Jon Rahm, a la espera de que pase el huracán en Nueva Jersey y volver a equilibrar “el karma”
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Colíder en el Northern tras su segundo COVID

Jon Rahm, a la espera de que pase el huracán en Nueva Jersey y volver a equilibrar “el karma”

El golfista español, muy contrariado por el extrañísimo segundo positivo que le apartó de los Juegos de Tokio, terminó colíder la penúltima jornada del primer ‘playoff’ de la FedEx Cup, paralizado por una tormenta tropical hasta el lunes

Foto: Rahm sale de un 'bunker' en el Northern Trust este viernes. (EFE)
Rahm sale de un 'bunker' en el Northern Trust este viernes. (EFE)

Jon Rahm regresó este jueves a los campos después de un mes apartado de la competición, debido a un positivo por COVID para el que sigue sin encontrar explicación: era el segundo contagio en dos meses, se había vacunado dos semanas antes y dio un positivo y cuatro negativos en cinco días. Su reaparición volvió a ser estelar: con una tarjeta inmaculada, sin fallos y con ocho ‘birdies’, Rahm se puso líder desde el inicio del primer torneo eliminatorio de la FedEx Cup, el prestigiosísimo torneo anual que entrega 15 millones de dólares al ganador. La crónica de este lunes podría haber sido la del triunfo del jugador vizcaíno, pero no hubo golf este domingo por la noche: el Northern Trust debió de ser suspendido por un huracán (‘Henri’) que azota las costas del estado de Nueva Jersey (además de Nueva York).

Rahm llegaba al Liberty National Golf Course de la ciudad de Jersey con rastros aún del enojo producido por su exclusión a última hora de los Juegos de Tokio, una noticia que le produjo enorme malestar “tras haber estado defendiendo a todos los equipos españoles de golf desde los 13 años”. El de Barrika era el favorito unánime para ganar el oro en Tokio tras su victoria en el US Open y el tercer puesto en el ‘British’. “No estuve enfermo”, volvió a decir esta semana. “Puedo garantizar que no tuve COVID esta vez. Me hice cinco test. Cuatro dieron negativo y uno positivo. La primera vez que lo tuve mostré pocos síntomas, pero lo tuve. Esta vez no tenía nada”.

placeholder Rahm, con el trofeo del Abierto de Estados Unidos. (REUTERS)
Rahm, con el trofeo del Abierto de Estados Unidos. (REUTERS)

En junio pasado, cuando volvió de ese primer contagio real de coronavirus, Rahm lució un carácter extraordinario y ganó por fin su primer ‘grande’, el US Open. Quince días antes le habían sacado literalmente del campo cuando llegó la noticia del positivo al Memorial, el torneo que lideraba entonces con seis golpes de ventaja. “Tenía una gran oportunidad para ganar”, explicó Rahm, “pero fue rápida la vuelta. Desde el primer momento le dije a mi familia que algo bueno iba a ocurrir. Las buenas cosas le pasan a la buena gente. El domingo en el primer ‘swing’ notaba que algo iba a pasar”.

Ahora, sin embargo, “es una situación diferente. No se puede comparar. Es algo más frustrante que la anterior vez. No pude ni ir a Japón. Estaré más descansado y más relajado que el resto y puede ser una ventaja en las tres semanas siguientes. Esperemos que el karma me da una alegría otra vez”.

El huracán ha retrasado su cita con el destino, pero ni siquiera las dos bolas que envió al agua en la parte final de su tercer recorrido, el sábado, alteró su humor –o su posición en la tabla–. Número uno del mundo, tercero en el Abierto Británico de julio, la explosión de Jon Rahm a sus 26 años parece sencillamente imparable. El vasco llevaba 48 hoyos impecables (sin ‘bogeys’) cuando en el 13, un par 5, estropeó una magnífica salida quedándose corto en el segundo golpe por un metro: agua y doble ‘bogey’.

placeholder Rahm en el hoyo 16, el sábado. (REUTERS)
Rahm en el hoyo 16, el sábado. (REUTERS)

Era el primer error del campeonato, mientras aumentaba el viento en el campo. Salvó el par en el 14 milagrosamente y consiguió un gran ‘birdie’ en el 15. Pero al siguiente hoyo volvió a enviar su bola al lago. El ‘birdie’ en el 17 le aseguró mantener el coliderato y salir en el partido principal el lunes (si el tiempo lo permite) con Cameron Smith, autor del récord del campo (60 golpes) en un sábado inolvidable para el jugador australiano.

El golfista se tomó la suspensión del torneo y sus dos errores con filosofía: “Si la cuarentena por Covid nos ha enseñado algo, es qué hacer todo el día encerrado. En una habitación. Estamos en un hotel, así que en lugar de levantarme para comer, puedo pedir la comida en la habitación y, con suerte, el gimnasio, el spa y algunas de las instalaciones del hotel estarán abiertos. Al mismo tiempo, tenemos un bebé de cuatro meses en la habitación que necesita mucha atención. Da muchos paseos por el hotel, no lo sé, pero definitivamente será un día divertido en familia [...] Esperemos que se juegue, porque también las previsiones para el lunes son horribles", añadió.

Sería posible, en efecto, que el campo sufriese tantos daños por la tormenta y el viento que no pudiera albergar la última jornada del Northern Trust (cuya bolsa de premios es de 9,5 millones de euros, una de las más altas del circuito). En ese caso, se declararía campeón a los líderes al término de la tercera vuelta, Cameron Smith y Rahm.

Rahm, cuya personalidad ha evolucionado de forma palpable en los últimos años, se mostró muy crítico con el formato actual de los ‘playoffs’ de la FedEx Cup: “Entiendo el sistema”, dijo esta semana, “pero no me gusta, no me gusta nada. Puedes ganar los dos primeros ‘playoffs’, y si después juegas mal el tercero, no ganas. Soy fanático de los Patriots, y si los Patriots lo ganan todo y llegan a la Super Bowl y no ganan la Super Bowl, no ganas el Trofeo Lombardi, ¿verdad?. No ganan, acaban segundos. Puedes ganar 15 torneos y dos ‘playoffs’ y sólo sales con dos golpes de ventaja en el último ‘playoff’. Entiendo que se hace por la televisión y por la emoción, pero no me parece justo. En un hoyo pierdes esos dos golpes de ventaja. [...] No me parece el sistema más justo, pero es el que tenemos y hay que lidiar con él”.

Este lunes los colíderes y sus compañeros esperan lidiar no sólo con el sistema de desempate, sino con el campo del Liberty. Si al final se puede jugar, los golfistas saldrán de tres en tres, después de que los operarios del campo hayan reparado posibles desperfectos y repuesto todas las instalaciones y objetos movibles que fueron retirados el sábado por la tarde ante la llegada del huracán. (Es decir, no se empezaría nunca antes de las ocho de la mañana, hora local). El parte del tiempo para el lunes no es muy venturoso (se anuncia lluvia y viento), pero se espera poder acabar el torneo. Rahm está a un paso de volver a emparejar el karma tras su segundo (y quizá inexistente) coronavirus.

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