchó al agua, sino que sus primeros profesores observaron que tenía condiciones para dedicarse a ello. El CAR le estaba esperando.

Su cercanía a Sant Cugat del Vallés la permitió entrenar en el Centro de Alto Rendimiento, donde cambió su vida por completo. La natación se convirtió en su prioridad y, tras dar sus primeros en el CN Badalona, llegó el momento de su explosión deportiva de la mano del CN L'Hospitalet: tan sólo contaba con 15 años cuando una joven Mireia levantaba dos oros (400 m libres y 400 m estilos) en los Mundiales Junior de Río, la misma ciudad que la vio triunfar diez años después.

Llegan los primeros grandes éxitos

Sería en 2007 cuando daría el salto al CN Sabadell. De la mano de Carles Subirana, llegó el momento de su explosión. Una plata en el Europeo de Piscina Corta de 2007; un oro y un bronce en los Europeos de natación de 2008; una plata y un bronce en los Mundiales de piscina corta de 2008; y otro oro en los Europeos de Piscina Corta de 2008 confirmaban la evidencia: Mireia Belmonte estaba llamada a ser una de las mejores nadadoras españolas de todos los tiempos.

Tras abandonar el CAR en 2009, comenzaría a entrenar en el Club Natación Sabadell junto a Michael Piper para, poco después, tomar otra decisión básica en su carrera: la llegada de Fred Vergnoux como entrenador. No sólo cambiaría su forma de nadar y de plantearse objetivos, sino que el francés se convertiría en su todo al otro lado del agua: su consejero, su psicólogo, su mentor y, sobre todo, la persona que consiguió que Mireia comenzara a soñar en grande.

Es necesario recordar que un deportista de elite vive por y para el deporte, con lo que conlleva esa pasión: durante las 24 horas, la piscina es la única preocupación, por lo que entrenamiento, alimentación y descanso conforman el día a día de Mireia. Mentalmente hay que ser muy fuerte para 'soportar' esa dedicación absoluta, que se complica con las lesiones o si los resultados no acompañan. Precisamente, esos días en los que se llega a pensar que el esfuerzo no merece la pena.

Fred Vergnoux, clave del éxito

Con Vergnoux, los éxitos se han multiplicado: una plata en el Europeo de Piscina Corta (2009); tres oros y una plata en el Mundial de Piscina Corta (2010); cuatro oros en el Europeo de Piscina Corta (2011); y un oro y una plata en los Europeos (2012) la dejaban en una posición inmejorable para el gran reto de cualquier deportista, los Juegos Olímpicos. Mireia sumaría en Londres sus dos primeras medallas, aunque en ambos casos de plata (200m mariposa y 800m libre).

Londres 2012 sería un punto de inflexión en su carrera, pues sirvió para desplegar sus alas: tras cuatro meses de inactividad, Mireia daba un nuevo paso en su carrera. Junto a su inseparable Vergnoux, fichó por el UCAM de Murcia para seguir preparándose en busca de su oro olímpico, su gran anhelo -y, de paso, poder compaginar sus entrenamientos con el Grado de Publicidad y Relaciones Públicas-. Otros dos exitosos años (dos platas y un bronce en el Mundial; cuatro oros en el Europeo de Piscina Corta; dos oros, dos platas y dos bronces en el Europeo y cuatro oros en el Mundial de Pisicna Corta) la terminaron por coronar.

Pero uno de sus hombros dijo basta. Una lesión crónica la dejó KO durante buena parte del año, lo que incluso la llevó a perderse el Mundial de Kazán. Incapaz de competir, volvían a su cabeza los momentos de duda, que superaba gracias al trabajo motivacional de Vergnoux y las frases inspiradoras que siempre la acompañan allá donde haya una piscina. No podía competir en Rusia, pero seguía teniendo claro cuál era el objetivo: soñar con un oro en los Juegos de Río.

Una radiografía de lo que iba a pasar

Los Europeos de 2016 se saldarían con tres medallas, aunque sin lograr el oro -dos platas y un bronce-, para enfocar la cita olímpica con la mayor ilusión del mundo. Sería en los 400m estilos en los que conseguiría la primera presea para España, tras sumar un espectacular y trabajado bronce. Pero no estaba dispuesta a marcharse a casa sin el deseado oro: su milimétrica preparación la llevó a anticiparle a su entrenador qué iba a pasar en los 200 mariposa.

Como si de una repetición de la carrera se tratará, Belmonte se encargó de describir a su entrenador cómo iba a competir, qué iba a pasar en la piscina y cómo iba a acabar la prueba: con la medalla de oro para ella. "¡Mireia está loca! ¡Me ha dicho exactamente lo que iba a hacer, ha salido a la piscina, y lo ha hecho!", aseguraba Vergnoux lleno de emoción. Mireia Belmonte ya es historia del deporte español. Y aún le quedan los 800m libre, donde ya fue plata en Londres 2012.

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